jueves, 24 de febrero de 2011

PATRIMONIO DE AMAZONAS: SE CAE A PEDAZOS



El departamento de Amazonas es una zona privilegiada en el país. A lo largo y ancho de su territorio dividido geográficamente en siete provincias y ochenta y cuatro distritos, cuenta con una serie de potencialidades que lo permiten ver con optimismo su futuro. Cuenta con el 48% del recurso hídrico de la Amazonía, el 20% de la reserva pesquera, miles de hectáreas de bosques naturales, comunidades indígenas que son un patrimonio viviente nacional, ciudades históricas como Chachapoyas, legados arquitectónicos de nuestros antepasados . Es decir, tiene pasado, un presente alentador y un futuro prometedor; sin embargo, escondida en zonas que muy pocos identificamos parte de esa belleza histórica, que también se conoce como patrimonio, se cae a pedazos y desapareciendo poco a poco.


            Uno de los componentes patrimoniales más importantes y destacados de Amazonas es la construcción de decenas de templos religiosos que sirvieron como adoctrinamiento y conversión al cristianismo. Si bien es verdad, muchos de ellos no destacan por su belleza, pero pasado más de 450 años de construcción ya son más que monumentales y dignos de estudio, investigación y preservación, por lo tanto materia de atención dentro de las políticas públicas regionales que permitan valorar lo que tenemos.
            La zona con mayor presencia de estos legados religiosos son Chachapoyas y Luya y parte de Bongará. La mayoría de sus templos se encuentran en franco proceso de destrucción que se complica más cuando ni los gobiernos locales ni regionales pueden hacer algo al respecto bajo la perspectiva y la normatividad del SNIP, toda vez que no son parte del Estado; pero habiendo una salvedad: La declaratoria como patrimonio cultural, histórico o religioso del país.    Si es que a ninguno de los templos ubicados en el Alto Imaza (parte de Chachapoyas y Bongará), así como de Luya se los incluye en la catalogación patrimonial del país, tengámoslo por seguro que perderemos una parte de la historia de Amazonas y con ello parte de nuestra identidad.


            Además de la infraestructura en mal estado, lo que guardan éstos en su interior ya de por sí es una calamidad, combinado con negligencia, indiferencia y parte de culpa de la religión católica que no hace suyo el problema y toma como acto de buena fe su catalogación y motiva un registro religioso para valorar lo que tenemos bajo cuatro llaves, sin velas, sin peregrinaciones, ni rezos, ni plegarias benditas.
            Una de las consecuencias para que los legados religiosos estén con están, es la progresiva disminución de cristianos católicos, quienes han sido desplazados por otros grupos religiosos, que aduciendo otros dogmas, otras creencias, han dejado de lado la intercesión de los santos ante el creador del universo. Y santos en cada templo hay por decenas y todas en proceso de destrucción. 

            Como amazonense, amante de mi tierra, de mi raza, tradiciones y costumbres, da pena comprobar en cada viaje que se tiene, como nos vamos quedando huérfanos de historia y como la modernidad va calando en la mente de nuestras generaciones que sin orientación, simplemente menosprecian el valor de la historia o autoridades displicentes que muy poco le interesa el legado, el pasado o la cultura de un pueblo.
            Da pena observar a Cristos más maltratados que el real en el Gólgota, sin piernas, sin brazos. A decenas de Josés y Marías que miran al vacío. A santos patronos de antaño arrumados en señal de decadencia, a miles de polillas que están en su garbanzal comiendo poco a poco la madera y volviendo en polvo todo lo bello creado por las manos del hombre.

            Da pena, pregonar como un mohicano solitario estas demandas ante el mundo, antes los ojos de paisanos que leen nuestras historias y contar con la indiferencia y frialdad propia de un témpano, de instituciones que dicen ser protectores de la cultura y no hacen absolutamente nada para alertar este atentado a la historia y a un patrimonio que debe ser irrenunciable para todos
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