lunes, 16 de abril de 2012

RODRIGUEZ DE MENDOZA Y EL BICENTENARIO NACIONAL

Este 17 de Abril, pocos recuerdan, excepto en Chachapoyas, el natalicio de unos de los peruanos más ilustres y preclaros de la patria y al mismo tiempo el menos estudiado y olvidado por la historia, por el tiempo, por la clase gobernante, por la clase política nacional. Mañana nace nuevamente y como hace 262 años, el Dr. Alejandro Toribio Rodríguez de Mendoza Collantes, el chachapoyano universal.

Confieso que soy un admirador a ultranza de nuestro prócer y precursor y de allí mi terca insistencia por hacer notar por todos los medios lo gravitante de su presencia física en el Siglo XVII y parte del Siglo XVIII para el Perú. Ese Perú a la deriva y palpitante de libertad, de romper la cascara de la oscuridad y las cadenas que agobian su esclavitud territorial de la corona española.
De él, todos los que hemos leídos sus escasas biografías, sabemos que fue el gestor intelectual e ideológico, así como sembrador de ideales en las mentes de dos generaciones de peruanos que fundaron la república del Perú. Se sabe también que fue teólogo, abogado, maestro, periodista y filósofo, que fue el primer peruano en asumir las juntas preparatorias del primer congreso nacional, el primer peruano en recibir la condecoración de la Orden del Sol y el último de los próceres en firmar el acta de nuestra independencia en el ocaso de su vida.
La patria todavía está en deuda con este pro hombre, que lo dio todo a cambio de nada. Está en deuda porque es el único precursor que sus restos no están en el panteón de los próceres, que su egregia figura en bronce ridículamente se expone en pocos lugares de la patria, como si fuese una más de muchas que se crean o se erigen por nada. Es una personalidad sobresaliente que muy pocos peruanos saben su labor al servicio de la independencia nacional, por lo que hace, que desde esta patria chica donde naciera Don Alejandro Toribio, se pueda iniciar una cruzada nacional para que el marco del bicentenario de la independencia nacional, se pueda exigir a un congreso malgastado y una clase política carcomida por la mediocridad que sea considerado en los homenajes póstumos como merece tan hidalgo hombre.
Que se haga por ejemplo, una actualización de su biografía y masificar su lectura y darse cuenta que héroe no es sólo el que muere bajo la mano asesina que dispara una bala en una guerra o en un enfrentamiento armado, héroe también son aquellas personas que idearon la más grande revolución ideológica peruana. Que regrese su monumento de cuerpo entero al Parque Universitario porque allí está la vieja casona donde funcionó el Real Convictorio de San Carlos y que el Congreso de la República acondicionara un salón protocolar en su nombre para que todos los visitantes conozcan la importancia de nuestro paisano, que siendo estudiante era maestro; y siendo maestro no dejaba de estudiar.
Creo que la coyuntura que vive Amazonas y la patria en general, es motivo para adelantar propuestas o diseñar estrategias regionales para afrontar las demandas del bicentenario peruano y demostrar el cariño a personalidades como Rodríguez de Mendoza que dio a nuestra patria luz y dignidad.
Rodríguez de Mendoza, es la tea luminosa que debe brillar en cada corazón de los amazonenses que nos identificamos con sus demandas, sueños y desconsuelos. Es el hombre, el hijo, el maestro, el guía espiritual de todos aquellos que sueñan con una segunda independencia nacional y regional, esclavizada por la pobreza, desigualdad y las monotonías. ¡Feliz natalicio, maestro de maestros, Dr. Alejandro Toribio Rodríguez de Mendoza Collantes!   
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