martes, 27 de octubre de 2026

El velorio

 


"...Y los días se van tan ligeros como aguas en la corriente..."

Es la noche de la «pichca» (1) y los parientes del finado que, hace cinco días se enterró, van llegando, van llegando...

Cada uno de los visitantes lleva por costumbre un obsequio para los dolientes: un poco de maíz, o algo de frejoles, prensas de quesos, papas o dinero en efectivo, etc.—Conforme llegan van sentándose sobre un petate grande que hay tendido en el suelo. A veces en la cabecera del salón hoy una «tarima» grande para hacer dormir a los chiquillos. Los varones se sientan en las bancas o pasan al corredor para echarle la coquiada, para lo cual hay alforjas llenas de coca que trajeron del temple y lo acompañan con una copa de aguardiente o chicha.

El velorio se prolonga hasta buenas horas de la noche por momentos se comenta de la conducta del finado; pero todo se acaba con decir: ¡se murió, se murió en fin ya habrá sido su hora! Se conforman, mientras tanto la mama Domi, con doña Elvira, entablan un diálogo que conmueve a toda la reunión. -  Au, oye, Elvira - le dice,- la mama Domi¿has oído aullar anoche a los perros? Caray, hombre, no me han dejado dormir. Sí, pues, dice doña Elvira, al mismo tiempo que bosteza, qué perros tan fastidiosos, «así es cuando lo ven a la sombra». ¡Ay, Dios mío!, contesta doña Domi, también como abrir su boca, que por ratos despide un olor desagradable; y continúa diciendo, ¿no será que sigan las muertes? El taita Candelario que es el doliente y que también oye el diálogo, derrepente se «entremete» y exclama: ¡Ay mujeres, eso es para que sigan las muertes!; así hace cuatro noches que, cuando salí al corredor de mi patio para pishir, oí aullar varias veces, y muy triste a esos perros que tiene doña Sheva, y al día siguiente muere nuestra pobre autoridad.¡Pobrecito, pobrecito, él que era tan bueno, él siquiera que esté ya pué conociendo a nuestro tayta diosito, mientras que nosotros aquí penando de las miserias; ¡Ay, dios mío, desde el terremoto se oyen estas cosas.!" Y el fiscal de la iglesia del pueblo (interrumpiendo la conversación, al mismo tiempo que apaga y guarda su inseparable cigarro de panca, dice:y es verdad, señoras, verdad es señor Candelario, los perros «efectivamente lo veen a la sombra, al muerto» y poniéndose de pie, agrega: pero, para convencerse desto se reza la "Magnifica", entonces si el perro ha visto a la sombra se callará, y si no es señal que lo ha visto al «Shapingo», porque el Shapingo también anda toda la noche, toda la noche. ¡Rayyyyy hom!

Rayyyyy, dice la mama Domi, la viejita septuagenaria, nom hables más ya esas cosas don Felipe y recemos ya pronto el Santo Rosario. En medio de la mayor emoción principia el Santo Rosario, al pie del altar, allí nomás, compuesto de un crucifijo, algunos otros santos, flores y velas.

Doña Elvira durante el Rosario, se muestra triste, pensativa y en voz baja, sopla el platillo para hacer humo del incienso, que va rociando, rociando sobre el fuego. El salón solo respira a incienso y a flores que han colocado en la mesa, y con los lutos de aquí y allá, la tristeza traspasa el corazón.

Algunas señoras en vez de rezar, parece que ya les coge el manto del sueño y principian a cabecear, por momentos abren los ojos ¡En fin, así invocarán a Dios, la salvación del alma!, decía mentalmente, don Pascual mirando las bancas y el petate lleno de dolientes.

Terminó el Santo Rosario y mientras la gente se sirve el esperado café, doña Elvira que está siempre pensativa, dice: ¡Deveras, que barbaridad con barba, recién me acuerdo, para que muera mi tío, el otro año también han aullado los perros! Verdad es, pues, una señal esto, ¡es una «tapia»!, por eso mejor hay que evitarse de criarlos!

Ojalá que vea a algún «munchita» para venderlo a mi «pulguita», porque si la oigo aullar, es capaz que la mate.

Y en medio de la mayor creencia que el aullar de los perros constituye un presagio de muerte, termina esa noche, el acostumbrado velorio del pariente. Afuera, uno que otro candil se mueve, la luna está clarita y cada uno llega a su casa, tranca la puerta, juerte, juerte para que el tunche y la sombra pase derechito sin voltiar siquiera, ya que más muertes en el pueblo no se soportaría

(1)   Pichca, es la celebración del quinto día de velorio en las zonas rurales de Amazonas.


Estas historias suceden en los pueblos que aún mantienen sus tradiciones. He transcrito una experiencia oral recibido en setiembre del 2025 en Trita

lunes, 26 de octubre de 2026

La Sombra del Marañón

 


El aire en los abismos del río Marañón siempre olía a humedad, a piedra caliente y a un peligro silencioso que descendía desde las alturas de Cajamarca hasta la selva virgen. Corre el año de 1934, y en los senderos polvorientos que serpentean al borde del abismo, un joven Evaristo Rojas Julca camina con paso firme. Aún no es la leyenda temida que hará temblar a los arrieros y comerciantes, sino un hombre con la mirada endurecida por la miseria y una ambición que no cabe en su pecho.

 Evaristo observa desde un saliente rocoso cómo avanza la recua de viajeros. Entre ellos destaca un hacendado de Bagua que viaja con comodidades ofensivas para la época: montado sobre una silla de montar amarrada firmemente a la espalda de un carguero humano, un infeliz que jadea bajo el peso, con las rodillas dobladas y el sudor surcándole la frente como lágrimas.

 —Ese señor de ahí arriba paga el lujo con la fatiga del pobre —susurra uno de los peones que acompaña a Evaristo, escupiendo al suelo con desprecio.

 Evaristo sonríe de lado. En su mente no hay piedad, solo una chispa de revelación. ¿Por qué unos pocos deben llevar oro mientras la mayoría carga piedras? Esa misma tarde, un grito rompe la tranquilidad del cañón. La cuadrilla improvisada de Evaristo intercepta el camino. No hay disparos al aire; hay precisión y violencia fría. Cuando el hacendado intenta negociar ofreciendo monedas, Evaristo le arrebata la bolsa y, con un gesto seco, sentencia el destino de su primera víctima. No sería la última. Esa noche, bajo las estrellas indiferentes del Marañón, el primer cuerpo es tragado por la corriente turbulenta, y Evaristo sella un pacto con su propia oscuridad.

Han pasado cinco años desde aquel bautismo de sangre. En 1939, el nombre de Evaristo Rojas Julca ya no se susurra con miedo; se grita en las pulperías y se discute con recelo en las comisarías de Amazonas y Cajamarca. Su banda ha crecido hasta alcanzar la cifra mítica de cuarenta hombres armados hasta los dientes, una verdadera milicia de forajidos leales al botín y al terror.

Las rutas comerciales entre Bagua, Chachapoyas y las alturas cajamarquinas se han convertido en el territorio de caza de Evaristo. Sus métodos son implacables. Los informantes avisan con días de anticipación qué viajeros llevan oro o mercancía valiosa. Nadie se salva si muestra resistencia. Las crónicas negras de la zona empiezan a acumular nombres y rostros: comerciantes desaparecidos, arrieros amordazados y la persistente leyenda de que, sobre la conciencia de Evaristo, ya pesan al menos doce muertes.

En el campamento oculto, situado en una quebrada escarpada donde la vegetación oculta el atracadero, se vive bajo sus propias leyes. Evaristo es un líder taciturno. No bebe en exceso, no tolera la indisciplina y vigila a sus cuarenta hombres con ojos de gavilán. Sin embargo, la presión policial comienza a cerrar el cerco. Las autoridades de la región han ofrecido recompensas jugosas por su cabeza. Las patrullas de la Guardia Civil peinan los pajonales y los desfiladeros, pero Evaristo conoce cada recodo del río Marañón mejor que nadie. El río es su cómplice: esconde los rastros, acoge los secretos y se lleva los cuerpos que ya no pueden hablar.


El calendario marca mayo de 1944. Los tiempos han cambiado, pero la leyenda de Evaristo sigue intacta, aunque desgastada por la fatiga y la paranoia. Las cuadrillas ya no operan con la misma impunidad de antes; la policía ha desplegado una red de inteligencia que asfixia los caminos. Saben que el bandolero se mueve entre las alturas de Cajamarca y las riberas tórridas de Corral Quemado.

Evaristo lo siente en el aire. Sus hombres empiezan a dispersarse, temerosos de que la soga se cierre alrededor de sus cuellos. En una choza aislada, con la barba crecida y la ropa desgarrada por los matorrales, el otrora indomable jefe reflexiona sobre su destino. Su caballo, un brioso animal acostumbrado a los riscos más empinados, relincha suavemente amarrado en el exterior.

 —Patrón, la policía está en el cruce de Bagua Grande. Nos están cazando —le advierte su lugarteniente más cercano, con la respiración agitada.

Evaristo se ajusta el cinto donde reposa su pistola, la fiel compañera de tantas emboscadas. Sabe que debe huir hacia las alturas, cruzar el río y perderse en las punas donde el Estado jamás podrá alcanzarlo. El orgullo y la necesidad de escapar se mezclan en su mirada. Ordena preparar el caballo. El destino, caprichoso y puntual, ha decidido que el reloj de arena de su libertad está a punto de agotarse.

El sol del 14 de mayo de 1944 apenas ilumina el caserío de Corral Quemado cuando el aire se rasga con el eco seco de un disparo. Evaristo Rojas Julca se encuentra a pocos pasos de su montura, con una mano apoyada en la silla de cuero, listo para emprender la huida hacia las frías alturas de Cajamarca.

—¡Alto a la policía! ¡Entrégate, Evaristo! —grita una voz desde los matorrales.

La reacción del bandolero es instintiva. Intenta girar para alcanzar su arma, pero el estampido de los fusiles de la Guardia Civil rompe el silencio matutino. Un proyectil certero impacta de lleno en su pierna. El dolor es inmediato y fulminante; las fuerzas lo abandonan y cae pesadamente sobre el polvo caliente del camino, muy cerca de las herraduras de su caballo.

Los policías se acercan con las armas en alto, formados en abanico, esperando una reacción desesperada que ya no llegará. Evaristo yace herido, apretando los dientes para contener el atentado de la sangre que brota de su extremidad. Sus días de asaltar a los viajeros transportados en espaldas ajenas, de sembrar el pánico en el Marañón y de arrojar cuerpos al abismo han llegado a su fin.

Cuando lo levantan para esposarlo, el bandolero alza la vista por última vez hacia el horizonte, donde las cumbres cajamarquinas se alzan indiferentes y majestuosas. Diez años de crímenes, abigeato, bandidaje y doce muertes sobre su conciencia se reducen a un par de grilletes metálicos y al final inevitable de su propia historia. El río Marañón sigue fluyendo caudaloso e indiferente a su lado, como si supiera que, aunque caiga el hombre, la leyenda negra de sus orillas permanecerá grabada en la memoria de la tierra para siempre.

 


martes, 18 de agosto de 2026

Campaña 2026 ¿Se puede creer en las declaraciones juradas?

 


Seré genérico.

Revisando las declaraciones juradas, uno encuentra una serie de contradicciones, como, por ejemplo: Terrenos sin costo, ingresos anuales menores a 50 mil soles o nada, sin embargo, hacen campañas millonarias: camionetas, polos, fiestas populares, gorros, afiches, gigantografías, etc. Uno, no solo por curiosidad, por necesidad se pregunta ¿de dónde sale tanto dinero para la campaña?

La mayoría de los candidatos tienen denuncias por colusión, apropiación ilícita, nepotismo, pregonan decencia y son como mercaderes de especias que se unen a alguien o algo por conveniencia y oportunidad. Hay candidatos que tienen signos exteriores de riqueza, luego de haber gobernado un distrito, una provincia. Estos elementos se repiten a nivel nacional. Fueron condenados por pésima gestión y hoy intentan regresar bajo el logo “tengo la experiencia para gobernar”.

Escuchamos cada palabra, cada ofrecimiento y todo alrededor del “desarrollo”, “prosperidad”, “igualdad”, “progreso” y ni ellos mismos lo creen y nosotros tampoco, ya que siempre recibimos esas palabras como oferta y no apreciamos nada de esa promesa, que solo se cumple, al parecer, engordando los bolsillos personales.

Ser alcalde, consejero, gobernador, dependiendo de los niveles, puedes ganar desde S/. 2,600 hasta S/ 13,500, dependiendo de la cantidad de pobladores en la jurisdicción que administran y surge otra pregunta ¿Cómo se hacen millonarios? Surge la suspicacia, surge la duda, los rumores, las inconsistencias. Hay exalcaldes que cuentan con pool de maquinaria pesada, que participan en licitaciones amañadas, que buscan testaferros para sus actos ilícitos. Con una remuneración tan pobre, como podrías tener tantas propiedades, tanta opulencia, tanta riqueza junta sobre otras personas que viven honestamente.

Leyendo cada hoja de vida, los cambios políticos de un movimiento a otro, es otro complemento para entender que hoy por hoy, la política dejó de ser una ciencia social al servicio de todos, para ser abanderados del oportunismo y jugar como topos dentro de otras organizaciones y dinamitar la democracia real que tanto nos hace falta.

¿Por quién votar? Es una pregunta, compleja para responder.


viernes, 20 de marzo de 2026

Elecciones y promesas ¿A quién creer?

 


Si Acuña, lo dice, Acuña lo hace. Hizo lo que quiso con La Libertad, hasta que se convirtió en la región más violenta del país. Shock de inversiones para infraestructura, ofrece, José Luna y supimos que sus universidades solo eran fachadas pintadas. Aeropuertos internacionales, trenes bala, dice Lopez Aliaga y nos trajo un tren chatarra que sigue sin funcionar. Keiko, nos ofrece construir un colegio por día y seguridad para todos y teniendo mayoría en el congreso, desestabilizó al país, generando el caos que todos observamos desde donde estemos. Cambio de constitución, nos dice la izquierda. Lopez Chao, Lescano, Valderrama, Grosso, Alvares, más de lo mismo. Al final todos ofrecen hacer del Perú, el mejor país del mundo y la pregunta que queda en el aire es ¿Cómo?

Desde que tuve mi mayoría de edad, ya vengo participando responsablemente en más de 20 elecciones de todo tipo, sean municipales, regionales y nacionales y casi siempre, se escucha en los discursos una oferta indeterminada de propuestas que llegado al poder, nunca se hace nada de lo prometido por una sencilla razón: uno es el tabladillo público de las arengas, discursos y promesas y otra es la realidad desde la estructura del estado. Ese estado, que para muchos no sirve pero que es el que frena, orienta, sesga el desarrollo del país en base a lineamientos de política fomentada desde todos los gobiernos.


Y uno que viaja por el país, por la región y algunas veces por el mundo, mira, observa, conversa, escucha y me doy cuenta de que siempre o casi siempre, los políticos han impuesto lo que se imaginan o creen, dejando de lado las necesidades primarias del pueblo. Si queremos ser mejores, hay simples cosas por hacer:

 1. Reforma Integral del Sistema Político

Es vital reducir la fragmentación de partidos y mejorar los filtros de selección de candidatos.

2. Inversión Agresiva en Educación de Calidad

No solo se trata de infraestructura, sino de revalorizar la carrera docente y adaptar el currículo a las necesidades del siglo XXI (tecnología, pensamiento crítico y habilidades blandas). La brecha entre la educación pública y privada debe cerrarse.

3. Fortalecimiento de la Justicia y Lucha contra la Corrupción

La impunidad es el cáncer del Perú. Se requiere un sistema judicial autónomo, digitalizado y rápido que asegure que "el que la hace, la paga", sin importar el cargo o el dinero que tenga.

4. Formalización de la Economía

Con un 70-80% de informalidad, el Estado recauda poco y el trabajador no tiene redes de protección. Se necesitan incentivos reales (menos burocracia, beneficios tributarios escalonados) para que las pequeñas empresas quieran y puedan ser formales.

5. Cierre de Brechas en Infraestructura y Salud

Perú necesita hospitales que funcionen y una red de transporte (trenes, carreteras) que conecte la sierra y la selva con la costa. El acceso a agua potable y saneamiento básico debe ser una prioridad absoluta de salud pública.

6. Fomento a la Ciencia, Tecnología e Innovación

No podemos depender eternamente de extraer piedras y exportar frutas. Es necesario invertir en el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC) para crear industria con valor agregado y soluciones locales a problemas globales.

7. Descentralización Real y Efectiva

El Perú no puede seguir siendo solo Lima. Se necesita empoderar a las regiones con capacidad técnica y autonomía financiera, pero con mecanismos estrictos de fiscalización para evitar que los recursos se pierdan en los gobiernos regionales.

8. Seguridad Ciudadana Preventiva y Reactiva

La delincuencia frena la inversión y la paz mental. Se requiere una reforma profunda de la Policía Nacional (PNP), mejor equipamiento y un trabajo de inteligencia que desarticule las mafias organizadas desde la raíz.

9. Sostenibilidad y Protección del Medio Ambiente

Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático. Proteger la Amazonía, gestionar mejor los recursos hídricos y promover la minería responsable es vital para la supervivencia económica y ambiental a futuro.

10. Construcción de Identidad y Cohesión Social

Reducir el racismo, la discriminación y la polarización es el "pegamento" que falta. Un país que se reconoce en su diversidad y trabaja unido por un objetivo común es mucho más difícil de quebrar.

Diez cosas suficientes para hacer un mejor país. Diez acciones que sin ideologías ni posturas políticas de derecha o izquierda muy bien se pueden hacer; pero saben ¿porqué no se intenta? ¡Intereses de grupo!

Si tan solo lográsemos recuperar la conciencia de la gente, tengan la seguridad que ya no se votaría por taper, pollito, fosforito, polito, lo haríamos pensando en el bien común. Lamentablemente, para eso, hoy es una utopía.

 En fin, es lo que creo, lo que pienso y lo que escribo

 


lunes, 22 de diciembre de 2025

Navidad de antaño: Entre el bizcocho, el guarango y las pastoras.

 


Dicen que diciembre se respira a Navidad. Desde fines de noviembre  los viajeros que vienen de Mendoza, Pedro Ruíz o Leymebamba, respiran a guarango, ese que florece solo en las proximidades del nacimiento de Jesús. Ese aroma que te embriaga, te regresa a tu infancia, a tu familia. Ese aroma que te perfuma el alma. Así como todos los caminos conducen a Roma, en Navidad, todos se centran en Chachapoyas.

El guarango es la flor del niño Manuelito en esta parte del país y eso lo sabían en la familia Valdez Santillán, que desde que llega diciembre ya se preparaban desde las cinco de la mañana para ir a trepar cerros, peñas por el Sonche para traer, además del guarango, selvaje, wicundos. Los más atrevidos, subían a los árboles copiosos al costado del río para bajar todo lo que sea adorno en los nacimientos chachapoyanos.

Doña Abelina Valdez Santillán, que en marzo cumple noventa años, me recibe en su casa con mucho entusiasmo, me habla de sus padres, de su infancia y de su enorme nacimiento. Entusiasmada, con su voz plateada, evoca recuerdos de su niñez y dice que diciembre era una verdadera fiesta en su casa; mientras que los niños ensayaban a las pastorcitas, otros jugaban al trompo, los varones y las chicas a saltar la soga, una vez terminado los ensayos.



Recuerdo, me dice doña, Abichita, que mis papás, Gregorio y Trinidad, sacaban con cuidado cada pieza de la navidad y el niño Jesús, estaba siempre en una urna, que el 25 de diciembre, lo sacaban en procesión desde Burgos, por Amazonas hasta la plaza de Armas, siempre acompañado de una banda y las pastorcitas que hasta venían de Santo Domingo, cargando regalos y palomas vivas como adoración al niño que acaba de nacer. Ella se entusiasma, se para, imita los pasos de la pastorcita. Ella vive la navidad con frenesí.

Me cuenta que en los años sesenta, no había panetón, ni pavo. Era una tradición que, en la cena de noche buena, se comía un sudado de carne de res con papas sancochadas y arroz y un bizcocho especial hecha por las manos de su mamá, que se acompañaba con su café de olla. Tanta gente venía a la casa, me sigue contando, que hasta don Moshico Chuquipiondo, se encargaba de poner orden en la distribución de la comida.


Media hora después de la conversación, lo pregunto sobre su sentimiento de la Navidad. Se para, medio que quiere llorar, dice que lo hace el nacimiento en recuerdo de sus padres, por devoción, cariño. Don Manuelito, cuando hago el nacimiento con el apoyo de mi hija Eliana y mi nieta, Micaela, siento que Dios me va dar más años de vida, siento que tengo más vida. En mi cuerpo entra el espíritu de nuestro creador y me hace fuerte, se callan los dolores, crece el alma y mi espíritu se contagia de aromas divinos.

Me despido de ellas, llego a la casa, bañado de aroma a guarango, a humo del horno de pan, a chocolate, a cariño y también a la vida misma, ese que se regenera y se hace callo con el manto protector del Niño Jesús, que renace en cada corazón de los que creemos y tenemos fe en Dios, la Virgen María y Jesús, el elegido.




jueves, 13 de noviembre de 2025

¿Qué te hace pobre como territorio?

 

No es la ausencia de dinero, menos que las personas tengan bajos ingresos, tampoco que sus habitantes tengan diversos problemas. Un departamento pobre, responde a varios pilares que se hacen necesario tomar en cuenta. Quizá esto lo visibilicen las futuras autoridades del 2027 en adelante.


Carreteras: Esto es vital. Las carreteras son como las venas que están distribuidas en el cuerpo humano. Un territorio sin carreteras de calidad, hace difícil la conectividad terrestre. En Amazonas hay un déficit de esto, pese a los mega proyectos como los ejes viales, que no se culminan por tener pésimos expedientes técnicos y "justificaciones diversas" para prolongar su ejecución. Además de eso, las vías deben conectarse a mercados que faciliten la comercialización de nuestra producción regional. Es inaudito, que siendo Lonya Grande, Camporredondo y Ocallí, zonas altamente rentables su carretera sea una calamidad.

Conectividad digital: En la era digital, donde todo se mueve en base a las TICs, es urgente priorizar este rubro. El internet se hace fundamental en la toma de decisiones y las negociaciones comerciales, educativas, políticas y sociales. Gran parte del territorio regional está borrado del mapa tecnológico por carecer de conexión digital, que puede ayudar a la telesalud como a la teleducación, así como a los emprendimientos económicos que requieren de este mercado global tecnológico para crecer y ampliar su rango de ventas. ¿Cuánto perderán los productores de café y cacao por no tener acceso a la tecnología?

Industrialización: Sigo creyendo que la zona del crecimiento económico e industrial de Amazonas, son Bagua y Utcubamba. Tienen extensiones de terreno para hacer parques zonales, parques industriales, donde llegue la producción, se transforme y exporte. Carecemos de industrias, excepto del pilado del arroz. Imagínese, procesar la papa, el camote, la yuca, el plátano, tal como se hace del café y cacao. Eso muy bien puede aplicarlo desde el estado en coordinación con los privados. Eso conllevaría a la transformación productiva.

Gobernanza: Se tiene que fortalecer la labor de las autoridades nuestras, sobre el gobernador regional no debe existir alguien más que oriente las políticas o las decisiones regionales. Es vital, fortalecer la relación de todos los actores políticos, sociales y económicos dentro de Amazonas, al que debe sumarse la ciudadanía mediante las organizaciones sociales. Tenemos que delinear una hoja de ruta donde todos estemos de acuerdo y lo cumplamos. Gobernar es tener el coraje de trascender en el tiempo, más allá del aplauso.

Y así podría seguir enumerando. Me quedo con esto y si al leerlo cree que algo falta, descríbalo y hagamos una cadena de aportes y propuestas.


miércoles, 5 de noviembre de 2025

El río no es mi amigo

  




Tengo  mala experiencia con él. Cada vez que viajo por sus orillas, la piel se escarapela, el corazón se acelera, el sonido de sus aguas son una sinfonía pero fatal. Dos veces estuve dentro de las aguas y ambas me llenó de pánico y temor. Les cuento.

    Con un grupo de vecinos, donde casi todos éramos varones y algunas chicas, acordamos ir al Utcubamba para bañarnos y de paso pescar las cashcas o carachamas, aquellas que en Centroamérica lo llaman pez diablo. Salimos un fin de semana, caminamos por El Molino, Pencapamba y llegamos al puente Utcubamba, de allí caminamos hasta la capilla de la "Virgen de Chuquichaca". Los más grandes pusieron velas, descansamos por un instante y al agua. Estaba cristalina , frío y poderoso.

    De tanto aprender a nadar en "La penquita", "la chirola" y hasta en el "Franco", tuve la osadía de cruzarlo. Puse toda la fuerza, calculé que braceando fuerte lo cruzaría de manera diagonal y así fue. Al regreso, sin salir de las aguas del Uctubamba, encima sin impulso, trato de regresar a mi orilla de inicio y una fuerza poderosa me arrastró unos cincuenta metros. Mi mente se nubló, veía todo borroso, una voz interior me decía que no me desespere, que respire con tranquilidad. Un impulso desesperado hace que llegue a la mitad del río y aprovechando un recodo, motivado por sobrevivir, logré salir y escuchaba a mis amigos gritaban de alegría. Salí con los tobillos rotos, de la planta del pie salía sangre. No había dolor pero sí miedo. Tenía 12 años.

    Ya casado y con mi primera hija, unos primos y hermanos menores me animan para ir de nuevo por la misma ruta y al mismo destino, pero no llegamos a la capilla. A la altura del fundo "Chemiel" no metimos a la chacra y ubicamos al río y un poco de playa. En esa arena gris, dejamos nuestra ropa, la meta era sacar cashcas y metíamos las manos debajo de las piedras. En quince minutos, había sacado como tres. Con la emoción me meto más al río, me agacho para meter las manos en las piedras y me resbalo. Una mano poderosa me agarró del pelo y me sacó de las aguas. Recupero la conciencia y de la zona donde intentaba pescar, unos veinte metros más abajo me rescataron. Salí del agua y vomité líquido amarillento. Era el agua que había tragado.



    De allí nunca más ingresé al río. Solo paso, lo veo de lejos. Me atrae, me atrapa su fuerza y la belleza de sus aguas, pero solo me atrevo a mirarlo de lejos. Me encanta eso sí, tomar todas las fotos que quiero y es placentero verlo en imágenes. Ayer pasaba por allí, me bajé a contemplarlo y mi cuerpo temblaba. La velocidad de la corriente te marea, te bloquea, te emboba, te tienta. Mejor me retiro y despido. 



miércoles, 22 de octubre de 2025

El ángel del Utcubamba.

                 



                    No sabes cómo ni de donde, pero aparece de la nada. Su caminar seguro y con aplomo, carga su llanta al hombro, de esos gruesos y fuertes que todavía no se cansan de cruzar la bravura del río. Se lanza, bucea, se pierde y de tanto esperar, saca la cabeza, respira, brasea y trae consigo un cuerpo, sea vivo o muerto. Este hombre, lleva consigo más de 80 rescates y es un ángel sin alas. Un ángel con brazos fuertes y el corazón gigante para servir a los demás.



              La peor de las tragedias terrestres, fue la volcadura de un bus de Moviltours, cerca de Cáclic, hubo decenas de fallecidos y muchos cuerpos por rescatar. Allí, Jorge Saavedra y su prima María Zabarburú, iniciaron el camino para ser leyendas. Jorge es de mediana estatura, blanco, que siempre lo ves en polo o short, como quién dice, listo para salvar a la gente. Ya son como 30 años haciendo la labor de rescatista, que es lo que quiere que lo llamen. Dicen que para muchos es un héroe o ángel, pero se siente más cómodo que le digan, simplemente, Jorge y se siente feliz por eso.



                “Tengo miedo al agua, no crea que no arriesgo mi vida. Es peligroso hacer esto, pero creo que Dios me dio ese Don. Un don que pocos dominan, que pocos lo explotan. Muchas veces mi cuerpo me avisa y no sé como llego a penas alguien necesita mi ayuda en el río o en una carretera. Muchas veces la gente me dice, “Jorge, a ti te siguen los accidentes”. No sé si es verdad, pero estoy en el momento preciso para hacer mi labor y dar felicidad a la familia, pese a que saben que los entrego un cadáver.

                En la memoria,  se queda para siempre un gesto público que me hicieron en la Plaza de Armas de Chachapoyas luego del accidente de Móvil. Allí sentí el aprecio de la gente, el respeto y cariño por lo que hicimos en ese doloroso accidente. No puedo olvidarme porque ese día yo iba ser una víctima más. Me cansé, mi cuerpo ya no daba más. La policía me lanzaba cuerdas, pero no respondía mis brazos. No sé que sucedió conmigo, ni de donde saqué fuerzas que pese a tener el cuerpo de una señora en mis hombros, logré salvarla y tuve que tirarme en la orilla para respirar con normalidad. “Ese día sentí que el cuerpo tiene límites y que no somos de fierro”.



                Salvar vidas, es retar a la muerte, en cada accidente, en cada rescate, siempre un error puede ser fatal, pero mi cuerpo tiene esa esencia que no lo explico, una energía presta al bien común y al rescate pese a las limitaciones, llego a mi casa feliz y duermo con la conciencia tranquila por el deber social cumplido. Muchas veces, tengo que pagar la comida de los que me acompañan en el grupo que somos como ocho. Nadie nos paga por este trabajo, es nuestro deber social como hombres de Dios que estamos presto a salvar las vidas que se pueda.

                Psicológicamente soy fuerte, mi formación de ex comando del ejército, quizá sirva para eso, pero el cuerpo se cansa y ya tengo cincuenta años y quiero retirarme de esta labor, pero no encuentro en los demás ese don natural para servir, los preparo, los formo, los oriento. No sé hasta cuando estaré haciendo lo mismo. Es un trabajo donde no se puede jubilar. Está en tu gen, en tu sangre. Quizá es un privilegio divino que recibo para estar cerca de la gente que nos necesita.

Bolsas plásticas de basura se colocan debajo del polo para que el frío no
los haga mucho daño por estar muchas horas en el agua.


                Jorge, calla, se emociona y me dice que para muchos somos ángeles, pero no retribuyen este esfuerzo humano que hacemos. No lo hacemos por dinero, ni menos que nos paguen por esto. “Ojalá, por medio de usted, podamos recibir donaciones como cuerdas, sogas de alta montaña, como tiene la policía y los bomberos. Nos gustaría tener traje térmico. Muchas veces nos ponemos bolsas de basura, encima un polo para entrar el agua. Las aguas del Utcubamba son muy frías y nuestros cuerpos no soportan mucho tiempo en el agua. Dios quiera que me ayuden como también a mi grupo. Hasta ahora nadie nos dio algo para seguir haciendo nuestro trabajo al servicio de la gente.

                Jorge Saavedra Zabarburú, tiene cincuenta años dos hijos y en los días donde el agua no lo llama para salvar vidas, se dedica a vender agregados de construcción, una forma para vivir dignamente y siempre estando alerta para que cuando suene la alarma de un accidente, acuda rápidamente y activando sus alas imaginarias para salvar la vida de las personas. Un abrazo, Jorge. Un abrazo, Ángel sin alas del Utcubamba.



miércoles, 15 de octubre de 2025

Pomacochas ¿muerte de un lago?



“He visto como se embrava la laguna, se hace como una olla hirviendo”

“Hay noches que se calienta el agua, ebulle y hasta se forma ceniza”

                De pronto y de manera reservada, el 20 de agosto del 2025 llega un documento firmado por el alcalde Villegas de Pomacochas, donde da a conocer la presencia de peces flotando en el agua de la laguna. La carpa, que fue sembrado por el ejército en los años sesenta y pejerrey argentino que desde los 2000 sembrara la Dirección de Pesquería de Amazonas, estaba en peligro latente. Se lee cada página y las manos como los ojos tienen sensaciones encontradas y crecen cientos de preguntas en la cabeza de los responsables del sector y comienza las indagaciones.

               

En el 2024, Antoni Silva con Cinthya Santisteban y otros atletas, tienen la osadía de cruzar a nado la laguna, en menos de una hora logran su propósito. En el trayecto, dice Santisteban, cerca de la mitad del lago, la temperatura cambia radicalmente y del frío se pasa al calor. Silva por su parte dice que sintió esa sensación cuando nadó a flor de piel sin traje y que, pese a que él practica la natación y recurrentemente cruza la laguna, hay temporadas que la sensación térmica es uniforme, lo que explica que son fenómenos esporádicos. ¿Porqué se calienta el agua?

Estudios sobre la calidad del agua

Con el apoyo de la UNTRM de Amazonas, INDES/CES, la dirección de la producción cuenta con estudios del agua, siendo algunas conclusiones lo siguiente:        

  •      El cambio de temperatura brusca es un factor determinante y conlleva a una mortalidad masiva de las especies.
  •         Respecto a los sólidos totales debemos indicar que si estos superan los 25 mg/L es un indicador que está por encima de los límites recomendados, lo cual perjudica la salud y el crecimiento de los peces, siendo esto también una posibilidad de la mortandad en la laguna.
  •         Los Nitritos como resultado de las muestras tomadas en la laguna de Pomacochas son superiores a los límites permisibles, indicando la presencia de toxicidad y potencialmente peligroso para los peces, teniendo en cuenta que los nitritos inhiben el transporte de los oxígenos en su sangre, provocando debilidad y pérdida de apetito en los peces, los niveles obtenidos en las muestras del año 2024 demuestran señal de alerta, el tenor elevado de este parámetro indica la presencia de excretas, que son dañinas para los peces. Al que se suma
  •         Coliformes fecales provenientes de animales de sangre caliente.


Estas cifras, de por sí nos dan a conocer anomalías naturales, pero en el informe de INDES/CES aparecen otros datos complementarios como son los metales pesados que son trasladados por las corrientes del agua que discurre internamente, al extremo que existen temporadas donde se ve ebullir el agua y surgen ceniza de las profundidades. La directora regional de la Producción, indica que se forman remolinos que se desplazan en un área determinada, las aguas se agitan, sale humareda y se forma ceniza. El fondo de la laguna me dice, es roca fosfórica, que, según un biólogo del sector, induce a corroborar el rumor colectivo de que el lago estaría sobre un volcán.


Foto: Facebook Amazonas

Este 2025, es un año anómalo porque es donde se viene registrando altas temperaturas del agua y a ese fenómeno estaría asociado la muerte recurrente de los peces. A fin de dejar de lado las especulaciones, la DIREPRO, cuya directora es la Ing. Delia Vásquez, solicitará en los próximos días el apoyo de funcionarios de IMARPE para que vengan al lago y hagan estudios detallados y sincerar información en relación a estas anomalías, que inquieta, llama la atención y por ende es una escondida preocupación colectiva.


martes, 23 de septiembre de 2025

TESTIGO DE HONOR

 


Dos días consecutivos, el cielo de Chachapoyas lloró. Consulté a Dios y me dijo en mi sueño, que las puertas del cielo se abrieron para que se derrame las lágrimas de todos los hijos amazonenses que murieron y por sus ojos, sus lágrimas como los ríos bendijeron a nuestra noble ciudad. Me dijo así mismo, que, en un rincón de su reino, vio que los ojos cansados de nuestro hermano mayor. Toribio Rodríguez de Mendoza Collantes, se iluminaban nuevas ilusiones y al mismo tiempo su corazón cansado palpitaba de emoción radiante porque este inolvidable 30 de mayo, el Perú, su noble patria, le tendió alfombras doradas para que su nombre hoy y con más fuerza, suene en nuestra historia.

                Vi como manos temblorosas se juntaban con fuerza para aplaudir tan hermoso regalo. Regalo que desde hoy disfrutan nuestros hijos y que les durará para siempre. Vi palmas enrojecidas de tanto golpearse. Vi a nuestros ancianos, que, pese a su edad cargada sobre el hombro, sonreían orgullosos de mirar el otro futuro de nuestro pueblo. Vi a los niños y jóvenes ensayar más de una sonrisa. Vi circular en cientos de ojos vidriosos, agua cristalina, que nos mostraban cual espejo de sus almas, la emoción que nos embargaba.

                Vi abrazarnos más que nunca como hermanos, vi soñar nuevos horizontes, vi disfrutar a nuestra gente de nuevas emociones. Vi reflejado en cada alegría, el entusiasmo inocente de mis hijos, que orgullosamente y a su tiempo desfilarán por la UNIVERSIDAD NACIONAL TORIBIO RODRÍGUEZ DE MENDOZA.

                Vi en tres horas de ceremonia como aplaude el pueblo de Amazonas. Escuché elevar plegarias al viento, para que éste con su fuerza lo lleve a Dios supremo para que recoja, entienda y comprenda que él, será el guía espiritual de este nuevo camino que el destino nos brinda.

                Vi también, nuevas preocupaciones, porque asumimos el noble compromiso de demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de hacer de esta UNIVERSIDAD, una institución con mayúsculas. De hacer de esta casa de estudios una fortaleza institucional que derrame calidad, capacidad, competencia y de muestras al mundo que, de este regalo tan esperado, haremos que sus frutos sean dulces y mejores para empalagar a todos con nuestras enseñanzas.

                 Voy llegando al final, pero no sé como terminar, también mis dedos que teclean la computadora se ponen a temblar, los anteojos se opacan porque mis ojos quieren lagrimear. Mi mente se queda en blanco y solo me queda un instante para elevar una oración y agradecerle a DIOS por su infinita bondad, a nuestros paisanos que dos días lloraron e inundaron nuestras calles y decirles que tengan fe que este hijo que nace lo haremos en el futuro un gigante y a mi querido DON TORIBIO, decirle que deje su rincón en el cielo, se agarre de la mano de DIOS y se ponga a bailar, porque la fiesta recién está por empezar.

NOTA: ¿Qué pasó ese 30 de mayo?
En la plaza de Armas de Chachapoyas, se dio a conocer y se presentó el expediente que sustente la creación de la universidad. Hubo varias exposiciones y fue una ceremonia muy emotiva. Dos días de intensas lluvias cayeron sobre la ciudad. Fue el año 2001.