lunes, 22 de noviembre de 2010

LA POBREZA JUVENIL Y EL BONO DEMOGRAFICO EN AMAZONAS


A quince días de elegir a nuestro tercer (¿y último?) presidente regional en Amazonas, se hace necesario poner en agenda política temas relevantes, trascendentes que permitan validar nuestro gobernante en políticas públicas a mediano y largo plazo. En este caso, un sector poco atendido como es la juventud. Una juventud en Amazonas que asciende a más de 97 mil. Una juventud, que adolece de una serie de brechas que urgen ser atendidas y tomadas en cuenta.

En el tema de la pobreza juvenil, Amazonas se ubica en el sexto lugar a nivel nacional en el ranking de la pobreza juvenil (entre 15 y 29 años) con un 52.4% (Fuente INEI 2009). Los niveles de gasto e ingreso están por debajo de los promedio de sus pares en el resto del país, el 24,7% viven en condiciones de hacinamiento, el16,7% habitan en viviendas sin desagüe de ningún tipo, el 4,5% es analfabeta. En Amazonas, contamos con 3,708 madres adolescentes y el 9,4% de la juventud no tiene documento de identidad.

Las cifras indican las debilidades de una sociedad. La sociedad joven de Amazonas tal parece que sigue en decadencia y con una constante de crecimiento. El hecho que nuestra juventud tenga ingresos de S/.312.00 nuevos soles mensuales es un indicativo de la crisis laboral en la región, que obliga a incrementar la violencia e inseguridad ciudadana. La cantidad de madres adolescentes indica que poca presencia del estado mediante la salud preventiva.

Todo esto tiene que cambiar en adelante, ya que la fuerza juvenil que esta semi ocupada o sin trabajo, tiene que ser tomada en cuenta para el desarrollo económico regional, porque si no aprovechamos la oportunidad de oferta laboral con que contamos dejaremos pasar nuestro bono demográfico que Amazonas es muy alta y que está disponible a todo y para todo.

Desde 1970, el mundo evaluó su crecimiento en base a la PEA laboral. Desde ese año el bono demográfico en el Perú se toma en cuenta para generar industria, mejores condiciones de vida. Muchas regiones del país ya viven este proceso. El caso de Amazonas todavía se mantiene como potencialidad. Esa potencialidad que representa a cerca de cien mil jóvenes en edad de trabajar y que muy bien con proyectos de impacto regional se puede brindar mejores ingresos y por ende desarrollar en todos los aspectos a Amazonas.

Los gobernantes del futuro en Amazonas, tienen que entender que el “champazo” debe dejarse de lado. Ese champazo, representado en atomizar la región con obras intrascendentes y motivando el flujo migratorio sin planificación. Se tiene que entender que a Amazonas se lo tiene que dar un tratamiento visionario para que sea el sostén de la economía macroregional en el norte del Perú. Nuestros gobernantes también tienen que comprender que nuestra ubicación geopolítica debe ser aprovechada a lo máximo para generar inversiones nacionales y extranjeras.

Juventud divino tesoro, reza un dicho multigeneracional. Ese tesoro divino está escondido o descuidado en Amazonas

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