martes, 20 de junio de 2017

Mi camarógrafo favorito.

Sabes que me gusta escribir y escribo a todo y por todo, voy a intentar hacerlo para ti con las manos temblorosas, con los ojos nublados y con el alma en vilo. Dicen que los muertos van al cielo cargado de alabanzas, anécdotas y un mar de bondades, muchas veces exageradas. Tú, en vida fuiste todo lo que todos quisiéramos serlo: caballero, honesto, exageradamente humilde, servicial, consejero, un ser humano ejemplar y la muestra de ello es que todos lloran tu ausencia.

Te conocí un primero de agosto de 1990, cuando cargado mi título ingreso a las oficinas de Radio “Nor Peruana” para trabajar con ustedes, recuerdo que los saludé a Lucho Cabredo, Carlos Huamán, Evita Montalvo (tu mamá adoptiva) Gloria Gargurevich. Pasado el tiempo ganamos confianza mutua y aprendimos juntos el mundo fascinante de las comunicaciones. Te acordarás que hicimos los primeros vídeos animados con “Don Pedrito y la regionalización” que los de Lambayeque se asombraron y quisieron llevarte para que trabajes con ellos. Recuerdo que una tarde, con ese clásico “un parcito”, planificamos nuestra ausencia de la casa por tres meses y así fue, logramos hacer el primer documental para la televisión sobre nuestra querida tierra, que lo llamamos “AMAZONAS, HISTORIA Y TIEMPO”.

Piloto, ese viaje fue colosal, conducidos por nuestro amigo Angel Alvarado, el famoso “pata pesada” en su Toyota amarillo nos llevaba por carreteras que sus huecos y baches hacían larguísimo nuestros viajes. Recordaras que llegamos a Imacita, comimos con el hambre cualquier cosa, dormimos en ese único hotel donde las ratas más grandes que un perro subían a nuestra cama chillando sus muelas como si fuéramos  presas para comer.

Siempre he visto en ti ese espíritu de la colaboración, la entrega y el afán permanente por aprender. Tuviste ese “no sé qué” que te permitías adelantarte a las cosas y grabar las imágenes más imposibles con tu viejo y pesado Panasonic VHS. Te miraba tus trabajos de edición cuadro por cuadro, tu paciencia jobiana, tus palabras precisas y tu gran preocupación para que todo salga bien. Todo evento que había, eras el primero en poner el hombro. Eras el productor de cámaras en las teletones que hacíamos a favor del asilo de ancianos, el locutor oficial de Radio Nor Peruana y Canal 7 y ni que decir el camarógrafo apreciado y favorito de los gobernadores y presidentes regionales.

Las circunstancias y los compromisos laborales de cada uno hacían que nos estrecháramos la mano o un saludo fugaz en el almuerzo o en los pasillos de nuestro centro de trabajo o cuando raudamente pasabas en tu motocicleta negra, ah, recordarás que nos caímos en esa vieja moto cerquita a la plaza y nos llevaron a la policía para dosaje etílico cuando eran las once de la mañana y los colegas de la prensa rapidito fueron a vernos para saber como estábamos; tal como lo están haciendo ahora moviéndose por todo lado por ti. Te comento a modo de infidencia, los periodistas prácticos que ya están a punto de terminar la carrera y ser profesionales en todo el sentido de la palabra, han hecho un acuerdo que la promoción llevará tu nombre y vaya que me alegro porque eres un ejemplo a seguir e imitar en todo el sentido de la palabra.




Querido amigo, anoche estuve esperando como cientos de personas tus restos. Hugo Aguilar ¡Presente! coreábamos tu nombre y en nuestras manos una vela. Esa vela tiene un noble significado, creo que todos desde el corazón la encendimos para que tu partida sea luminosa como tu vida, queríamos que viajes a la eternidad iluminado como una tea eterna y etérea, queríamos decirte que NUNCA TE APAGUES, ni en nuestros sueños, menos en nuestro pensamiento.


Amigo, compañero de aventuras periodísticas, mi camarógrafo favorito, llévate mis lágrimas y mi dolor. Eternamente descansa en paz, HUGO AGUILAR VILLACREZ.
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