Bien cursi este titular. No se me ocurre decir algo más que eso, luego de pasar ocho horas en esta localidad que personalmente lo llamo “LA PUERTA DE INGRESO AL ALTO IMAZA”. Una puerta que debe estar abierta permanentemente a todos y para todo. Es una única manera de hacerla crecer. Una puerta, donde estén abiertos los sueños y cerrado para siempre el conformismo. En esta temporada, viajar a la zona, es ir con protector solar. Los rayos del sol, te cashpan hasta el cerebro. Un sol penetrante abriga nuestros cuerpos desde muy temprano y nos acompaña hasta cuando nace la noche.
