martes, 31 de enero de 2012

VIAJE IMAGINARIO



 

Hace 22 años, recibiendo mi diploma de egresado de la universidad y cumpliendo mi promesa de regresar a la tierra, dentro del bus ( Empresa Olano) se me ocurre hacer este poema largo y la última estrofa lo hago justamente llegando a Chachapoyas. Espero que los guste

Viaje Imaginario

Son las siete, tenemos que viajar
a la tierra lejana y bendita
que nos llama cual campanitas.
Lima – Ancón es la primera estación.
La noche es fría y oscura,
la incomodidad es creciente.
Devorando las pistas llegamos a Casma,
más allá Samanco y Chimbote esperan el paso
de chachapoyanos llenos de gozo.

La primaveral Trujillo nos abre sus puertas
para recibirnos con un cálido abrazo,
con sabor a cebiche y a ritmo de marinera.

Con más fuerza late el corazón
porque llegamos a Chiclayo señorial.
Doce horas pasan volando
para acercar la distancia entre Lima que es el infierno;
y Chachapoyas el edén eterno.

Chiclayo, Lambayeque quedan lejos.
Ferreñafe y Olmos van quedando en el camino.
El Cuello con su serpenteante camino
luce toda su belleza.
Chamaya y Pucará esperan recibirnos
con chocolates y manjares.
Cansados pero jubilosos
seguimos nuestra ruta,
cruzando el coloso puente de Corral Quemado
colocado sobre el caudaloso Marañón.

En Amazonas estamos ya,
se acallan sollozos de emoción en mi garganta.
Amanecemos en Bagua la hija dadivosa
para enrumbar a Pedro Ruiz
que nos recibe con sus pitahayas,
sinónimo de grandeza
de nuestra tierra prodigiosa.

Con más fuerza late el corazón,
seguimos viajando contemplando al Utcubamba.
Cáclic, el cruce están más allá.
Limonpunta se levanta magestuoso,
parecería alegrarse cuando llegan
chachapoyanos orgullosos.
A las afueras se contempla El Molino,
frondosos eucaliptos nos enseñan el camino
que conduce a la Fidelísima ciudad.
Sólo kilómetros nos separan,
La Quinta Guadalajara está de fiesta,
¡Bienvenidos! nos dice un letrero
colocado en el cementerio,
las Tres Esquinas, Belén y la Comisaría
son contemplados por ojos llorosos.
El Recreo y Ayacucho abren el paso
de los viajeros que van llegando.
La Plaza de Armas se contempla muy hermosa
nuestro carro se detiene, indicando la llegada
A la tierra mil veces recordada.

Chachapoyas, tierra bondadosa,
contemplo tu Puma Urco orgulloso.
Voy retomando pasos perdidos
recordando mi lejana infancia,
pensando en ti tierra santa
y en este ansiado reencuentro.

Varias generaciones han pasado
pero en nada te han cambiado.
Muchos te habrán querido;
pero creo que como yo,
nadie te ha amado.

PD : Poema hecho el 29 de Julio de 1990, cuando viajábamos haciendo un descanso en Chiclayo

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