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lunes, 12 de mayo de 2025

Vargas Llosa: la Casa verde y la leyenda de Fushía

 


Cuando supe de la muerte de Mario Vargas Llosa, se dijo de todo para el mundo de la intelectualidad y la cultura y poco sobre temas particulares. Trataré de hacerlo mediante una crónica donde se involucran personas reales: los bisnietos de Fushía, una periodista limeña que escribe un libro fascinante, el mismo premio nobel que visitó Condorcanqui por dos semanas por allá en la década del 50.


El viaje

En 1958, un antropólogo mexicano, recopilaba información sobre los reducidores de cabezas en Amazonas, se une con José Matos Mar, famoso antropólogo con el tiempo, Efraín Morote y José Flores Araoz, al que se suma como invitado Mario Vargas Llosa con tan solo 22 años de edad. En esos tiempos los viajes se hacían por hidroavión y aterrizaba en lugares anchos del Marañón, siempre que el río estaba crecido o se seguía la ruta de Bagua hacia Mesones Muro, tramo de carretera ya desarrollada porque  se contaba con el sistema de tuberías de petróleo que llevaba el oro negro desde Loreto a Talara.

Punto obligado para descansar era Imacita, un puerto de mucha importancia en esa época y que tenía pocas comodidades para visitantes. Había un hotelucho hecha en base a palos gruesos de madera y no te brindaban seguridad para evitar que las ratas pasen y vuelvan sobre tu cama. Temprano se abordaba las chalupas o peque peques, rumbo a Santa María de Nieva. Un punto intermedio para cargar gasolina, era Urakusa.

Este es el local actual del restaurante Ludim, que era punto obligado de todo viajero para comer

Urakusa, es una comunidad nativa y puerto obligado tanto para civiles como para militares. La primera imagen que  tiene todo viajero de la época, (hoy es recuerdo y abandonado), es del restaurante cautivador, construido sobre columnas de cemento, base y paredes de madera, cinco mesitas, un mostrador rústico, fotos antiguas de color sepia y una gorda señora que atendía. Tortuga frita, gamitana, sopa de añuje, arroz con huevo y plátano sancochado, congona o refrescos (pedíamos la prueba que era de agua hervida para tomarlo). Era placentero mirar al río desde sus balcones. Me imagino a Mario Vargas Llosa, almorzar, fumarse un cigarrillo y comenzar a idear lo que sería su primera y emblemática novela como es la “Casa Verde”. Quiero meterme en su genial creatividad para imaginarme a los niños desnudos, a las niñas que se esconden en los matorrales, el color de la naturaleza, el sonido de los pájaros, la pobreza extrema de la gente, el eco de los tucanes, el desfile de los bufeos, de las nutrias.

La mayoría de viviendas o comercios sus construcciones son de madera. El dueño de esta tienda, es el mismo del restaurante histórico de la zona de Urakusa

De allí, se bajaba a Santa María, pero, primero y obligado era parar en Cahuide, otro centro militar y de allí a la capital de Condorcanqui. En esa época, Nieva, debe haber sido un pueblo muy rústico. Cuando visité por primera vez en los 90, había un solo hotel, se comía debajo de casitas muy rústicas, lugar obligado para dormir era en las instalaciones de la Sub Región de Condorcanqui. Allí, bajo mosqueteros y calatos se dormía y al levantarnos de la cama, con cuidado teníamos que sacudir nuestros zapatos ya que, si no era una araña, era salamandra u otra especie rara para nosotros. Ese viaje imagino que también lo hizo el gran escritor de “Conversación en la Catedral”

Uno de los puertos donde se arriba desde cualquier punto hacia Santa María de Nieva

Antes de estas construcciones, había un puente de madera pequeño, al costado un hotel, el único de la época en que Vargas Llosa estuvo en Nieva. Era de madera, de color azul vistoso, luego fue un bar y al final se convirtió en una panaderia conocida en el lugar.

Sus historias

A sus 22 años, con esta primera experiencia amazónica, curioso como todo escritor, indaga y escucha historias durante dos semanas que estuvo allí y se sorprende el saber de la presencia de un japonés, migrante forzado de la II Guerra Mundial, del poder de los Benzúr (migrante israelita) y de otras familias. Se entera que había la dictadura del caucho, historias llenas de fantasía, imaginación que luego lo escribe en “La Casa Verde” y posteriormente aclarada por Irma Del Águila, quien escribe “La Isla de Fushía”, la historia de un hombre que hizo fortuna y se quedó en la pobreza con la reforma de Velazco.

Portadas originales de dos libros de una misma historia. Ambas hablan de Santa María de Nieva


Vargas Llosa en su libro “Historia de una novela” dice, escribir una novela es una ceremonia parecida al strip-tease. Como la muchacha que, bajo impúdicos reflectores, se libera de sus ropas y muestra, uno a uno, sus encantos secretos, el novelista desnuda también su intimidad en público a través de sus novelas. Entendiendo que entre líneas nos dice que todo es imaginación, en “La Casa Verde”, refleja lo que le contaron sin muchas evidencias y describe lo que escuchó y le contaron. Parte de su narrativa, está relacionada con su infancia en Piura y la curiosidad por saber de una casa verde en medio del desierto, de las experiencias de las monjas que educaban a las niñas y los enviaban la costa para que vivan de criadas o mejoren su condición de vida. Escucha a una niña que retornó escapándose de una casa. Allí le prostituían. También le cuentan de un ciudadano japonés que era un truhan, violento, dueño de una isla y rodeado de decenas de mujeres. La Casa verde, se constituye así en una gran novela, calificada dentro de las mejores que escribió.

(continuará...)

sábado, 22 de marzo de 2025

Amazonas, sin brújula para avanzar

 




Y no es un eufemismo.

Les invito a que sean águilas por un momento y volemos por el territorio de Amazonas (vuele, vuele, vuele, observe, vuele, vuele) . Le hago tres preguntas para que usted responda con sinceridad. ¿Qué obra impactante ve que integre el departamento? ¿En qué condiciones viven sus hijos? ¿Hay algo que resaltar?. En ese viaje imaginario como águila, presumo que sobrevoló las montañas y vio que están depredadas, cruzó ríos y quebradas y quiso comer y no había una presa, las carreteras una calamidad, pueblos enteros sin agua, cientos de niños con anemia y desnutrición crónica, algunas aguda, tierras abandonadas producto de la migración del campo a la ciudad y lo peor, pueblos que van quedando vacíos porque no hay población activa. ¿Eso miró?

En el proceso de descentralización que ya vamos como 23 años, se han invertido millones de soles en obras de diferente índole y sus indicadores de desarrollo son de lejos las peores a nivel nacional. Casi siempre en temas de competitividad estamos cerrando filas, las brechas sociales y económicas son extensas y afecta a un 42% de la población.

No existe una propuesta cabal y efectiva de hacer algo por el futuro, sin pensar en el interés económico o político. Desde hace 23 años estamos siendo gobernados a la deriva. Somos como ese barquito de papel que se mueve al ritmo de las olas y el timón no funciona porque los que lo dirigen no saben conducirlo. Sin puerto, sin una hoja de ruta, sin brújula, sin un ocaso como oportunidad, estamos condenados a ser cada vez más pobres.

A esto se suma, la desintegración del territorio. Ninguna provincia apuesta por el crecimiento territorial, se mueve dentro de sus paredes y límites y poco le interesa lo que suceda al otro lado del río o de la montaña. Cada gobierno provincial tiene un sueño heterogéneo, lo que agrava más la utópica voluntad de ser mejores cada día. Hay en celo, resentimiento interno que no conduce a nada. 

Si esto no cambia a futuro, se hará insostenible hablar de crecimiento económico, social y cultural como ambiental. Será difícil luchar contra los prejuicios, al que se suma la clase política con una miopía extrema que solo hace lo que le dicta sus compromisos electorales y nada más. Eso se verá peor en las elecciones que se vienen y seguiremos en el mismo juego, de engañarnos mutuamente hasta convertirnos en nada.

¡Brújula! ¿onde estás?

lunes, 30 de septiembre de 2024

Entre las sobras y la muerte.

 


Me hago la promesa de visitar las zonas de los incendios. Me pongo un zapato viejo, unas mascarillas, una casaca impermeable para las lluvias que vienen, un raído pantalón, así como agua y algo para comer, además de mis lentes para el sol y gotas para lubricar mis ojos secos. Salgo de la ciudad y me impacta lo que veo.

Saliendo de la ciudad, el olor a humo es brutal, sobre mi ropa caen restos de hojas hechas cenizas, respiro un aire contaminado, hiriente que me raspa las fosas nasales y la garganta se seca. Siento que me atraganto con la saliva. Aquí nomás, en “El Molino”, las faldas de los cerros cambiaron de color, del verde al negro, marrón y gris. Me estaciono, camino unos pasos y “crech,chech” es el sonido de mis pisadas, extiendo mi mano y se queda impregnado de cenizas, troncos “cashpados”, la piel destrozada  y quizá el corazón latiendo forzadamente y lleno de dolor. Veo los restos de eucalíptos, lo que queda de pinos. Camino sobre el salvaje mundo de la muerte, donde no hay ser vivo que haya sobrevivido.

Más abajo, entre el ex semi túnel de Cáclic hasta Tingorbamba, esas inmensas peñas rocosas donde crecía helechos y otras propias de zonas montañosas, es un manto negro, tétrico que da temor y uno se imagina sobre lo que pasará cuando regresen las lluvias y enfríen esas rocas que revientan de calor. No quiero imaginarme la caída de piedras de las alturas y golpee a vehículos que transitan por ese corredor rocoso desde Cáclic a Tingorbamba.



En Pomacochas, los bosques primarios se han visto afectados. Cada vez contamos con menos tierras por explorar. Casi todo está manipulado por el hombre. Lo que ayer era verde tupido y boscoso, hoy se nota la tala para reemplazar por extensiones de pasturas para alimentar ganado. Miles de hectáreas hoy están al servicio del hombre de manera indiscriminada. Hablo con personas expertas y me dicen que un ganado usa como una hectárea de pasto. ¿Se imaginan cuantas hectáreas existen taladas para alimentar a 500 mil cabezas de ganado que existe en Amazonas) (Fuente DRA Amazonas)? No logro entender al Estado, que sabiendo lo perjudicial, invierta millones de soles en mejoramiento genético. Hoy, hay zonas, que cambiaron radicalmente su estilo de vida. Cada vez hay menos papa, maíz, frijol, que vertiginosamente se reemplazan por ganado (leche, derivados lácteos). Nos hemos preguntado ¿qué pasará con la sociedad del futuro cuando los alimentos básicos escaseen? ¿Contamos con un programa de seguridad alimentaria en Amazonas?



Regreso a Lamud como Luya y es fatal ver nuestros suelos y uno comienza a imaginar preguntas sin encontrar respuestas ¿Es válido quemar los suelos para provocar lluvias? Sabiendo el peligro y que salga de control, como campesino ¿tengo un plan para evitar que se expanda? Si lo hago motivado por “joder” ¿tienen complejo de pirómanos?

Reportes oficiales no existen, pero es evidente que el hecho mismo de que 14 distritos hayan sido declarados en emergencia, es porque fue grave la destrucción de nuestros ecosistemas. Un daño que puede ser reversible siempre que se tenga un plan consensuado con las comunidades. Se cuestiona mucho el sembrío de pinos y eucaliptos en zonas que son colchones hídricos. Ojalá se corrija esa actitud impositiva y alguna vez, el estado trabaje de la mano con las demandas de los pueblos.

Ya vienen las lluvias y con él, otro problema: huaicos, inundaciones, derrumbes. Ojalá con la lección recibida, a las instancias de gobierno se les ocurra hacer campañas preventivas, ya que, si los incendios mataron nuestras montañas, los otros fenómenos pueden llevarse la vida de muchas personas.

miércoles, 5 de enero de 2022

UN GALLEGO "REY DE LOS JIBAROS" EN AMAZONAS

 


Un explorador y aventurero gallego, Alfonso Graña, que había emigrado a hacer las “Américas” en 1899, acabó convirtiéndose en el Rey de la tribu amazónica de los Jíbaros, con el nombre de Alfonso I de la Amazonia. Durante su reinado de 12 años, sus dominios comprendieron una extensión equivalente a la mitad de España. Esta es su increíble, pero cierta, historia…

Alfonso, vecino de Avión, Ourense, emigró a Brasil a los 18 años de edad, en busca de la fortuna que no encontraba en su tierra. Tras algún tiempo moviéndose por Sudamérica, acabó estableciéndose en Iquitos (Perú). Fue en esta ciudad donde se dedicó a la recolección del caucho, en auge en aquella época, hasta que, debido a la crisis de este material por la competencia de Malasia, partió, junto a un compañero, rumbo a las profundidades de la selva amazónica, en busca de oportunidades.

Las crónicas cuentan que los exploradores, tras adentrarse río arriba, mantuvieron un enfrentamiento con la tribu de los jíbaros, conocidos por ser unos guerreros sanguinarios, reductores de cabezas y por matar a todos los hombres blancos que se adentraban en sus dominios.

Pero como (casi) siempre, el amor mueve el mundo… Su físico enamoró a la hija del “monarca” de la tribu y, en consecuencia, se convirtió en el primer “hombre blanco” al que los jíbaros perdonaron la vida. Su acompañante no corrió su misma suerte…

Alfonso se ganó el respeto de los indígenas. Parece ser que no enfermaba, era audaz y valiente y, además era el yerno del jefe… Graña también enseñó a los indígenas conocimientos prácticos para mejorar sus condiciones de vida: molinos de agua, curtido de pieles, desecación de la carne, extracción de sal…

Y así, a la muerte de su suegro, Graña fue coronado Rey de los Jíbaros y de la Amazonia Occidental, con el nombre de Alfonso I, cargo que ostentó durante 12 años y que lo convierten en el último monarca que ha dado Galicia en mil años.

Tras varios años desaparecido en la selva, reaparece en la civilización de manera espectacular. Unos indios contaban que en el Amazonas mandaba un hombre blanco, Alfonso I, y un día, en Iquitos, apareció por el rio el Rey capitaneando 2 balsas repletas de indios y de tesoros de la selva. Fue entonces cuando el mito se convirtió en leyenda.

Cada seis meses, Graña iba a Iquitos para comerciar. Sus súbditos lo adoraban y seguían a todas partes, en la ciudad les curaba las úlceras, les cortaba el pelo, les compraba helados y los llevaba al cine. Incluso, ocasionalmente, se vestían de frac y sombrero de copa y paseaban por la ciudad en un Ford descapotable.

Graña también guiaba expediciones. En 1933 el piloto español, también gallego, de Ferrol, Francisco Iglesias Brage, mientras planeaba su expedición al Amazonas, conoció a Alfonso en Iquitos. Graña prometió al capitán español toda la ayuda necesaria para que la expedición recorriera todo el Amazonas sin dificultades con las tribus hostiles, y puso a su disposición a los 5.000 indios sobre los que reinaba, para grabar una película. Pero a pesar de la ilusión del Gobierno de la República española por la Expedición Iglesias al Amazonas, la Guerra Civil hizo que se suspendieran los preparativos.

La hazaña que le consagró como dueño y señor de tan vasto territorio fue cuando recuperó un hidroavión estrellado de las fuerzas aéreas peruanas y a uno de sus tripulantes. Se encargó de entregar el avión y el tripulante a las autoridades peruanas, dejando la incógnita de cómo fue capaz de realizar semejante proeza en un par de barcazas. Por este gesto, el gobierno de Perú reconoció oficialmente su soberanía de la Amazonia.

La autoridad de Alfonso Graña sobre la selva llegó a consolidarse de tal manera que cuando la petrolera norteamericana Standard Oil, propiedad de John D. Rockefeller, realizó una expedición para sondear petróleo en el Alto Amazonas, tuvo que negociar un tratado con él para poder hacerlo. Sólo el Rey de los Jíbaros podía evitar ataques a los norteamericanos, proveerles de víveres y, decirles dónde sondear…

Alfonso Graña nunca volvió a Galicia y murió en 1934 en plena selva a los 56 años de edad. Sus súbditos sepultaron su cuerpo en un lugar desconocido de la Amazonia, pero su dinastía y su legado han perdurado. Su nieto, Kefren Graña, es el líder de la Federación Wampis del Rio Santiago, que vigilan y controlan la riqueza y los recursos naturales del Reino que una vez gobernó su abuelo.

En Avión todavía puede visitarse su casa natal en ruinas. En una de sus paredes hay una placa con una leyenda: “Casa natal de Alfonso Graña, Rey de los jíbaros. 1878 – 1934”.

Fuente: Publicado en El PAIS de España

martes, 6 de septiembre de 2016

¡Prométeme que me servirás toda tu vida!

Luego que se cayera el helicóptero, entre a una huerta bien bonita con tierra preparada para la siembra. Escuché dentro de las hojas del maíz unas fuertes pisadas. Lloré y temblé al mismo tiempo. Con una voz varonil, hermosa muy hermosa y agarrándome de los hombros me dijo: ¡Prométeme, que me servirás toda la vida¡ ¡Prométeme¡. Cayendo de rodillas y al borde de un desmayo, le dije que sí.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Lamud: Cuando la fe no mide tamaños ni distancias

Desde hace mucho tiempo, he tenido la curiosidad por saber de la virgen más pequeña del mundo, pero poca oportunidad he tenido de viajar. Por inercia, impulso o algo ajeno a mi voluntad, estaba sentado en el vehículo que me llevaría a Lamud que en este mes respira, transpira y vive al entorno del “Señor de Gualamita”. Se hizo, se cumplió, la conocía y por eso comparto una historia, que enriquece más nuestra cultura religiosa amazonense.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Un pitsito(*) de agua


 Tengo medio siglo cargando sobre mi cuerpo. Suficientes como para entender y comprender que algo en nuestro entorno anda mal y huele mal. Las noches no son frías, son heladas, los días no son cálidos, son ardientes (por el sol). Nuestros labios necesitan de crema de cacao o de lo que sea para que no se parta por el frío seco y brusco que se adhiere a tu piel y por más abrigo que te pongas, viajas y duermes con él. El sol te quema hasta las entrañas. Y sigo pensando que algo va y huele mal.



domingo, 3 de agosto de 2014

La sonrisa de María


 Terminada la misa, el coro que acompaña la ceremonia dominical entona tres canciones, entre ellas el grano de mostaza y me hizo acordar a una ceremonia que tuvo mi hija en Burgos hace muchos años, de emoción mis ojos se nublaron por las lágrimas, con disimulo evitaba que rodaran por mis mejillas y recordé que hace  dos años por estas fechas, como presidente de las fiestas patronales, me paso lo mismo.

sábado, 26 de julio de 2014

El arte de escribir


Recuerdo que cuando estuve en la universidad, me convocaron para participar en los Juegos Florales inter universitarios, presenté diez poesías, luego de un mes, me llama el decano de la facultad y me hace entrega de un diploma por mención honrosa. Eso ya hace más de veinticinco años.





jueves, 16 de mayo de 2013

El otro DIEGO




            El nombre, automáticamente se asocia al genial Maradona, el D10S de la pelota, de la mágica zurda que encandiló a millones de los amantes al fútbol. He tenido el honor de conocer al otro DIEGO. Más terrenal, angelical, genial, líder, emprendedor, de la sonrisa permanente y el de la mirada profunda y lleno de un brillo especial.

martes, 23 de abril de 2013

AMAZONAS Y EL PLAN NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA






Hace un mes aproximadamente, se presento el libro electrónico "Por un Perú Integrado: PLAN NACIONAL DE INFRAESTRUCTURA  2012 – 2021",  en el Congreso de la República. En este documento se analiza las principales demandas nacionales para afrontar los retos del futuro y colocar a nuestro país en lugares de mucha expectativa económica y para la inversión a mediano plazo. Las principales demandas están: Telecomunicaciones, saneamiento, Infraestructura hidráulica, transportes, energía, salud y educación respectivamente.

viernes, 5 de abril de 2013

Blas Valera: Entre verdugos e hipócritas



  
       
Conforme pasan los años, Blas Valera ,de ser un mito con las investigaciones que se desarrollan a su entorno, le regresan a la vida, pese a que vive enterrado por más de cuatrocientos años. En cada hoja de su existencia, encontramos a un hombre enfrascado entre la ignorancia colectiva y la sabiduría futura. Vemos a un hombre adelantado a su tiempo y el primer mensajero franco y directo de las barbaries en la conquista. Hijo de la india Urpay (tórtola), que fue violada a los 15 años por Alonso Valera, nace entre llactas y runas, el que la historia lo podría catalogar como el primer cronista peruano, mitad español, mitad indio, pero indómito a toda dominación.

miércoles, 20 de abril de 2011

RUTA BLANCA


Me río por el título del artículo porque se presta para muchas interpretaciones; pero lo único blanco es mi voluntad de recrear la historia de mi ciudad. Y es que Chachapoyas tiene muchas historias y muchas rutas internas que ofrecer a sus habitantes si es que lo desean.
Como siempre pantalón corto, un polo, un lazo y Mochita caminamos por los extramuros de la ciudad. Esta vez la ruta es caminar desde la casa hacia Manchibamba por El Colorao y el camino al aeropuerto. Nueve de la mañana, subimos las gradas, en la cima de ellas mi corazón quiere salir por la boca. No es para broma subir 350  peldaños de una escalera de piedra desde donde se aprecia todo el panorama de la bella Chachapoyas. En ese lapso creo haber bajado mis primeros dos gramos de peso.
Siguiendo la ruta entre decenas de casas que se ubican a borde de carretera y en la cima del Luya Urco, que hoy son los asentamientos humanos de Santo Toribio de Mogrovejo y Santa Rosa de Luya Urco, me encuentro con añejas paredes a punto de colapsar pero que se niegan caer y desaparecer; y recordé que en mi época de escolar en el Seminario, se oía hablar de la casa de la cultura. Esa que con el tiempo supe que era el primer prostíbulo de chacha, donde zutano, mengano y perencejo subían haciéndose los cojudos en las noches y daban rienda suelta a sus instintos con las tres putas oficiales del pueblo. Sus paredes hoy, son solo añejos recuerdos de desenfrenos, de primeras experiencias y de dulces placeres. Unos metros más unas veinte toneladas de cemento sembradas para hacer una losa deportiva, dejó para el olvido la guitarrita, una poza de agua donde nos bañábamos a falta de piscina.

Desde allí y muchos metros lineales se aprecia en los cerros la tierra blanca. Esa misma que antes que llegue el sapolín, la pintura en balde y los matizados usábamos para pintar nuestras casas. Recuerdo que desde Tushpuna nos íbamos con la carretilla a cargar la tierra, ya en casa alistábamos nuestro pedazo de cuero de oveja, un seco maguey para que sirva de brocha. Antes de pintar nos colocábamos sobre el cuerpo costales y gorras de periódicos para que la pintura no nos bañe. Era un vacilón pintar y jugar o jugar y pintar. La propina por tamaño esfuerzo era un alfeñique o una cocada y si tenías suerte un sol de esos grandazos que había y servía para toda la semana. Ahora uno peca de moderno y poco muy poco es utilizada esta mina natural para pintar las casas, sobre todo de aquellas que se encuentran en la periferia. Un hecho interesante es que la mayoría de pobladores que viven en esta zona se dedican a la fabricación de adobes. Cada tarea está a treinta soles. La tierra se saca de la misma zona o de lo contrario aprovechan el material que descargan decenas de volquetes por el lugar, que dicho sea de paso no se ve muy bien que digamos.
Por medio de cientos de frondosos eucaliptos sigues tu camino, cruzamos lo que fuera la estación de Radio Nor Peruana, la primera emisora de Amazonas. En el cruce a Huancas y Chachapoyas ladeamos a la derecha y regresamos a la ciudad. Es increíble como cambió el panorama de la ciudad en los últimos veinte años. Cientos de casas de todo tamaño formas y estructura se erigen por esta zona, inclusive se vienen construyendo almacenes o zonas de pequeña industria. Del viejo camino que unía a Huancas con Chachapoyas no queda absolutamente nada.

Paso por dos inmensos templos: Uno católico, el otro evangelista. Dicen que se construyeron para saber quién tiene más poder. Y pensar que el único poder que pide Dios es la oración, paz y nos miremos como hermanos, Tal como hace aquel viejo árbol de pur – pur que extiende sus hojas sobre el cable de luz para cruzar la calle en el Asentamiento Humano “Señor de los Milagros”

Poco a poco amo y mascota con la lengua seca llegamos a la ciudad y posteriormente a la casa. Once de la mañana un refrescante baño para purificar el cuerpo. Una mascota aplaca su hambre y sed y quizá dándome gracias por medio de su cola por haberla llevado a conocer otra parte de mi ciudad.

martes, 1 de marzo de 2011

Cambio de piel


Todo en la vida se renueva, cambia, se transforma y por una razón simple: Evolución, crecimiento o desarrollo. Esta lógica también tiene que darse en las ciudades, más todavía en Chachapoyas, cuyas características arquitectónicas además de ser conservadas, tienen que contar con un valor agregado que lo haga diferente al resto nacional. Un proyecto significativo es la obra culminada del Jirón Amazonas, que a simple vista tiene un potencial para darle un toque de creatividad, ingenio y convertirlo en un lugar además de transitado, motivo de regocijo y admiración.
            Con la intervención del Plan Copesco en el Jirón Amazonas, se mejoraron decenas de balcones de corte republicano, la pista, veredas y cunetas lo reconstruyeron con piedra laja, las paredes de las casas fueron repintadas y parte de los techos recuperados a su estilo original; pese a ello, todavía se nota grandes vacíos que se hacen necesario rellenar.

            Si cada vecino se organiza, no tendríamos porque ver basura en el piso o colocaríamos basureros públicos y educar a la población a defender la limpieza pública, menos ambulantes que vendan huevos de codorniz o CD y DVD de tres soles y súper pirateados. Si cada vecina hace su junta por cuadras, tal vez en unos cuantos meses veríamos en los balcones florecer rosas multicolores y orquídeas con su singular fragancia. Y nuestro Amazonas y nuestros balcones serían el atractivo de todos y con ello lograríamos que los negocios captaran más ingresos y las casas emblemáticas convertirse en pequeños museos. Y si por ejemplo, como dice un amigo, el municipio colocara parlantes incorporados en las cuatro cuadras remodeladas y emitir musical ambiental por unas cuantas horas, este pedazo de la ciudad, sería un deleite para todos por igual.
            Hace poco comenté que parte de nuestras reliquias escondidas tienen un motivo para ser expuestas. Decía por ejemplo que la pileta del Querubín, que ya no está en la Catedral, podría ser colocada en las intersecciones de los jirones Amazonas con La Merced y que la Escuela de Bellas Artes, construyera un mural histórico en donde fuera la Iglesia de La Merced. Esas acciones demostrarían en nuestras autoridades, el deseo de hacer las cosas para el bien común y dar evidencias de asumir compromisos para mejorar a la ciudad.

            Si quieres ser grande, tenemos que comenzar a pensar en grande, el futuro no es mañana, es hoy. Mientras proyectos grandes como del JICA se vienen impulsando, parecería que en nuestra ciudad nos estamos adormeciendo. Tenemos que pensar que el flujo turístico hacia Amazonas se incrementó considerablemente; pero sin beneficiar a la ciudad, ya que para muchos no hay nada para apreciar. Si eso es así, entonces están las ideas, las iniciativas deberían ser tomadas en cuenta. Solo falta un poquito de ganas para comenzar hacerlos realidad.