lunes, 24 de marzo de 2025

Servir, eso es lo que queda




Conforme uno madura, se desprende de sus taras. Te das cuenta que cambiar de piel y cada vez que se renueva te hace más sensible, maduro, racional, empático, solidario, mas humano. 

Vivir es más que existir. Se vive todos los días porque respiramos, comemos, dormimos, nos reproducimos, mientras que existir, es esa posibilidad de dar valor a nuestra existencia. Pensando en eso, en febrero del 2023, nos reunimos un grupo de conocidos y formamos el Rotary Club de Chachapoyas, eligiendo como a su primer presidente al Dr. River Chávez Santos, con el que orientamos el camino y sembraron lazos de amistad con otros pares del país y el mundo, ya en el 2024, asume la presidencia, el Dr. Nirton Ascona Salazar, quién tiene la difícil tarea de consolidarlo y comenzar a implementar iniciativas, tales como el Proyecto de Agua en Santa Rosa y liderar una gran campaña para apoyar a las víctimas de los incendios forestales 2024, que afectó a más de 14 mil hectáreas de tierras agrícolas, forestales y de protección. Hoy, 2025, prolongamos nuestro apoyo y seguimos brindando ayuda.

El Rotary Club, con más de 100 años de existencia en el mundo, llegó a Chachapoyas para unirse a esa cadena mundial de la solidaridad y demostrarnos que en nuestra tierra, también se puede servir sin nada a cambio, incluso invirtiendo para ello; es decir, pagar para servir y eso ya es extraordinario. Es fácil unirse a algo que no te genere gastos, más allá que el acto mismo de dar tiempo hacia los demás, es complejo desprenderte de tus recursos para beneficiar a otros, sabiendo que también te hace falta.

En el club, no miramos lo que nos hace falta, más bien, ¿Cuánto se puede hacer con lo poco que podamos contar?. Es mucho, si es que suma los esfuerzos. Es nada, cuando ves que tu aporte se hace una ruma y eso se convierte en obras que beneficien a personas o pueblos con limitaciones y frustraciones y que solo esperan que Dios se apiade de ellos ya que el estado los tiene abandonados. No es que seamos asistencialistas, somos y asumimos la cruda realidad de una sociedad que carece de mucho y lo poco que se pueda dar, ya es una gran satisfacción.

Ser rotario, no tiene apellido ni posición social. Ser rotario es demostrarte que existir dando, apoyando es la razón de nuestra existencia humana. Es hacer algo que te fatigue, te estrese, te genere sentimientos encontrados pero con los resultados, dormir tranquilos y soñando con la felicidad de otros, resultado de nuestros actos. Me hice rotario por eso. Tú, también puedes serlo.

sábado, 22 de marzo de 2025

Amazonas, sin brújula para avanzar

 




Y no es un eufemismo.

Les invito a que sean águilas por un momento y volemos por el territorio de Amazonas (vuele, vuele, vuele, observe, vuele, vuele) . Le hago tres preguntas para que usted responda con sinceridad. ¿Qué obra impactante ve que integre el departamento? ¿En qué condiciones viven sus hijos? ¿Hay algo que resaltar?. En ese viaje imaginario como águila, presumo que sobrevoló las montañas y vio que están depredadas, cruzó ríos y quebradas y quiso comer y no había una presa, las carreteras una calamidad, pueblos enteros sin agua, cientos de niños con anemia y desnutrición crónica, algunas aguda, tierras abandonadas producto de la migración del campo a la ciudad y lo peor, pueblos que van quedando vacíos porque no hay población activa. ¿Eso miró?

En el proceso de descentralización que ya vamos como 23 años, se han invertido millones de soles en obras de diferente índole y sus indicadores de desarrollo son de lejos las peores a nivel nacional. Casi siempre en temas de competitividad estamos cerrando filas, las brechas sociales y económicas son extensas y afecta a un 42% de la población.

No existe una propuesta cabal y efectiva de hacer algo por el futuro, sin pensar en el interés económico o político. Desde hace 23 años estamos siendo gobernados a la deriva. Somos como ese barquito de papel que se mueve al ritmo de las olas y el timón no funciona porque los que lo dirigen no saben conducirlo. Sin puerto, sin una hoja de ruta, sin brújula, sin un ocaso como oportunidad, estamos condenados a ser cada vez más pobres.

A esto se suma, la desintegración del territorio. Ninguna provincia apuesta por el crecimiento territorial, se mueve dentro de sus paredes y límites y poco le interesa lo que suceda al otro lado del río o de la montaña. Cada gobierno provincial tiene un sueño heterogéneo, lo que agrava más la utópica voluntad de ser mejores cada día. Hay en celo, resentimiento interno que no conduce a nada. 

Si esto no cambia a futuro, se hará insostenible hablar de crecimiento económico, social y cultural como ambiental. Será difícil luchar contra los prejuicios, al que se suma la clase política con una miopía extrema que solo hace lo que le dicta sus compromisos electorales y nada más. Eso se verá peor en las elecciones que se vienen y seguiremos en el mismo juego, de engañarnos mutuamente hasta convertirnos en nada.

¡Brújula! ¿onde estás?

domingo, 2 de marzo de 2025

Hay amores



Así dice una canción, incluso dicen que matan. Quizá tengan razón, por culpa del amor ya se registran varios femenicidios en el Perú.

Te quiero demasiado, le dijo ella antes que de sus labios broten líneas de sangre. Juan, como si fuera un contrictor, la abrazó fuerte, tan fuerte que rompió sus huesos que se incrustaron en el corazón que sintió el golpe y se paró. Los ojos de ella, dejaron de brillar. Él, sádicamente, le dijo al oído que si no era para él tampoco sería de nadie, como sí su alma antes que salga del cuerpo, lo escucharía.

Era una relación endemoniada, quizá los únicos momentos de tranquilidad eran en la cama, luego de venir de parrandas. Solo esas noches, las casas del barrio, escuchaban gemidos de placer, el otro tiempo, riñas, peleas, platos que se rompen y sonidos de patrulleros o ambulancias para socorrer dentro del caos.

Tres días antes, caminé detrás como si fuera su sombra. Nos miramos por un momento y hubo fuego en nuestras miradas. No sé que pasó ni como llegamos al cuarto nauseabundo de un hotelucho de cinco lucas. Las sábanas quedaron más sucias que antes. El agua marcado por la fuerza del cloro, limpió nuestros pecados. Hasta la otra semana, le dije. Me dió un beso con mordida en el labio que me hizo tragar saliva con sangre.

Les soy sincero, no sé como me crucé en sus vidas ni en su tiempo ni lugar. Sucedió de una manera casual. ¿Era bella?. En absoluto. Era normal, solo que tenía el pelo largo y brillante y destacaba en este verano infernal sus bellos pies, bien cuidados y que cuando los beso suavemente me eleva al peor de los infiernos de la lujuria.

Me enteré de su muerte por los periódicos. Asistí a su entierro y entre los murmullos de la gente, escuché que, Juan, la pareja, juró que buscaría para matarlo a su amante.

Sentí un golpe enorme en el corazón, retrocedí, chapé mi combi, llegué a casa, tomé lo que tenía al alcance, cerré la puerta y me marché.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Entre las sobras y la muerte.

 


Me hago la promesa de visitar las zonas de los incendios. Me pongo un zapato viejo, unas mascarillas, una casaca impermeable para las lluvias que vienen, un raído pantalón, así como agua y algo para comer, además de mis lentes para el sol y gotas para lubricar mis ojos secos. Salgo de la ciudad y me impacta lo que veo.

Saliendo de la ciudad, el olor a humo es brutal, sobre mi ropa caen restos de hojas hechas cenizas, respiro un aire contaminado, hiriente que me raspa las fosas nasales y la garganta se seca. Siento que me atraganto con la saliva. Aquí nomás, en “El Molino”, las faldas de los cerros cambiaron de color, del verde al negro, marrón y gris. Me estaciono, camino unos pasos y “crech,chech” es el sonido de mis pisadas, extiendo mi mano y se queda impregnado de cenizas, troncos “cashpados”, la piel destrozada  y quizá el corazón latiendo forzadamente y lleno de dolor. Veo los restos de eucalíptos, lo que queda de pinos. Camino sobre el salvaje mundo de la muerte, donde no hay ser vivo que haya sobrevivido.

Más abajo, entre el ex semi túnel de Cáclic hasta Tingorbamba, esas inmensas peñas rocosas donde crecía helechos y otras propias de zonas montañosas, es un manto negro, tétrico que da temor y uno se imagina sobre lo que pasará cuando regresen las lluvias y enfríen esas rocas que revientan de calor. No quiero imaginarme la caída de piedras de las alturas y golpee a vehículos que transitan por ese corredor rocoso desde Cáclic a Tingorbamba.



En Pomacochas, los bosques primarios se han visto afectados. Cada vez contamos con menos tierras por explorar. Casi todo está manipulado por el hombre. Lo que ayer era verde tupido y boscoso, hoy se nota la tala para reemplazar por extensiones de pasturas para alimentar ganado. Miles de hectáreas hoy están al servicio del hombre de manera indiscriminada. Hablo con personas expertas y me dicen que un ganado usa como una hectárea de pasto. ¿Se imaginan cuantas hectáreas existen taladas para alimentar a 500 mil cabezas de ganado que existe en Amazonas) (Fuente DRA Amazonas)? No logro entender al Estado, que sabiendo lo perjudicial, invierta millones de soles en mejoramiento genético. Hoy, hay zonas, que cambiaron radicalmente su estilo de vida. Cada vez hay menos papa, maíz, frijol, que vertiginosamente se reemplazan por ganado (leche, derivados lácteos). Nos hemos preguntado ¿qué pasará con la sociedad del futuro cuando los alimentos básicos escaseen? ¿Contamos con un programa de seguridad alimentaria en Amazonas?



Regreso a Lamud como Luya y es fatal ver nuestros suelos y uno comienza a imaginar preguntas sin encontrar respuestas ¿Es válido quemar los suelos para provocar lluvias? Sabiendo el peligro y que salga de control, como campesino ¿tengo un plan para evitar que se expanda? Si lo hago motivado por “joder” ¿tienen complejo de pirómanos?

Reportes oficiales no existen, pero es evidente que el hecho mismo de que 14 distritos hayan sido declarados en emergencia, es porque fue grave la destrucción de nuestros ecosistemas. Un daño que puede ser reversible siempre que se tenga un plan consensuado con las comunidades. Se cuestiona mucho el sembrío de pinos y eucaliptos en zonas que son colchones hídricos. Ojalá se corrija esa actitud impositiva y alguna vez, el estado trabaje de la mano con las demandas de los pueblos.

Ya vienen las lluvias y con él, otro problema: huaicos, inundaciones, derrumbes. Ojalá con la lección recibida, a las instancias de gobierno se les ocurra hacer campañas preventivas, ya que, si los incendios mataron nuestras montañas, los otros fenómenos pueden llevarse la vida de muchas personas.

jueves, 19 de septiembre de 2024

¿Y ahora?

 



Después que se quemaran (provocados o no), más de cuarenta mil hectáreas de tierras en Amazonas, pese a la oposición de un consejo de ministros divididos y de ideas divergentes, sorpresivamente, recibimos la noticia desde la Casa de Pizarro, la declaratoria de emergencia por incendios forestales. Solo tres departamentos están en la lista, pese a que casi la mitad del Perú estuvo en llamas o sigue, parcialmente.

Desde la segunda semana de junio (según el COER AMAZONAS) en Amazonas se han registrado más de 131 incendios, de los cuales, como diez, todavía están activos, muchos de ellos de poca extensión, pero si con el peligro que siga afectando aún más zonas de protección o bosques nativos.

Y el ¿ahora qué?, surge por la necesidad de preguntarnos lo que pasará con nuestra región a mediano y largo plazo. Así como acudimos a apagar los incendios, lo mismo se tendrá que hacer en su reconstrucción. Escucho y leo, diferentes puntos de vista y con mucha o poca razón proponen que esta desgracia natural, debe traernos una gran oportunidad para reforestar nuestros suelos con plantas nativas, descartando radicalmente los pinos y eucaliptos que fueron sembrados a diestra y siniestra sin un plan real donde se contemple los efectos a futuro. El pino, esta vez fue un potente combustible para que se expanda los incendios en muchas partes. Hay un desconocimiento profundo de las implicancias de sembrar por sembrar. Hay que exigir al estado de todo nivel, que descarten en sus futuros proyectos, sembríos de esta naturaleza.


Como experiencia, se debe hacer entre otras cosas:

  1. Capacitar a voluntarios comunales en el manejo de incendios forestales
  2. Exigir a las comunidades campesinas que aplique el alcance de la ley sobre quemas indebidas y provocadas por el hombre.
  3. Capacitar permanentemente a brigadas de Defensa Civil y que sean más que un chaleco naranja.
  4. Urge implementar a la Cía. de Bomberos tanto en Chachapoyas como Utcubamba. Sinceramente, hay que sacarse el sombrero por su titánica labor.
  5. Fomentar campañas comunicacionales para sensibilizar a la gente que las quemas ya no surgen efecto. Hoy vivimos tiempos complejos donde la tierra está reaccionando ante los daños ocasionados por el hombre.
  6. Insistir en estos temas ambientales en las escuelas, ya que ellos los ciudadanos del futuro, serán los que defiendan la vida.
  7. Impulsar una campaña regional de reforestación donde las personas sean solidarias y sumen esfuerzos para recuperar su color a la tierra.

Terminaría arengando…

ü  NO MAS PROYECTOS FORESTALES QUE ATENTEN NUESTRO ECOSISTEMA.

ü  NO AL GASTO DE DINERO SIN PLANIFICACIÓN.

ü  NO A LA FALTA DE COMPROMISO Y A LA INDIFERENCIA.

ü  SI A LA VIDA, A NUESTRO FUTURO Y A LA NATURALEZA.


viernes, 31 de mayo de 2024

Cuatro dólares de indemnización.


 No creo que nos toque a nosotros la reforma agraria, estamos ubicados en la parte baja de la selva, que nadie daba un sol, dijo, Don Emilio, al oscurecer aquella tarde, donde por esas cosas del destino, el sol, antes de morir, se hizo más grande que nunca y lanzó un prolongado rayo que iluminó sus grandes extensiones de arroz. Al día siguiente, en su querida, Morilla, funcionarios del gobierno, acompañados de un notario y de un gran contingente de policías, le dijeron “Don Emilio, sus tierras pasan a propiedad del estado. 

Usted, sale de aquí solo con lo que tiene puesto”. Viejo, con cuerpo curtido de sufrimiento y la mirada al horizonte, tratando de alcanzar a ver su último becerro cebú, solo se puso de pie, caminó erguido y lleno de orgullo se marchó para nunca más volver. Pocos días antes, el 24 de junio, Juan Velazco Alvarado, mediante la Ley de la Reforma Agraria, se hace de más del 56% de las tierras agrícolas del país, bajo la premisa de que el campesino sería el nuevo empresario y que nunca más comería migajas de los patrones. 

En 1950, Guimoye adquirió la totalidad de las acciones de la Sociedad Ganadera y Agrícola Perú-Brasilera, recién constituida, con lo que pasaron a sus manos los fundos “Morerilla”, “Mineral” y Misquillacu” en Bagua. Don Emilio, a quien en la localidad se conoció como “El chino Guimoye”, se asentó entonces en aquella difícil zona de nuestra selva, acompañado de dos de sus hijos y dos hijos políticos. Puso su centro de operaciones y comenzó a trabajar. Un personaje notable de amazonas, influye mucho para esta decisión. Era Don José del Carmen Marín Arista, fundador del Centro de Altos Estudios Militares. 

La región de Bagua tuvo siempre la mala fama de ser poco apta para la producción agropecuaria. Se dice de ella que es un mito, un sueño, un embuste. Emilio Guimoye mostró la falsedad de semejantes asertos, haciendo de sus fundos prósperas empresas de muy alta competitividad. La tan necesaria expansión de nuestras fronteras productivas se iniciaba apenas cuando el activo hombre de empresa e industria fue despojado de sus pertenencias. “Voy a romper esos mitos”, decía a todos los peones de la hacienda y como buen descendiente asiático, daba instrucciones a los capataces y obreros, cada actividad que tienen que desarrollar en la jornada. Desde las cinco de la mañana, con la espalda empapada por las aguas del río Utcubamba, iniciaban el roso de las montañas y la aclimatación de las semillas de algodón, así como del arroz. Sólo el 2% de las más de cinco mil hectáreas que adquirió, le dio utilidad agrícola y ganadera. Después de tanto experimentar, pudo observar su trabajo titánico y el placer de sentirse útil a su patria al escuchar bramar a decenas de becerros de un logro genético extraordinario como el Cebú Amazonas. 

Menos de una década tuvo en sus manos, el privilegio de transformar una tierra rica en un potencial económico que con el tiempo, es una reserva alimentaria para el país. Amazonas, por este territorio, cálido (extraordinariamente diría), somos conocidos por el potencial de unos de los arroces de mejor calidad que se consume en el país. Esta zona, tiene la peculiaridad de una diversa producción que la hace atractiva para futuras y megas inversiones que de hecho, transformarán el futuro de Amazonas. 

Emilio Guimoye, el rey de las mujeres, como lo decía en una entrevista con Alfonso Baella Tuesta y que se ve por youtube, tenía la esperanza de recibir una indemnización prometida por la expropiación, que en vida nunca se dio y si así fuera, tan solo recibiría, un equivalente a cuatro dólares de reparación por las expropiaciones ¿Cómo? Sí, es que estamos en Perú. Por medio de este gran inversionista y visionario, vaya mi profundo saludo a la hermosa provincia de Utcubamba que celebra su aniversario, este 30 de mayo. 

¡Un abrazo, amazonense para todos!

lunes, 20 de mayo de 2024

Amazonas: ejes viales y los mares.

 



Curiosidades o vueltas que da la vida. En 1879, Don Pedro Ruíz, Obispo de Chachapoyas, a la par presidente de la "Sociedad de Patriotas de Amazonas", inquietos por unir a la sexta ciudad más antigua del Perú con los hermanos Awajum, inician la travesía para la conquista del Marañón. En el 2024, después de 145 años, el miope estado, se da cuenta que para unir los mares y crecer económicamente, se hace necesario hacer ejes que impactarán favorablemente en el desarrollo de los pueblos.

Era la intensión de la Sociedad de Patriotas, unir las 80 leguas entre Chisquilla y Cahuaponas, en el cual se tendría que hacer un puerto y de allí, hacer dos actos trascendentales, como lo propuso Adolf Wertheman (alemán, dueño de una mina de oro en Santo Tomás): Ir al Brasil y por otro, construir un tren que una Cahuaponas a Pacasmayo, que establecerían la comunicación a vapor  entre el Atlántico y El Pacífico, los cuales hicieron llegar las propuestas al gobierno central y a una delegación de senadores americanos. Esa propuesta se archivó con la aparición de la guerra y nunca más se tomó en cuenta, salvo otras propuestas, pero no iguales a los planteados por los amazonenses de esa época. Recordemos que la propuesta elaborada por los chachapoyanos de ese entonces, era para unir al territorio de Amazonas, que en ese tiempo, tenía más de 60,000 Km2

Hoy, ya no son los americanos, son los japoneses y la necesidad de unir los mares, es que se prevé ejecutar el IV Eje Vial que empatará con el eje de Paita, nos conectará con Sarameriza y luego el Brasil. Los 213.6 kilómetros de distancia, conectará con mayor facilidad la zona originaria de Amazonas, decenas de comunidades nativas y oportunidades económicas para cambiar el rostro social y humano, como económico de un territorio poco valorado a la fecha. Además de ello, Utcubamba y Bagua, tendrán ese privilegio de replantear sus perspectivas futuras y no a tan largo plazo.




Sin embargo ¿qué tenemos para mostrar y ofrecer? Aquí es donde, aparecen las estadísticas. De acuerdo a los datos que tiene la Dirección Agraria de Amazonas: Utcubamba: Ganadería (carne, leche y derivados), café, arroz, cacao, papaya, plátano, maíz amarillo; Bagua: ganadería (carne, leche y derivados), café, arroz, cacao, papaya, plátano, maíz amarillo, piña y; Condorcanqui: cacao, plátano, yuca, papaya. Esos son producción primaria que se repite en el país y no hay mucha transformación para darle valor agregado, excepto, el cacao y sus chocolates de alta calidad, arroz que desean fortificarlo con hierro para disminuir la anemia y Bambú.

El mercado del Brasil en el Atlántico, necesita, tal como indica MINCETUR, venta de minerales, papa congelada, así como orégano, aceituna, ajos y otros; para el puerto de Paita, el café y cacao, principalmente y uno se pregunta ¿Tenemos eso para vender?. Sí y en parte, pero no como para dar de comer a todo Manaos.

En materia de áreas agrícolas, la zona norte de Amazonas, es la de mayor provecho y potencial del departamento, pero son utilizados en productos tradicionales, tal como lo dice la Dirección Agraria, por lo que urge, tener otra mirada para iniciar el proceso de competencia y que ya no nos miren de reojo los vecinos como San Martín y Cajamarca, más bien, cambien su mirada con preocupación.



El IV Eje Vial, es el “sueño americano” de los amazonenses desde que se creara el departamento de Amazonas. Si es que se hubiera implementado esas propuestas de la Sociedad de Patriotas de Amazonas, hace más de 145 años, quizá nuestra región, sería una de las mejores y más prosperas.

La historia, como  tal, es solo eso, tiene valor referencial, por lo que debemos pensar globalmente y actuar localmente en el presente siglo. Se abren las puertas de la oportunidad para mejorar nuestra realidad contemporánea. No soy el llamado para proponer, disponer u orientar  lo que se tiene que hacer. Es momento, sí, de poner las “barbas en remojo” y desahuevarnos, plantearnos nuevos retos, romper viejos paradigmas y hacer frente, desde ahora (mediante foros, encuentros, iniciativas mancomunales y lo que se nos ocurra), ya que actuando hoy, pese a cruel que parezca, seremos testigos de cambios radicales en el futuro próximo.

Hay una vieja frase que siempre retumba en mi cabeza “Si te pones en el umbral de tu casa para que veas pasar a la gente pasivamente, eres un conformista; pero si les ofreces tu mano, ya estás creciendo como ser humano”. Entonces amigos, ha llegado el momento de extender la mano del progreso y desarrollo de nuestra querida Amazonas.

lunes, 5 de febrero de 2024

¿Se debería discutir el futuro de Amazonas?

             





Escucho que la democracia, es gobernar en base a la licencia que les otorga el pueblo en procesos electorales. Es la representación para hacer más que algo para el beneficio de las masas. Aquí surge mi primera duda ¿en base a que se les atribuye a los políticos esa representación? ¿Sólo por los  resultados en los votos? ¿Y si esa representación es interesada en hacer lo que quieren? En fin.

            Como nunca antes, la democracia está en una crisis aguda y que afecta a todos los gobiernos de esta naturaleza, sobre todo en América Latina. Ejemplos hay varios, excepto, El Salvador. Chile, es complicado, Bolivia, es irracional, Ecuador, una lucha de poderes, Colombia, peligra, Venezuela, es todo menos democracia y Perú, es una marioneta, que se mueve por otros intereses más allá de las evidencias.

            Y será peor, si es que la democracia no se fortalece, con la participación de las masas. Esas masas, que estoy casi seguro, no quieren más fierro y cemento, que gritan en silencio por salir de la pobreza, que desea ser mejor ciudadano. En Amazonas, ¿hay temas por discutir y construir una agenda social que sea una alianza entre los gobernantes y los gobernados?

            Creo que sí. Se debería discutir el futuro de nuestras comunidades nativas, la agresiva deforestación, el incremento de la pobreza económica, los índices altos de desnutrición y anemia, los conflictos sociales permanentes por falta de negociación, la ruta que debemos seguir para ser mejores como región, las políticas públicas que deberíamos implementar para ser más competitivos como departamento, el valor agregado a cada una de nuestras potencialidades. Es decir, sí tenemos algo porque discutir. Discutir, no con el puño en alto o con ira, menos con bajas pasiones. Discutir con razones, fundamentos, acuerdos, deseos mutuos, pero sí, con el COMPROMISO de apostar por Amazonas y no por nuestros egoístas deseos.

            A 24 años del Siglo XXI, poco o nada, hasta hoy, se puede decir con convencimiento que sí sabemos a dónde queremos llegar y sin eso, todo se hace imposible. De nada sirven los discursos, las promesas, las intenciones.

            El 2032, el bicentenario de Amazonas, es un año clave a donde todos debemos mirar y aportar, para que eso suceda, necesita que alguien lo motive. No creo que eso esté en manos del pueblo.

jueves, 1 de febrero de 2024

Carnaval de mi infancia.



    Confieso que he pecado, le dije al cura, en la misa de miércoles ceniza, das das me puso ceniza en la frente haciendo una cruz. Saliendo de la iglesia, con la manga de mi chompa, rapidito lo borré, para no pasar roche en la calle, más si me encuentro con una quillamasin del barrio.

    Dos semanas antes, ya con fuerza jugábamos a los carnavales en mi barrio de Tushpuna. En esos años, éramos pocos vecinos, ralo ralo habían casas y la muchachada no pasaba de 30. Ya saliendo el sol, cualquiera de las chicas que pasaban por la calle Sachapuyos, era víctima. Si no se mojaba por la casa de "el bolo", fijo, le shutiaban en la casa de "los canchules", ya por "el caserolo", estaba lista para que lo metan a los pozos de agua.

    Era una fiesta sin control, éramos irreverentes a todo, hasta a la maja de mamá. Un domingo, ya cuando el carnaval entraba a su máxima euforia, nos reuníamos en la pampa y de allí nos separábamos en mancha, previamente ya estábamos armados con cientos de globos, chisguetes, talco, sapolín y tishne que robábamos de las ollas de la tushpa de la abuela.

    Recuerdo que por Burgos nos encontramos con una mancha de Santa Lucía. Eran nuestros rivales en el fulbito de cada fin de semana y esa rivalidad llegó hasta en los carnavales. En pocos minutos, Burgos se convirtió en el lugar de la batalla. Teníamos nuestra estrategia, casi militar. Los más grandes, afrontábamos la envestida de los globos y los baldes de agua (esa sucia que había por montones en las calles sin encementar). Lo tumbábamos al líder del otro grupo y los más pequeños de los nuestros, se encargaban de pintar el cuerpo con sapolín y el tishne.

    Ya por la tarde, cuando hemos recorrido casi toda la ciudad y superado todas nuestras hazañas, regresábamos al barrio y bañarse algunos, los más grandes se iban a la cantina de la tía Rosalía, para tomar chicha de jora o guarapo. Entre trago y trago, se contaba nuestras acciones osadas. Yo, tenía que pasar por las manos de los más grandes para que me saquen toda la pintura de la cara. Era tan dura la pintura pegada en mi rostro, que teníamos que usar retazos de tejas para sobarlo en nuestra cara. Otros, ya más expertos, previamente se protegían la cara con aceite de cocina.

    Una vez, tuve que padecer la experiencia de ser bañado con querosene para que salga el sapolín de mi cuerpo y la cabeza. Ya por la noche, en la fiesta, nuestra cara estaba rojísima de tanto que se sobó con la teja. 

martes, 28 de noviembre de 2023

300 leguas sin beneficio alguno

 


Era una madrugada muy húmeda. Hace menos de media hora que había parado la lluvia. María, se levanta de la cama y juntos preparamos el ucho para el camino. Preparo a la mula y me pongo el poncho de jefe que lo compré en mi viaje anterior a Rioja.

Tocan a la puerta. Sin permiso, ingresa Juan. ¡Padrino, padrino! ¡Quiero irme contigo! ¡No puedes, no puedes!, este es un viaje para hombres, tu recién eres un muchacho. ¡Regresa por onde has venido! Lo saco de mi casita. María, me mira y solo calla. Al rayar la mañana, con un abrazo, dejo detrás de mí a mi mujer y dos hijos. La mula, rápido sube a la primera lomada. Ese día tenía que llegar sí o sí a la Cueva de Bagazán. 

En el horizonte, ya salía el sol que amenazaba con cashparme la piel, arriba en el cielo celeste y las blancas nubes que se esfumaban, vuelan en círculo, muchas shucas. Me dije por dentro, seguro algún caballo estaba muerto más adentro. Dentro de la maleza, siento que un cuerpo se mueve, saco mi machete y escucho que me dicen ¡No padrino, no!. Juan, que me había seguido a escondidas salió del monte con dos perdices en sus manos. ¡Veste que ya soy un hombre!. No le dije nada, seguimos nuestro camino. Más abajo en donde teníamos que descansar habrá tiempo para conversar.

Extrañamente, dos kilómetros más abajo, había varios arrieros y caballos. Escucho que a diez metros de Rumshitana, un hombre había caído muerto. ¡Ah!, dije, con razón las shucas están cerquita a mi cabeza. Me cuentan que era Don Julián Contreras, viejo arriero que cayó fulminado de un ataque al corazón, luego de las tres piedras que tiró, no embocó en los hoyos de la roca. Es tradicional y hasta un oráculo, que todo viajero tiene que hacer esta prueba. Veía que era imposible esperar, vadeando el río, superé a todos y seguí con mi camino por Pauja. 

Mi mula relinchó como salvaje. Una culebra más adelante cruzaba el camino levantando la cabeza. Das das saque mi machete y de un solo golpe separé la cabeza de cuerpo. Era verde plateada, quizá haya tenido un metro. Juan, con el susto propio de un niño, solo suspiraba profundamente. Media legua después, en la olleta, hervimos el agua, hicimos un caldo de perdices. ¡Mucha sal, las echao padrino! ¡Por eso es que me gusta viajar solo, sotoco!, nadies me fastidia, nadies me dice que si falta la sal o el azúcar o el ajo ¡nadies!.

Mi cuerpo se levantó de la pirca para reiniciar el camino. Ya habíamos pasado Granada y bien arriba ya se veía a Pishcohuayuna. Al fondo había dos lagunas y por medio de ellas teníamos que viajar despacito, despacito. Media hora después, estábamos al pie de la cordillera. Mi mula relincha exageradamente fuerte ¡Shit! ¡Shit! ¡Shit!, le repetía. No pude hacer nada. Un tremendo bloque de hielo cae de la montaña, lo deja llapcha a mi mula. Se perdió todo, absolutamente todo.

Juan, mi ahijado, me abraza. Padrino, padrino, felizmente usted y yo estamos vivos.

 

...continuará