lunes, 26 de junio de 2023

Molinopampa: Huele a queso y también a progreso.

 


Bien cursi este titular. No se me ocurre decir algo más que eso, luego de pasar ocho horas en esta localidad que personalmente lo llamo “LA PUERTA DE INGRESO AL ALTO IMAZA”. Una puerta que debe estar abierta permanentemente a todos y para todo. Es una única manera de hacerla crecer. Una puerta, donde estén abiertos los sueños y cerrado para siempre el conformismo. En esta temporada, viajar a la zona, es ir con protector solar. Los rayos del sol, te cashpan hasta el cerebro. Un sol penetrante abriga nuestros cuerpos desde muy temprano y nos acompaña hasta cuando nace la noche.


Desde el 15 de agosto del 2018, regreso a esta localidad, donde tengo muchos amigos, compañeros de colegio y familiares directos, que han nacido allí o que viven dando todo su esfuerzo para verla distinta cada día. Y vaya que si se ve distinta. En estos seis años de ausencia, los cambios son notorios. El cemento y el fierro ya llegaron a muchas calles del pueblo. La dinámica económica se viene ampliando más allá de la leche. Se está teniendo otra mirada de la localidad; pero no puedo afirmar, si es que esto obedece a una estrategia territorial, a una visión futurista integradora o a un hecho circunstancial – coyuntural.

Estuve, acompañado de mis alumnos de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UNTRM para hacer un libro, tal como lo hacemos anualmente en otros distritos. Uno cuando se para al medio de la plaza y se mueve en 360 grados, nota el cambio. Ese desarrollo que se ve reflejado en los negocios emergentes del lugar. El presidente de la asociación de productos lácteos, nos lleva a la planta y “dialejitos” huele a leche. Ese día como todos, 1,200 litros reciben de sus proveedores. Ver como se moviliza el personal (tres), valoramos el trabajo de equipo para lograr sus objetivos, como en este caso: yogurt, queso en diferentes variantes, natilla, quesillo o cuajada.



Una llamada, nos fortalece el optimismo. Vamos a Taulía. Confieso que toda mi vida, desde que me aboco a escribir, tenía ganas enormes de visitar el lugar. Fuimos por allí y pensé que era más espectacular. De la iglesia originaria, no queda huella alguna, peor del altar mayor que, bajo pretextos lo sacaron de allí con destino a Chachapoyas y luego, no se sabe que destino tuvo. Taulía es una referencia histórica muy significativa en esta zona. Por allí pasaron y regresaron los “munchas” para la Batalla de Higos Urco. Por allí, viajaron cientos de personas hacia la selva nuestra para poblarla y muy pocos regresaron a su tierra. Allí, también tienen a la "Virgen Asunta". Taulía, representa la esencia de esa simbiosis social, entre el paganismo y la fe, entre la historia y su tiempo; entre el legado que se tiene que preservar y ese futuro por construir.




Filadelfio Saldaña Valle, es nuestro guía circunstancial y de paso que es una autoridad en esta parte del territorio. Recibe una llamada y me dice que nos invita para que conozcamos su proyecto y luego ir a su casa para tomar un café. Resulta que rapidito, su esposa, Marysabel Molinari Trauco, mi prima, se enteró que estoy por allí y no podía dejar de visitarla, como que así fue. FILA (como es su apodo conocido del profesor, Saldaña), se adelanta y nos lleva para ver su proyecto “Los pinos de Junjul”. Vaya que es sorprendente, ver en medio de pinos y bosques nativos, la construcción de bungalós en triángulo. La mirada es espectacular. Uno se cree Atalaya y mira como vigilante todo este valle verde y lleno de magia y de vida. Nos dice que ya tienen como dos años el proyecto, que  cada casa, tiene un valor de cinco mil soles y es todo de cedro. Tiene como meta, contar con albergue para 20 personas a mediano plazo y que solo atienden a demanda o reservaciones. Cuesta 60 soles la noche. Dormir escuchando el canto de las aves y ver oscurecer al cielo y nacer a las estrellas, no creo que ese precio, no valga la pena. Bajamos, saludamos a la prima y ese café parecía almuerzo y merienda al mismo tiempo. ¡Gracias por eso!



Faltaban, más sorpresas. Camino al Alto Imaza, hay una catarata poco promocionada, que es nombrada como la "Catarata Muñoz", en honor a un curita que vivía por allí. De la carretera caminas como 400 metros en medio de árboles milenarios, plantas rastreras, maticos y otras plantas medicinales, luego bajas por unas escaleras rústicas para observar la catarata que tiene 70 metros de altura y en época de lluvia, sus aguas truenan, según su administrador y propietario. Ya en la base, cuenta con servicios higiénicos, una casita de descanso y futuro bar para tomar un trago para tomar fuerza y subir la cuesta, donde las gradas perpendiculares, hacen que suba la adrenalina.



Ya, luego del almuerzo, brindado por el alcalde del lugar, Don Eladio Cruz, fuimos al Colpar, que luego de haberla visto en su etapa de construcción, hoy, pude disfrutar del sueño de mi querido amigo “pistón”, ex alcalde visionario que dio en el clavo con esta iniciativa. Los que han estado en el lugar, pueden dar fe de ello. La sorpresa final, fue ver a mi amigo de la infancia, Manuel Calampa Jaramillo (compañero de colegio), que hoy funge de administrador de este bonito local, que además de piscinas, puentes, aguas termales, uno puede aventurarse a otras experiencias como el Canopy.




Un poco extensa mi historia, pero creo que vale la pena que con la paciencia de la lectura, tengan información fidedigna de una experiencia terrenal en esta cálida localidad. Bueno, cálida por su gente, porque hace un frio, como uno no se imagina. A cualquier época del año, vaya bien abrigado. Fue, más que placentero, regresar, compartir unas horas, y volver a abrazar al tiempo, la historia y las ganas de gente que en base a punche, forjan cada día el futuro de Molinopampa.


P.D: Tengo primos hermanos allí. Era tan apretado la agenda que ya no pude visitarlos. En agosto, estaremos solo para paseo y no de ajetreo como hoy.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias maestro Cabañas por su elocuente descripción de Molinopampa, tierra bendita que me vio nacer de la cual me siento muy orgullosa, pueblo pujante y progresista gracias al trabajo conjunto de sus pobladores y autoridades.

Julián Comeca dijo...

Sr. Cabañas, gracias por trasladarnos mediante sus escritos a diferentes zonas de nuestra tierra. Usted, está dejando una gran huella para el futuro.

Anita Serván dijo...

Que bonito que alguien como usted, visite a nuestra tierra y nos cuente de ella de una forma distinta de contar las cosas.
Gracias por difundir lo bonito de Molinopampa.