Terminada
la misa, el coro que acompaña la ceremonia dominical entona tres canciones,
entre ellas el grano de mostaza y me hizo acordar a una ceremonia que tuvo mi
hija en Burgos hace muchos años, de emoción mis ojos se nublaron por las lágrimas,
con disimulo evitaba que rodaran por mis mejillas y recordé que hace dos años por estas fechas, como presidente de
las fiestas patronales, me paso lo mismo.