martes, 14 de mayo de 2019

Amazonas, después …



    
               Tomo el bus en el terminal, paso la tarjeta, la terramoza me invita a ocupar mi asiento. En un minuto, salimos, señor. Me cubro con una manta por el frio, me sirven una taza de café. Una hora 20 minutos, estuve en mi destino. La ruta: Chachapoyas – Mendoza.


            La semana siguiente, tenía unos días de vacaciones, tomo mi automóvil, estaciono en la cochera del tren, pago por adelantado y me entregan un chip de seguridad con código del vehículo. Me siento en la fila catorce. Cinco en punto, el sonido del tren daba inicio a una aventura que me llevaría a Kuélap. Esta joya arquitectónica ya es un atractivo universal y es visitado por 5 mil personas a diario. Sus paredes lucen renovadas y fuertes, El Torreón, es el atractivo potente de la milenaria construcción, así como el tintero. Incluso se puede visitar de noche. Las luces de colores la hacen espectacular. Me olvidaba, dos años antes, habían acondicionado con el mismo sistema de luces, las cavernas de Quiocta y vaya sí que es una maravilla. Se camina sobre una construcción sólida de piedras, cuenta con un drenaje especial, existe bastante cuidado con los residuos que dejan los murciélagos y al salir, te venden una botella con agua que emana de la caverna y nos dicen que es lo más puro que puede haber en la tierra.

            Es un orgullo vivir en Amazonas.  Viajar de un lugar a otro no es problema, sus pistas son de doble vía y perfectamente conservadas, incluso para evitar accidentes contamos con túneles de hasta 500 metros en la ruta de Balsas a Leymebamba. Cada localidad cuenta con un sistema de agua y alcantarillas de primer mundo. Cada comunidad campesina que tiene peculiaridades en la producción, cuentan con centros de innovación y tecnología. Da gusto, saber que en Conila, puedes comer papas fritas en bolsas platinadas, hechas allí mismo, que en Mendoza como Condorcanqui, cuentas con procesadoras de plátano y nos presentan muchas variedades. Nuestro café tiene cientos de variaciones y todas calificadas como la mejor del mundo. Y lo mejor, TODOS TIENEN MARCA REGIONAL DE AMAZONAS.  El cacao, es lo más solicitado por empresas transnacionales. Cada zona productiva, tiene asistencia especializada por profesionales de gran nivel académico y son egresados de la UNTRM que se ha convertido en líder de la investigación en el Perú.

            Les cuento, que estuve de visita por el Alto Imaza y ésta parte de Amazonas se ha convertido en un museo vivo. Es la reserva cultural, religiosa e histórica que es motivo de traslado de delegaciones mundiales para hacer investigaciones a su suelo, pese a que luce despoblada por la constante migración a las ciudades. En Granada hay una embotelladora de agua, con un sabor inigualable que viene de las "Siete lagunas". Las baguas, se han convertido en polos de desarrollo económico e industrial que nos permite contar con un PBI de 6% que nos convierte en uno de los departamentos más competitivos del interior del país. Condorcanqui es el destino turismo mundial por su paz y exótica naturaleza que le rodea. Además, en Santa María de Nieva, se construyó el laboratorio más moderno de sudamérica para investigar las propiedades de nuestras plantas nativas. Dos de ellas, ya contribuyen a curar el SIDA y Cáncer. ¡Impresionante!

          Nuestra ubicación geopolítica, por fin fue tomado en cuenta y dado la importancia debida a nivel nacional. Ya no somos la “oveja negra”, somos la envidia nacional. Grandes edificios, avenidas modernas y limpias, hacen de nuestras ciudades ejemplos de imitación y envidia, al extremo que nuestros vecinos de San Martín, Cajamarca y de Ecuador, visitan a nuestro territorio para participar en: foros, seminarios, conferencias y hasta congresos mundiales. En los últimos 10 años, científicos, ganadores de premios nobel han paseado su fama por Chachapoyas y otras partes de Amazonas y todos al final, terminan con el mismo discurso: “He conocido el paraíso”

¡Ring, ring, rinnnnngggggggggggggggggg!, suena mi alarma, me limpio el llicte, me doy cuenta que estoy en mi cama. ¡Chezu!, tan solo fue un sueño y volví a nuestra cruda realidad.
Saliendo de mi casa, mire al cielo para pedirle al quellamito, que todo lo que soñé se haga realidad. Ojalá, así sea. Amén.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Manuel, algún día tus sueños serán realidad, Amazonas tiene muchas maravillas por conocer y descubrir, yo tambien sueño con Amazonas y su futuro es impresionante
Un abrazo

melcalez.blogspot.pe dijo...

Si, somos una maravilla que la madurez de su gente lo permitirá ser grande.

Harold Santillán dijo...

Profesor, ojalá que que se cumpla esa profecía. Un abrazo, no deje de escribir, siga soltando esas ideas maravillosas que tiene para nuestra tierra querida.

melcalez.blogspot.pe dijo...

Si, se puede hacer realidad. Depende de la visión que se tenga y el talento suficiente para hacerlo. Saludos.

Unknown dijo...

Q bello sería que ése sueño fuese realidad