lunes, 9 de julio de 2012

El avión ¿el avión?


En la década de los 80, se emitían en el Perú, una serie titulada “La Isla de la Fantasía” y me encantaba escuchar al asistente de Ricardo Montalván, el famoso Tatoo, iniciar la serie con la famosa frase “El avión, el avión”. Hoy en Chachapoyas, esa frase se hace lejana, indiferente y quizá añoranza.

Desde aquel fatídico 9 de enero del 2003 hasta la fecha han pasado casi doce años donde los amazonenses en general venimos solicitando la presencia de líneas aéreas para facilitar el traslado de pasajeros y turistas y de eso solo quedan pedidos a paño tibio y como dice la canción, solo promesas quedan ya.
Revisando la historia informativa, casi en forma intermitente circulan en los medios de comunicación nacional, noticias como la reanudación de los vuelos, tales como la presencia de Aerolínea Aerodiana SAC para cubrir la ruta (Chachapoyas, Bagua Grande, Jaén y Chiclayo), el supuesto reflotamiento de Aeroperú, donde incluyen en su plan de vuelo a Chachapoyas, Mendoza, Ciro Alegría y Galilea y el último relacionado a LC Busre que lo estamos esperando desde marzo para que cubra la ruta Chachapoyas, Cajamarca, Chiclayo, Lima a 100 dólares el pasaje, con el plush que podrían comprar pasajes internacionales para lo cual esta empresa tendría un convenio firmado con LAN PERU.
De eso prácticamente no se oficializa absolutamente nada, trayendo como consecuencia la presencia de un reducido grupo de mochileros que arriban a la ciudad sin dejar mucho dinero para la mejora en el servicio turístico regional. Este mal, sin lugar a dudas, si es que sigue prolongándose por más tiempo, terminará por matar a este destino turístico que solo tiene por título y se pone de moda, cuando arriba algún iluminado o iluminada como Mercedes Araoz que dijo en su momento que “Chachapoyas es un lugar ideal para vivir”. De allí en acción, en resultados no existe casi nada.
Hay un dicho popular “el que llora no mama” y que cada vez me convenzo que es verdad. Conozco a personas que joden y joden siempre y logran sus propósitos, a otros que llegan mañana, tarde y noche preguntando por sus documentos y logran resultados, otros que hacen paros, movilizaciones como el caso Cajamarca y todo parecería que lograrán su propósito y al fin salir como  David que lograron derrotar al Goliat del centralismo y del oportunismo empresarial.
Si analizamos las demandas en Amazonas, estas no son pocas, tenemos reacciones aisladas en Condorcanqui por el tema de la minería, en Chachapoyas y Luya los proyectos energéticos que para el común de las personas, si se hacen, podrían desplazar a centros poblados, conflictos territoriales con San Martín tanto en Chachapoyas como Mendoza, intromisión radial en la frontera con Ecuador, fuga de divisas con productos tradicionales de Amazonas que se facturan en Cajamarca y Lambayeque. Es decir estamos sentados no en un banco de oro; sino en una bomba de tiempo que puede en cualquier momento explotar.
Si Cajamarca tiene su Conga, nosotros deberíamos analizar y evaluar cuáles son nuestras principales exigencias , nuestro plan a mediano plazo para comenzar a exigir por la mala, lo que por derecho nos corresponde.
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