jueves, 1 de noviembre de 2012

LA TECNOLOGÍA Y LA MODERNA ESCLAVITUD DEL SIGLO XXI


Hay frases en el mundo tan celebres como “Vive la vida y no dejes que la vida te viva” de Susy Díaz, “Vive la vida loca” de Ricky Martin, que tienen su lógica cuando nos acercamos cada vez al mundo egoísta de la tecnología. Esa que en vez de cambiarnos la vida, nos ata a algo similar a la esclavitud, te envuelve en el halo de la soledad, del egoísmo, del yo personal y te envuelves en una cápsula imaginaria, que nos está conduciendo a autómatas tecnológicos.


Para nadie es un secreto, que la aparición de las computadoras y celulares ha cambiado la vida diametralmente de todos los que la posee. Sin ellas la vida es menos productiva, insípida, sin motivación alguna; bueno, para muchos sin generalizar. Y digo para muchos, quizá, incluyo a esta generación de los 20 a los 50 años. Albert Einstein, científico él, dijo lo siguiente “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas". Sin temor a equivocarme, en ese proceso estamos todos. 
Cuando uno camina por las calles, todos o casi todos, me refiero a Lima por estos momentos, están taponeados los oídos con auriculares de todos los tamaños, que cuando se camina cerca de ellos, se escucha lo que escuchan. Y escuchan todo y de todo. Uno sube al metropolitano, tren, bus, o combi, todos o casi todos no miran la ruta, ni se fijan en el tiempo, agarran sus teléfonos móviles y se ponen a chatear, revisar el Facebook, a twittear cualquier cosa, hablar por radio, jugar y uno mira, observa y se siente isla en medio de un montón de gente, que vive pegado a la modernidad. Y regreso a mis orígenes donde todos nos saludamos por la calle, nos silbamos, levantamos la mano para saludarnos desde lejos o caminar juntos y conversar de todo y en poco tiempo. Hay diversas realidades y ciclos en la vida que se acortan o que se prenden y se apagan. 
El siglo XXI, sin lugar a dudas no solo confirma lo de Einstein, sino también lo que decía Alejo Carpentier, el siglo de las luces. Y es verdad, estos tiempos de temblores, de vaticinios, de inundaciones y de calendarios y de fechas del fin del mundo, está asociado a la luz de la tecnología, están sin ella, es estar fuera de moda, del juego y del proceso de cambio. Estar dentro, es como la droga que te envicia y te hace totalmente dependiente de ella. Hoy, sin el Facebook, sin el twitter, sin los email, no somos nada. Ah, y recuerdo una frase “de nada fuiste y a la nada de convertirás”. Y a esa nada, estamos en camino todos, creo.
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