Lo vi durmiendo en el suelo, estaba
totalmente borracho. Le toque del hombro para que despierte, se levante y vaya
a casa. La lluvia estaba por empezar. Me miró de reojo, déjame dormir c…..
Gabriel, amigo de la infancia, me
dice, eso te ganaste por querer ayudar a los demás. La vida – me sigue diciendo
– es una partida de naipes. Ganan los que deben ganar, los que saben jugar. El
resto, será siempre un perdedor.
