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jueves, 19 de junio de 2025

Chachapoyas: ¿Qué priorizar para un mejor futuro?

 

                


                Me vestí de águila, volé sobre la ciudad, me detuve a mil metros de altura, me mantuve luchando con los vientos. Observé desde Taquia hasta Pencapampa, desde Huancas hasta el mirador del Pumaurco, desde el molino hasta Higos Urco. Agudizando la mirada, resalta lo urbano sobre lo rural, los servicios sobre los productivos, lo burocrático sobre lo operativo, lo tradicional antes que la innovación. Volé, me posé en mi nido y no supe que decir.

            En democracias modernas, se habla mucho de dos conceptos: gobernanza y gobernabilidad; el primero, pasa por regular los asuntos de interés público y lo segundo, la capacidad para ejercer sus funciones y alcanzar los objetivos propuestos: Para que esto suceda, se tiene que entender la orientación del territorio, sus posibilidades, sus taras, así como la que la diferencia del resto, sabiendo esto, podemos recién aplicar acciones para ser competitivos y crecer de una manera estructural, ordenada, pensando en el bien común.

                Tanto la gobernanza como gobernabilidad, requiere de una construcción social para lo cual se hace fundamental, conocer los actores formales e informales, así como sociales e institucionales que con su voz y aporte nos tienen que dar una idea para que estratégicamente podamos desarrollar acciones que generen desarrollo dentro del territorio.



                En ese vuelo de águila, aprecié que se está dando más valor al tema urbano. Cada vez la parte agrícola o forestal se merma para dar paso a estructuras de fierro y cemento, el cual puede a largo plazo generar serios problemas en la seguridad alimentaria, toda vez que, a menos tierras para agricultura, menos alimentos y el hambre se incrementa.

                Dentro del desarrollo de las ciudades, se tiene que evaluar los tipos de territorios con que se cuenta, sea periurbano, con vocación agrícola, servicios ecosistémicos, habitacional y hasta industrial y esto deberá reflejarse en documentos de desarrollo, como los planes urbanos. Sin conocimiento de lo que tenemos, el enfoque de desarrollo no conduciría a nada, salvo al caos, desgobierno e incompetencia.



            En ese proceso, debe surgir las respuestas a la pregunta que me hago. ¿Qué ciudad queremos? Seguir siendo de servicios, industrializado, megadiverso, para vivir bien, tranquila y segura, etc. Sea cual sea lo que aspiramos tiene para pasar por un proceso de diálogo sostenido y permanente. La capital de Amazonas viene creciendo de una manera exponencial en los últimos treinta años, la zona periurbana es más poblada y no planificada. Ello está conllevando al despoblamiento de territorios rurales que podrían desaparecer a corto plazo. Si es que hoy no miramos el futuro como águila, quizá a mediano plazo cuando queramos vivir con dignidad, será difícil porque hoy que tenemos la oportunidad de mirar el futuro, fuimos ciegos al mañana y esa ceguera nos quitó la posibilidad de ser mejores que los demás.

            Planificar es prevenir el mañana. Planificar es soñar. Planificar es anticiparse al futuro. Planificar, es una responsabilidad de todos. 


            Dejemos de lado la planificación reactiva por la de prospectiva, pero ¡ya!

lunes, 2 de mayo de 2022

Kuelap: entre piedras y puntales.


Con pequeña garúa, el sábado a las seis de la mañana, tal como quedamos con Francisco Merino, salimos con rumbo a Kuelap. El 10 de abril, alrededor de las cinco de la tarde, la caída de parte de los muros, ya era noticia mundial. Después de mucho tiempo, el nombre de Luya, Tingo, Kuelap y Amazonas, tomaba interés de la prensa. Llegaron ministros, comisiones de expertos a tomarse fotos y acciones para paliar esta tragedia.

Luego de tanquear el vehículo, una cuatro por dos que parece de ocho por ocho, raudamente llegamos a Cáclic. De allí, respirando los aires y el disfrute de las brisas del Utcubamba, tal como lo hacen los sauces, los wicundos, las tayas, las truchas y las cashcas cruzamos Tingo para hacer una primera parada en Nogalcucho, donde un café aromático, cancha salada y mote blanco, nos regresaba a la vida. Doña Demetria Alcántara, ya tenía la promesa a nuestro retorno, darnos una talega de pan de trigo.

A Kuelap

De Nogalcucho, subimos a la montaña donde se erige monumental y herida la ciudad fortificada, legado de los Chachapoya y Luya Chillaos. En la ruta, dejamos un pueblito pintoresco pequeño, donde destaca su pequeña placita, sus instituciones educativas, y sus sembríos. Unas peñas gigantescas donde resaltan estratos de la tierra, nos impactan a lo lejos. Mientras el carro sube a las alturas, el frío pega nuestra piel, nuestros ojos se deleitan con otro paisaje lleno de cortaderas, praderas con ganado vacuno y uno que otro quishque que ladra nuestro paso. En tan corto tiempo, llegamos al último tramo de acceso por carretera. De allí, es una odisea. A la fortaleza, no hay más allá de diez minutos de distancia a pie. Ese día, las zapatillas o los zapatos, no servían de nada. Llet, llet, nuestros pasos se hundían en el fango. Solo había huellas de caballos y mulas. En menos de cincuenta metros, ya tuvimos unas caídas. Agarrándonos de los alambres de los cercos y violando la propiedad privada entrando a las chacras de maíz y papas, tuvimos que llegar al camino de piedra. ¡Uf!, pese a la odisea, muy cerca y delante de nuestros ojos, se podía apreciar parte de la ciudadela emblemática. Cien pasos más adelante, éramos, tanto Francisco como yo, dos enanos ante esta gigantesca construcción pétrea.






El impacto

Rápidamente quise hacer contacto visual con la zona de la muralla colapsada. Un paneo a primera instancia no se aprecia. Sí, destaca a primera vista una gigantografía de un antes y un después totalmente desteñido y una ruma de piedras de todo tamaño frente a la portada principal. A la derecha, la colosal pared que nos lleva a la segunda entrada. Caminé raudamente hacia la entrada por la ruta del parador turístico donde se encuentra la estación del Teleférico y allí es donde el corazón se acelera produciendo taquicardia, el cuerpo tiembla y los ojos se humedecen. Es impactante, grotesco, aterrador apreciar miles de piedras tiradas en el suelo y agudizar la mirada miope para ver tubos de PVC que destacan entre los derrumbes y muchas piedras que están a punto de rodar y acompañar a sus pares que se encuentran dispersas en un área de 400 mts.

Uno trata de respirar lento y recuperar la calma. Además de tomar fotos y grabar vídeos, se comienza a vomitar miles de preguntas que no encuentras respuestas. ¿Qué pasó? ¿Quién o quiénes son los culpables? ¿Los que invirtieron en estudios y excavaciones? ¿los que cortaron la tupida vegetación que estaba mullida hasta los años 80? ¿Acaso el gobierno, los operadores turísticos o nosotros como pueblo? Hay tanto que explicar y tanto por demandar. Hay tanto por decir y muchos todavía prefieren callar.





 Una visita por dentro.

Los representantes del Ministerio de Cultura (Arq. Willy Chiguala), coordinador de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Amazonas, funcionarios de Defensa Civil, efectivos de la Policía y luego representantes del FREDICH y equipo técnico multidisciplinario de la Sociedad Civil, se sumaron a una visita guiada para refrescarnos lo que es por dentro esta ciudadela y al mismo tiempo, saber que son más de 22 puntos críticos que se tiene que atender.




Entramos a la fortaleza por la segunda puerta, nuestros pasos recorren piedras, nuestros ojos se deleitan por la mágica belleza. Vamos al Torreón donde nos informan que está en peligro de caer si es que no se interviene a tiempo. Se camina sobre senderos artificiales hechas de cuadrantes de madera que señala una ruta. Solo podemos mirar a lo lejos las construcciones pétreas, la maleza, los árboles sobrevivientes de la poda de los ochenta, restos de casas circulares que son atacados poco a poco por la maleza. En el Pueblo Alto, nos llama la atención viejos puntales que se pegan a las piedras de los muros. Nos dicen, que sin esas maderas que sirven de sostén, hace tiempo, esta zona, sería historia.




Cruzamos cerca a la puerta principal, solo se aprecia rumas de piedras tapadas con plástico transparente. Debe haber miles y me recuerda que eso estuvo en ejecución por una empresa que tuvieron que suspender contrato por no contar con avances significativos. En esos contratos y estudios de expertos contratados por el PLAN COPESCO, cada piedra caída o arrumbada vale oro. La falta de experiencia y una intervención centralizada en el campo arqueológico y no multidisciplinaria cobra factura y los resultados son más que evidentes.





Vamos por “El tintero”. Quizá es unas de las poquísimas estructuras que se mantienen bien. Ésta estructura fue reconstruida en los años 2006 al 2011, años en que se tuvo al Proyecto Especial, financiado por el Gobierno Regional de Amazonas. Vemos la fusión de las culturas; por un lado, las casas circulares propias de los chachas y rectangulares que eran una característica de los incas. Este espacio, quizá más moderno de todos, muestra los rezagos de la conquista inca.




Nos toca la salida. Es incómoda, se nota la fragilidad de la zona. Hay que bajar con mucho cuidado y lo peor nos espera. Afuera, caminamos muy cerca de la pared Oeste, se nota la majestuosidad de su altura pero al mismo tiempo, decenas de puntales de fierro son el obstáculo para que no se caiga. Un acompañante nos indica que hay una gran fisura que con seguridad será el inicio de un futuro colapso. Camino con el corazón en la mano y mirando arriba para ver si se cae algo. Este tramo de cinco minutos, quizá sean los más incómodos para todos. Es una suerte que se mantenga de pie. Es un milagro que no se registre hasta ahora ningún accidente. Respiro con alivio cuando me alejo, volteo a verla, es inconmensurable. Es difícil de definir en pocas las palabras la sensación cuando volvemos a ver la ruma de piedras tiradas por los suelos.





Quizá una hora estuvimos dentro. Me imaginé en sus tiempos de esplendor y  gloria. Me imagino los pasos de varones y mujeres recorriendo esta belleza. Recreo, una fogata, una olla de frejoles humeando en cualquiera de las cien casas, entrando a los varones cargando maíz y un buen sorbo de chicha que deleita los paladares de sus habitantes. Me deleito pensando en su gloria, al mismo tiempo, se para la respiración al pensar en su ocaso y abandono, pero eso es recuerdo. Hoy, duele sus heridas, duele su agonía. Duele, profundamente.

Actas y acuerdos.

Más tarde, entre opiniones técnicas y posturas institucionales y civiles, a pedido del Frente de Defensa de los Intereses de Chachapoyas (FREDICH) que representa Lindley Vargas y sus directivos con el apoyo de un equipo multidisciplinario, encabezado por el Arq. Napoleón Vargas Zubiate y representantes del MINCUL, en un acta rubricada por todos, concluyen:

  • Cierre temporal de Kuelap por seis meses.
  • Para el 2 de mayo se tendrán los informes institucionales tanto de la Dirección Descentralizada de Cultura de Amazonas, Defensa Civil, Municipalidad de Chachapoyas y del FREDICH que cuenta con el Comité de Vigilancia del Patrimonio Cultural Material, material y medio ambiental.
  • Definir con el Gobierno Regional la puesta en valor de zonas aledañas con presupuesto de este organismo regional.
  • 5 de mayo, a las 8.00 P.M se desarrollará una sesión de trabajo en la sede de la DDC- Amazonas.
  • Invitarán al Colegio de Ingenieros y Defensoría del Pueblo para que se unan a estas reuniones de coordinación.





Tarde, al cerrar a lo lejos sus ojos el sol y la lluvia tenue fina, muy fina baña nuestras humanidades, iniciamos el retorno. Un bastón de tres soles nos acompaña para evitar las caídas y rodar en el lodo. Abajo donde esperan los carros, una naranja, un sorbo de agua, nos regresa a la calma. Algo se hizo, se puso una piedra de muchas que permitirá ver a Kuelap (no se sabe en qué tiempo), hermosa, majestuosa como siempre.  Me queda en la memoria como eco, una frase de Ángel Vergara que nos decía que “en Kuelap ni siquiera el 15% del territorio fue valorado y se puso rápidamente al servicio del turismo”. Quizá eso sea el resultado de ver caída, desnuda a esta ciudadela que, pese a todo, tiene su magia y será eternamente nuestro orgullo.



De nuevo en la ruta,  de regreso a casa y contemplando el río Utcubamba, entre bocados de pan caliente y sorbos de agua, Francisco y yo, compartíamos ideas y nos hicimos compromisos personales de ser honestos y objetivos en este tema. Casi al unisono nos decimos que KUELAP SE DEBE CERRAR. Así como está es una vergüenza mostrarlo al mundo y que se debe impulsar otras alternativas como el ecoturismo, el vivencial y otros. Al parecer, decíamos que nos han mandado "enemigos de Amazonas" para hacer estos trabajos y provocar su destrucción adrede.  

Ya en el barrio, un abrazo de colegas y las gracias mutuas por compartir esta experiencia nos aleja temporalmente para volvernos a unir en otra aventura y de paso regresar a nuestros primeros pasos de periodistas.



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lunes, 31 de enero de 2022

EL BLANCO: CAMINO AL OLVIDO

 


Recuerdo que terminada la escuela o el colegio, tenía que preparar un palo de maguey seco, una tabla pequeña en el que se clavaba lana de oveja, mientras que los más grandes se iban temprano a la cima del Luya Urco para traer la pintura y con ella enlucir nuestras casas. Eso, si cuento a mis hijos, dirán que es una locura. Con el paso de los años, la globalización, el facilismo y el ingreso al mercado de diversas pinturas, poco a poco se fue dejando de lado, una tradición popular.

Desde la zona de las antenas hasta las tierras de la familia Salazar, era habitual, ver a familias enteras cargar sus talegas con tierra blanca, ni siquiera había carretillas, menos cargadores como hoy. Desde Tushpuna, subíamos “hombriando” nuestra lampa. Era tan lejos el viajecito éste que teníamos que llevar fiambre. Hoy, tomo un taxi, llego en quince minutos y puedo llegar costalillos y traer a casa. En los 70, subir la loma del cerro, era épico.



Esta tierra de color blanca, sacada precisamente del “Blanco”, servía para enlucir las viviendas que antes entre masivamente el fierro, el cemento y ladrillo, se construía las casas con adobes, los acabados ,para alizar las paredes, se enlucía con barro y paja que después de secado, se pasaba con nuestra “brocha” hecha de cuero de oveja y en poco tiempo quedaba “blanquito” nuestras paredes.

Llegaron los ochenta y noventa, con ellos las nuevas alternativas para las construcciones. Como arte de magia, el sapolín, el esmalte, las lacas, comenzaron a tener hegemonía en la “gente pudiente”. El tarrajeo se cambió del barro al cemento y con él, el ingreso de la pintura CPP, Pato, Vencedor. Los colores se impregnaron y la ciudad se hizo un collage de colores despachados a libre albedrío. Hasta que, en los dos mil, se hizo una ordenanza y se uniformizó los colores en la ciudad. Se hizo blanca, pero dejando de lado esa vieja tradición.



Recuerdo que era un vacilón verte al espejo tu cara llena de esa tierra blanca. Tus viejos te recompensaban con una buena propina y si le caían bien a los vecinos te contrataban para pintar sus fachadas y salir de misio y tener para el cine, la gaseosa o el arrocillo. Aunque parezca poco creíble, nuestras propinas de la infancia, solo valía un alfeñique o un pepino o hasta un Llacón.

Tanto a cambiado las cosas en mi tierra, que hoy, camino sobre el asfalto. En Santo Toribio de Mogrovejo, la zona de los adobes, hasta éstos se “achicaron”. La tierra blanca, sigue, pero solo como un atractivo visual, más no como un medio o forma de vida. Todavía sigue en mi mente, esos años que pasaron en la infancia. Toco un poco de tierra, se diluye en mis manos y su aroma, me acerca a estos tiempos que jamás volverán.

Hasta los 90 las casas se pintaban al gusto del propietario.


 

 

martes, 11 de enero de 2022

Chachapoyas: 2038 el año esperado

 



Levanto la mano, el bus urbano para. Lo tomo en Salamanca, me lleva hasta 16 de octubre. El recorrido es largo, lo bueno es que las calles están bien afirmadas y encementadas. Frena en seco, un grupo de deportistas, sube hacia la ciudad por hermosura. Es una maratón programada por los 500 años de la ciudad. Son como cinco mil inscritos. El aniversario lo amerita, tal es así que llegaron delegaciones de 55 países del mundo. Felizmente hay hoteles y restaurantes adecuados para atender la demanda. Las calles están llenas de personas que celebran con entusiasmo este aniversario. No todos los días se celebra 500 años.


Un día antes, estuve mirando a la ciudad desde el MIRADOR DEL PUMA, construido en las faldas del
Puma Urco. Un mirador, que no envidia a nada. Tiene cafeterías, áreas de esparcimiento, un pequeño
museo y hasta una biblioteca 4D. Dentro de poco, será la base para un teleférico en la ciudad. Desde allí, con un largavista pude contemplar esa ciudad que soñé hace muchos años. Veo edificios de hasta ocho pisos al costado de lo que son los hospitales de EsSalud y Minsa en Chachapoyas. Las viviendas han crecido exponencialmente hacia Huancas, que ya forma parte de la ciudad. Los que se llamaban asentamientos o invasiones, tienen servicios básicos y elementales. Es la otra cara de Chachapoyas. Tiene áreas verdes, parques de recreación, se respira vida. Se nota que ya no somos 40 mil personas. Habitan con nosotros, más de 70 mil.



El centro histórico, está lleno de vida y tradiciones. Algunas casonas, se convirtieron en museos (comprados por el Estado) de diferente género: histórico, religioso, artes plásticas, incluso por las noches, hay conciertos de música. Mi ciudad, tiene fama mundial, se ha convertido en el centro del mundo. Todos los días llegan a nuestro aeropuerto turistas de todo lado. Mis oídos cansados por el tiempo, identifica cuando camino por Amazonas, algo de ruso, de alemán, de italiano, de mandarín, de inglés y hasta amárico, lengua que se habla en África.

El sistema de organización social de la ciudad, es interesante. Las normas y disposiciones se cumplen. Se nota el nivel de ciudadanos que saben sus derechos y deberes. No se ve perros callejeros y vagos por las calles como en los años 20 de estos tiempos. Hay un sistema de recojo de basura subterráneo que puede almacenar 100 toneladas de basura diaria. El agua, que era un problema, es suficiente y de mejor calidad. Se han desarrollado proyectos de alta gama para lograr que las aguas del río Sonche se transformen en agua dulce.

Me encanta despertar todas las mañanas y ver nuestros parques y plazas llenos de flores que emiten fragancias que alimentan el espíritu y las ganas de seguir viviendo pese a los dolores y achaques de la vejez. Mi mente regresa a mi infancia, donde caminaba pata cala por calles de barro. Hoy, eso es historia. Mi ciudad, es la que imaginé y sin duda alguna, lo que se pensó, soñó, se hizo realidad. ¡Bien por Chachapoyas, la ciudad que es difícil de olvidar y dejar de querer!. 

P.D: Un artículo futurista. Utopía hoy, que, si soñamos en grande, se puede hacer realidad.


Fotos: Francisco Merino/ el autor

lunes, 24 de agosto de 2020

Los tonos en el "Alonso"

         


            Shishiwit, shishiwit, es el sonido de un silbido conocido que traspasa las paredes de mi casa. Era viernes por la noche. Au ¿adonte vas? Voy con mis amigos a la plaza, además ya casi termino el colegio y voy a pasear, salí de la casa diciendo eso a la vieja. En la otra esquina, esperaban los demás amigos. Todos bien perfumados y algunos con brillantina en el pelo. No hacía mucho frío. Esa noche teníamos que ir hasta El Molino, unas compañeras del otro colegio organizaban una fiesta.

martes, 11 de diciembre de 2018

Corazones de perro




¿Qué haría usted si ve a un perro con un hueco en la cabeza? ¿Lo mata? ¿Lo cuida?. ¿Qué siente cuando ve a un perro cojear por las calles, llorar en el mercado pidiendo comida? Y por último, si tiene un perro ¿Se aburre y lo bota o lo abandona?.  Todo esto se preguntaban un grupo de jóvenes entre profesionales y estudiantes, unieron sus “corazones de perro” para cambiar el presente de cientos de mascotas que viven por vivir, caminan por caminar, duermen por dormir, mueren por morir.

domingo, 3 de agosto de 2014

La sonrisa de María


 Terminada la misa, el coro que acompaña la ceremonia dominical entona tres canciones, entre ellas el grano de mostaza y me hizo acordar a una ceremonia que tuvo mi hija en Burgos hace muchos años, de emoción mis ojos se nublaron por las lágrimas, con disimulo evitaba que rodaran por mis mejillas y recordé que hace  dos años por estas fechas, como presidente de las fiestas patronales, me paso lo mismo.

sábado, 26 de julio de 2014

El arte de escribir


Recuerdo que cuando estuve en la universidad, me convocaron para participar en los Juegos Florales inter universitarios, presenté diez poesías, luego de un mes, me llama el decano de la facultad y me hace entrega de un diploma por mención honrosa. Eso ya hace más de veinticinco años.





martes, 23 de abril de 2013

AMAZONAS Y EL PLAN NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA






Hace un mes aproximadamente, se presento el libro electrónico "Por un Perú Integrado: PLAN NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA  2012 – 2021",  en el Congreso de la República. En este documento se analiza las principales demandas nacionales para afrontar los retos del futuro y colocar a nuestro país en lugares de mucha expectativa económica y para la inversión a mediano plazo. Las principales demandas están: Telecomunicaciones, saneamiento, Infraestructura hidráulica, transportes, energía, salud y educación respectivamente.

viernes, 5 de abril de 2013

Blas Valera: Entre verdugos e hipócritas



  
       
Conforme pasan los años, Blas Valera ,de ser un mito con las investigaciones que se desarrollan a su entorno, le regresan a la vida, pese a que vive enterrado por más de cuatrocientos años. En cada hoja de su existencia, encontramos a un hombre enfrascado entre la ignorancia colectiva y la sabiduría futura. Vemos a un hombre adelantado a su tiempo y el primer mensajero franco y directo de las barbaries en la conquista. Hijo de la india Urpay (tórtola), que fue violada a los 15 años por Alonso Valera, nace entre llactas y runas, el que la historia lo podría catalogar como el primer cronista peruano, mitad español, mitad indio, pero indómito a toda dominación.

jueves, 6 de diciembre de 2012

EL ESCUDO PERDIDO DE CHACHAPOYAS



 Verdadero impacto ha causado en los estudiosos de la historia de Chachapoyas la noticia del posible hallazgo del escudo perdido de Chachapoyas en estos días. Parece que don Alberto López Torrejón y don Alejandro Zubiate han ubicado en documentos antiguos que pertenecieron a la Madre Natividad López (la madre natita) un sello que representa un escudo que muy probablemente es el escudo de esta ciudad. Se han encontrado los testimonios del origen español de Chachapoyas en el libro del Cabildo, pero en ninguna parte se ha podido precisar cual era el escudo de esta ciudad española. Hombres ya de edad aseguran que en la puerta del antiguo municipio, existía una piedra con un escudo grabado, que era el de esta ciudad. Nadie a podido dar con el paradero del escudo español de Chachapoyas. Para algunos este no tiene importancia, pero para los que conocen  algo de heráldica es necesario proseguir con la búsqueda del escudo perdido porque los objetos representados en el campo del mismo, señalan las cualidades y características principales de la ciudad, su nobleza y su historia.

miércoles, 20 de abril de 2011

RUTA BLANCA


Me río por el título del artículo porque se presta para muchas interpretaciones; pero lo único blanco es mi voluntad de recrear la historia de mi ciudad. Y es que Chachapoyas tiene muchas historias y muchas rutas internas que ofrecer a sus habitantes si es que lo desean.
Como siempre pantalón corto, un polo, un lazo y Mochita caminamos por los extramuros de la ciudad. Esta vez la ruta es caminar desde la casa hacia Manchibamba por El Colorao y el camino al aeropuerto. Nueve de la mañana, subimos las gradas, en la cima de ellas mi corazón quiere salir por la boca. No es para broma subir 350  peldaños de una escalera de piedra desde donde se aprecia todo el panorama de la bella Chachapoyas. En ese lapso creo haber bajado mis primeros dos gramos de peso.
Siguiendo la ruta entre decenas de casas que se ubican a borde de carretera y en la cima del Luya Urco, que hoy son los asentamientos humanos de Santo Toribio de Mogrovejo y Santa Rosa de Luya Urco, me encuentro con añejas paredes a punto de colapsar pero que se niegan caer y desaparecer; y recordé que en mi época de escolar en el Seminario, se oía hablar de la casa de la cultura. Esa que con el tiempo supe que era el primer prostíbulo de chacha, donde zutano, mengano y perencejo subían haciéndose los cojudos en las noches y daban rienda suelta a sus instintos con las tres putas oficiales del pueblo. Sus paredes hoy, son solo añejos recuerdos de desenfrenos, de primeras experiencias y de dulces placeres. Unos metros más unas veinte toneladas de cemento sembradas para hacer una losa deportiva, dejó para el olvido la guitarrita, una poza de agua donde nos bañábamos a falta de piscina.

Desde allí y muchos metros lineales se aprecia en los cerros la tierra blanca. Esa misma que antes que llegue el sapolín, la pintura en balde y los matizados usábamos para pintar nuestras casas. Recuerdo que desde Tushpuna nos íbamos con la carretilla a cargar la tierra, ya en casa alistábamos nuestro pedazo de cuero de oveja, un seco maguey para que sirva de brocha. Antes de pintar nos colocábamos sobre el cuerpo costales y gorras de periódicos para que la pintura no nos bañe. Era un vacilón pintar y jugar o jugar y pintar. La propina por tamaño esfuerzo era un alfeñique o una cocada y si tenías suerte un sol de esos grandazos que había y servía para toda la semana. Ahora uno peca de moderno y poco muy poco es utilizada esta mina natural para pintar las casas, sobre todo de aquellas que se encuentran en la periferia. Un hecho interesante es que la mayoría de pobladores que viven en esta zona se dedican a la fabricación de adobes. Cada tarea está a treinta soles. La tierra se saca de la misma zona o de lo contrario aprovechan el material que descargan decenas de volquetes por el lugar, que dicho sea de paso no se ve muy bien que digamos.
Por medio de cientos de frondosos eucaliptos sigues tu camino, cruzamos lo que fuera la estación de Radio Nor Peruana, la primera emisora de Amazonas. En el cruce a Huancas y Chachapoyas ladeamos a la derecha y regresamos a la ciudad. Es increíble como cambió el panorama de la ciudad en los últimos veinte años. Cientos de casas de todo tamaño formas y estructura se erigen por esta zona, inclusive se vienen construyendo almacenes o zonas de pequeña industria. Del viejo camino que unía a Huancas con Chachapoyas no queda absolutamente nada.

Paso por dos inmensos templos: Uno católico, el otro evangelista. Dicen que se construyeron para saber quién tiene más poder. Y pensar que el único poder que pide Dios es la oración, paz y nos miremos como hermanos, Tal como hace aquel viejo árbol de pur – pur que extiende sus hojas sobre el cable de luz para cruzar la calle en el Asentamiento Humano “Señor de los Milagros”

Poco a poco amo y mascota con la lengua seca llegamos a la ciudad y posteriormente a la casa. Once de la mañana un refrescante baño para purificar el cuerpo. Una mascota aplaca su hambre y sed y quizá dándome gracias por medio de su cola por haberla llevado a conocer otra parte de mi ciudad.

martes, 1 de marzo de 2011

Cambio de piel


Todo en la vida se renueva, cambia, se transforma y por una razón simple: Evolución, crecimiento o desarrollo. Esta lógica también tiene que darse en las ciudades, más todavía en Chachapoyas, cuyas características arquitectónicas además de ser conservadas, tienen que contar con un valor agregado que lo haga diferente al resto nacional. Un proyecto significativo es la obra culminada del Jirón Amazonas, que a simple vista tiene un potencial para darle un toque de creatividad, ingenio y convertirlo en un lugar además de transitado, motivo de regocijo y admiración.
            Con la intervención del Plan Copesco en el Jirón Amazonas, se mejoraron decenas de balcones de corte republicano, la pista, veredas y cunetas lo reconstruyeron con piedra laja, las paredes de las casas fueron repintadas y parte de los techos recuperados a su estilo original; pese a ello, todavía se nota grandes vacíos que se hacen necesario rellenar.

            Si cada vecino se organiza, no tendríamos porque ver basura en el piso o colocaríamos basureros públicos y educar a la población a defender la limpieza pública, menos ambulantes que vendan huevos de codorniz o CD y DVD de tres soles y súper pirateados. Si cada vecina hace su junta por cuadras, tal vez en unos cuantos meses veríamos en los balcones florecer rosas multicolores y orquídeas con su singular fragancia. Y nuestro Amazonas y nuestros balcones serían el atractivo de todos y con ello lograríamos que los negocios captaran más ingresos y las casas emblemáticas convertirse en pequeños museos. Y si por ejemplo, como dice un amigo, el municipio colocara parlantes incorporados en las cuatro cuadras remodeladas y emitir musical ambiental por unas cuantas horas, este pedazo de la ciudad, sería un deleite para todos por igual.
            Hace poco comenté que parte de nuestras reliquias escondidas tienen un motivo para ser expuestas. Decía por ejemplo que la pileta del Querubín, que ya no está en la Catedral, podría ser colocada en las intersecciones de los jirones Amazonas con La Merced y que la Escuela de Bellas Artes, construyera un mural histórico en donde fuera la Iglesia de La Merced. Esas acciones demostrarían en nuestras autoridades, el deseo de hacer las cosas para el bien común y dar evidencias de asumir compromisos para mejorar a la ciudad.

            Si quieres ser grande, tenemos que comenzar a pensar en grande, el futuro no es mañana, es hoy. Mientras proyectos grandes como del JICA se vienen impulsando, parecería que en nuestra ciudad nos estamos adormeciendo. Tenemos que pensar que el flujo turístico hacia Amazonas se incrementó considerablemente; pero sin beneficiar a la ciudad, ya que para muchos no hay nada para apreciar. Si eso es así, entonces están las ideas, las iniciativas deberían ser tomadas en cuenta. Solo falta un poquito de ganas para comenzar hacerlos realidad.