miércoles, 19 de enero de 2011

¿Hablando se entiende la gente?




Una ama de casa, va al médico, luego de hacerle el chequeo correspondiente le dice que tiene Gastroenterocolitis aguda, adicionalmente tiene avitaminosis, caquexia aguda complementada con una cistitis crónica.
            Un practicante de periodismo hace una entrevista a un brillante economista para conocer su opinión sobre el manejo económico nacional y éste le dice que “ Ante la subida de los precios en las cosas, no debemos convertir a nuestro país en una autarquía, ya que la balanza comercial con la fluidez económica, hacen que los holding pueden desestabilizar nuestra plusvalía y con ello evitar un take off en el crecimiento de nuestra economía.
            Un estudiante de ciencias políticas conversa con un politicologo y este afirma que lo que pasa en el país se debe a “que tenemos una mesocracia que muy poco lo interesa el nacionalismo ya que éste significa un jingoísmo irracional y que la solución en el futuro para que no haya pelea por los cupos parlamentarios, se debe desaparecer el unicameralismo por la bicameralidad en el legislativo. Las tres personas indistintamente, tipo Condorito, hicieron ¡PLOP!
            Y es verdad y muchas veces no me explico, como los estudiosos de la gramática han sido tan complicados para generar ese flujo de comunicación del cual los comunicadores sociales nos vanagloriamos, y si no veamos lo que podría pasar entre algún científico con un chachapoyano si se encuentran en el campo.
            Figúrese que ambos están viajando por el monte, el paisano le dice: Mirste, ese de allá es un quinte y está chupando la miel en el maguey, el científico le replica, que ese animalito se llama archilochus colibrís, que la azucena es lilium candidum, que el perro es cannis familiaris, que la lechuga es Lactuca sativa, que el frijol es Phaseolus vulgaris, que la vaca es  un Gorditus Apetitositus y que nosotros somos unos homo sapiens, estoy seguro que ambos regresan de su viaje antes que uno de los dos se suicide.
            Hace poco Gabriel García Márquez, indicaba que cuando menos reglas tengamos en el manejo y uso del lenguaje, más llevadera será la vida de los mortales y, en eso le doy toda la razón al autor de “El Amor en los tiempos del cólera”, ya que no hay mejor cosa que decir las cosas de una forma tan simple, sin posturas a modo de sentirse superior al resto. Estoy seguro que a esta altura de la lectura, me dan la  razón.
            Y en ese sentido para todos en nuestra tierra debe decretarse el uso URGENTE de nuestros dialectos a fin de que nadie salga con shucaque de las entrevistas, mucho menos de las consultas y de allí en adelante, veremos que:
           Cuando el médico nos diga que tenemos gastroenterocolitis aguda, sabremos que tenemos hinchao nuestra panza, que cuando nos digan que tenemos que copular hay que sipiar como Dios manda, que cuando te dicen que se te inflamaron las glándulas sebáceas es porque estas con orzuelo, si tienes orquitis, es porque se hinchó tus bolas o si es que tienes alta flatulencia es porque eres  un tremendo supsique.

El Pumaurco


En los tiempos que Dios formó el universo, dando la vida al hombre, a los animales y a las plantas, todo era belleza. Existían los mares, los ríos, las quebradas, los inmensos valles y las montañas. Poco a poco con el paso del tiempo y la formación de las civilizaciones, se crearon los pueblos y el surgimiento de culturas en diversas partes de la tierra.
En este proceso nace la cultura de los Chachapoya, cuya característica era la valentía y gallardía de sus guerreros, que fueron indomables ante el opresor y dejaron para la posteridad y orgullo nacional sus grandes edificaciones de piedra y barro en diversas partes de nuestra ubérrima región amazónica.
Por esos años los cerros – que los Chachapoya llamaban urcos – de esta región eran poblados por diversos animales cuya población era incontrolable por lo que era difícil convivir en un solo lugar.
Ante la gran población existente en el cerro que se encuentra en la parte Sur de la ciudad de Chachapoyas, los animales convocaron a una gran asamblea para tomar decisiones sobre quienes tendrían que quedarse y otros emigrar ante la ausencia de alimentos.
- Yo soy pequeño, con unos cuantos granos de choclo me pongo contento y además con mis gritos doy alegría a las montanas, dijo el loro.
- Con mis saltos de árbol en árbol y mis juegos hago reír a todos, complementó el mono choro cola amarilla.
Los pájaros como el gorrión, el huanchaco, el piuro, las golondrinas, los animales como el zorro, el oso, el puma justificaban lo mismo para no dejar el lugar y puedan vivir en ella. El venado cenizo que estaba calladito los dijo a todos: ¿Qué autoridad tienen ustedes para opinar quien se queda o quien se va?. Todos se miraron entre sí y efectivamente se dieron cuenta que nadie tenía derecho a condicionar la vida de los demás.
- ¡Elijamos un líder! Gritaron en coro.
- ¿Pero cómo? Dijo la ardilla comiendo su nogal.
- Muy fácil ¡Qué peleen los más fuertes! Dijo el quinte chupando la miel en su maguey.
Instintivamente comenzaron a salir del grueso grupo de animales, el oso, el zorro, el puma, el tigrillo. Se produjeron grandes peleas, quedando finalmente solo dos, el oso y el puma. El puma o león de las montañas tiene un cuerpo esbelto y elástico que le da más posibilidades para cazar, es rápido al saltar y trepar a los árboles; por su parte el oso, lento, grande y muy fuerte. La gran pelea iba a ser a muerte.
Los rugidos de ambas fieras dieron inicio a la pelea, recibiendo el puma zarpazos en el lomo que lo causaron grandes heridas. Luego de tres horas de batalla entre estos dos animales, el puma aprovechando el jadeo del oso que puso su cuerpo endoblado, de un salto le incrustó sus filudos colmillos en el cuello causándole la muerte a aquel gigante animal. Con aplausos y vivas el puma fue coronado como el líder y guardián del cerro.
El puma convocó al consejo de animales que está representado por cada una de las especies que habitaban el lugar y llegaron a racionalizar el consumo de alimentos y los sacrificios a fin de convivir en paz. Así pasaron muchos años, hasta que llegó la oportunidad de elegir al sucesor del guardián del cerro, ya que el puma estaba muy anciano pero seguía siendo un sabio por su experiencia y capacidad para dirigir a los animales.
El consejo de animales solicitó al puma que promueva una sesión extraordinaria para definir la forma de su relevo y sucesión en el cargo. Los consejeros le plantearon una serie de propuestas para elegir a su sucesor. El puma solicitó al consejo un tiempo prudencial para analizar sus iniciativas y al final, el que le parezca mejor se dará cumplimiento por el bien de todos.
Dicho esto el anciano puma se alejó a un lugar solitario para meditar y se quedó dormido. Pasaron los días, los meses y los años, nunca se eligió a su sucesor. Poco a poco, los animales fueron abandonando el lugar. Sobre el lomo del puma, fueron creciendo los montes y se hizo más grande el cerro, que hoy desde lejos y cuando agudizamos nuestra vista, vemos que tiene la forma de un puma.
Desde ñaupa tiempo, nuestros ancestros al escuchar esta historia lo bautizaron como el Puma Urco al cerro que es el guardián de la fidelísima ciudad de Chachapoyas.
Se dice también que de vez en cuando el puma abre los ojos y se quiere levantar. Allí es cuando la tierra tiembla, pero el peso de la montaña hace que se vuelva a dormir. A dormir siempre, pero alerta para defender a la noble ciudad de Chachapoyas, a quien le dieron la responsabilidad de proteger.


viernes, 14 de enero de 2011

Si tenemos todo ¿Qué nos falta?

 


Para todos los amazonenses sin excepción alguna, nuestro departamento tiene todo lo que se pueda encontrar en el país. Además de nuestra variada geografía, nuestros diversos microclimas, la belleza natural de nuestras provincias, la riqueza cultural e histórica, hace que seamos un territorio privilegiado, pero que todavía no se muestra claramente como una oportunidad para todos. Y todos somos nosotros, los peruanos y el mundo en general.
            Si se viaja a Condorcanqui, encontramos además de la natural belleza salvaje amazónica, una de las reservas humanas más valiosas con que contamos: Los Jíbaros, representados entre los awarunas y huambisas, en Mendoza sus valles cual mesas de ajedrez que son bañados por el guayabamba, en Luya los legados emblemáticos dejados por los Sachapuyo, en Bongará sus cataratas, en Bagua y Utcubamba sus potencialidades agroindustriales y Chachapoyas donde todos respiramos historia y tradición. Tenemos todo ¿Qué nos falta?
            Nos falta crear y fortalecer una marca de destino y producto turístico regional que nos permita ganar y recuperar identidad. Una marca que marque la diferencia con los otros “amazonas” existentes en Sudamérica, una marca que posesione nuestro nombre en el mundo, una marca que saque roncha al resto.
            La modernidad en la gestión del turismo mundial, que tiene que ver con la planificación, conduce a que los gestores turísticos, además de orientar este segmento, valide y promueve alternativas que conlleven al éxito del producto que ofertamos. Ese producto turístico, hoy representado en Kuélap, debe conllevar a alcanzar rangos de competitividad y excelencia de la mano con una marca turística regional.
            En principio tenemos tres opciones: La marca única (todos los productos del destino turístico llevan la marca de éste), las marcas múltiples (cada elemento tiene su propia marca) o la marca paraguas que es una mezcla de las anteriores. Sea cual sea el objeto de nuestros productos, es clave contar con una marca, para lo cual se me ocurre plantear a modo de iniciativa, desarrollar un concurso nacional de artistas plásticos para que crean esta marca, tal como lo hicieron en España (puerta de ingreso a Europa),  Colombia (el riesgo es que te quieras quedar), Guatemala (todo el mundo a tus pies), etc.
            En este concurso se tiene que contar con bases donde se plantee y oriente la importancia de Amazonas en el aspecto económico, social, cultural. Una marca turística para Amazonas, será a mi juicio, motivo para que todos recuperemos la confianza en nosotros mismos, nuestras fortalezas y en nuestro futuro. La idea está suelta, lo que se haga o diga depende de los que toman las decisiones.

jueves, 6 de enero de 2011

YAU CHUSHITO: ¡NOS QUEDAMOS SIN EXONERACIONES!

Para todos nosotros los que de una ú otra manera nos interesa la política, el hecho mismo de que desde enero de este año gran parte de los departamentos de la Amazonía se levantaron las exoneraciones tributarias, representa un fuerte golpe a la precariedad económica de miles de familias que pese a todo sobreviven en un mundo de precariedad, abandono, exclusión y sueldos congelados que los permite vivir por vivir, en el límite de lo permitido y las restricciones familiares.
Conozco muchos casos de familias que tienen ingresos económicos restringidos que se limitan a comer una o como máximo dos veces al día a fin de ahorrar y mandar dinero a sus hijos que se encuentran estudiando fuera de Amazonas. Conozco a cientos de hogares que restringen sus servicios para no pagar precios elevados en agua, luz. Conozco a miles de personas que se renuevan su vestuario una o dos veces al año por lo caro de la ropa. Conozco mucho más que eso y no me aventuro a saber que pasará mañana cuando veamos que en el mercado sube todo hasta un 19% más de su precio real.
Y ese aumento en los servicios, en los productos de primera necesidad, en el combustible, las medicinas, conllevará a la clase media existente (¿habrá?) sufrir un cambio radical en su conducta social y urbana y todo por una irresponsabilidad política por un lado y por otro los comerciantes que se enriquecieron con estas gabelas del gobierno central, que implementó las exoneraciones con un sano propósito; pero que encontró en el camino a sinvergüenzas que hicieron del “río revuelto ganancia de pescadores”. Pero más mezquinos son los parlamentarios nuestros que poco o nada han hecho para sopesar este tema y con ello sembrar una bomba que podría explotar conforme avancen los días y la gente siente la pegada de esta determinación gubernamental.
Es verdad que toda norma tiene una dualidad, su costo beneficio, su causa efecto; pero ante esto el gobierno central mediante la SUNAT, ADUANAS ú otras instancias tributarias nunca tuvo la política sectorial de la anticipación para frenar los vicios empresariales de nuestros comerciantes, que convirtieron a Pedro Ruíz en un enclave emergente con capitales de San Martín, o a Bagua y Utcubamba cómplices de mercenarios del comercio que entraban camiones de mercadería, se registraba y lo sacaban clandestinamente para comercializarlo en la costa del Perú. Eso es lo que lo hace al Estado literalmente inexistente.
Hoy, me pongo a sacar cuentas, que desde hace diez años sigo con el mismo sueldo, que tengo casi siempre la misma ropa, que estiro mi dinero hasta que alcance; ahora con el 19%, tengo que hacer de tripas corazón y rogar para que todo el pueblo reclame, exija sus derechos y que nuestros congresistas hagan algo por nosotros, nuestras autoridades también, de lo contrario, yo como la mayoría, comenzaremos a comernos las uñas, remendar la ropa raída, tapar los huecos de nuestros zapatos, zurcir nuestras medias rotas sobre la redondez de un foco, oler la carne y el pollo, hacer cola en EsSalud para que te den medicina básica y que en vez de curarte más te enferma o simplemente ayunar hasta que Dios mande.

miércoles, 5 de enero de 2011

¿Padre, Papá y Papi?


Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como  un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie repetía el almuerzo sin el permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes. Por algo era el padre.
La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre  la autoridad suprema. Cuando el padre miraba fijamente a la hija, esta abandonaba todo; a una orden del padre los hijos varones cortaban leña, alzaban bultos o se hacían matar en la guerra.
Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá. El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza. Además, la segunda derrota es que papá es una invitación al infame tuteo, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.
A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.
El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa; tomaban el teléfono sin permiso, sacaban dinero de la cartera de papá y usaban sus mejores camisas. La hija comenzó a salir con pretendientes sin chaperón y a exigirle a papá que no le pusiera mala cara al insoportable novio y que le ofreciera que, en vez de llamarlo "señor González", como habría llamado al padre, que lo llamara simplemente "Tato".
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Nada comparable a la figura prócer del padre. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.
Y entonces vino papi.
Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica. Papi, me llevo el carro, dame para gasolina. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta y que, cuando vuelvan, entren en silencio por la puerta de atrás. Tiene prohibido preguntarle a la nena quién es ese tipo despeinado que desayuna descalzo en su cocina. Ni hablar de las tarjetas de crédito, la ropa, el turno para ducharse, la afeitadora, el ordenador, las llaves. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan!
Aquel respeto que inspiraba el padre y, hasta cierto punto el papá, se transformó en exceso de confianza además de convertirse en un franco abuso hacia papi:
¡Oye, papi, se me está acabando el whisky! ¡Oye papi, anda a comprar pan!
No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo. 
Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de  papá  y  papi  de  mis  hijos, pero ahora mis nietos han empezado a llamarme  "pa".........!!!
Creo que quieren decir.... 
¡¡¡PA....NADA SIRVES!!!!