miércoles, 15 de septiembre de 2010

SI LOS CERROS HABLARAN...

Si los cerros de mi tierra hablaran, no me imagino lo que dirían, lo que expresan a cada uno de los hombres por tamaña salvajada. Si los urcos de Chachapoyas, tuvieran la oportunidad por un minuto de gritar a los cuatro vientos, seguro que conoceríamos su sufrimiento, su dolor, su vergüenza por el hombre. Ese hombre, único ser racional de la tierra, que usa su inteligencia para convertirse por momentos peor que un salvaje, un ser sin alma y que destroza todo lo que encuentra. 



Diría que ellos no tienen la culpa de la falta de lluvias. Nos diría que la sequía que nos agobia, es a causa del hombre que desde cientos de años, pela  y tala sus bosques, que mata todo animal que encuentra. Dirían quizá, que sienten rabia, dolor y que lloran por lo que pasa y que tal vez nos encaminamos a nuestra muerte definitiva.


¿Qué culpa tengo yo para que me quemes?. ¿Acaso no te dí abrigo, te dí tus cultivos, te dí mi vida a cambio de la sobre vivencia del hombre?.¿ Acaso como cerro, no los protejo del frío, no cuido tus animales que comen mis pastos en las alturas o que sin quejarme te doy tu alimento y te sientes seguro cuando por mis faldas caminas?


No eres más que un hombre que razonas con egoísmo. Que vives tu vida por vivir. Que usas todo lo que encuentras a cambio de nada. Por miles de años te alimenté y creo que hoy ante la crisis, debes cambiar de actitud conmigo. ¡Cuidame!. Lo que destruiste por años, repónlo. Siembra en mis faldas los árboles que talaste. ¡Limpia los causes de mis ríos! ¡Déjalos libres a mis aves que te cantan por las mañanas, a mis insectos, a mis venados, vizcachas, zorros y pavas. A mis shurubes, mis conejos y perdices! ¡Déjalos hombre que sean libres! 

No permitas que caiga la noche negra para siempre en nuestras vidas. De ti hombre, solo de ti depende nuestras vidas. Soy un cerro que se muere por dentro, que se seca y nunca más tendrá lágrimas para bañar tus quebradas, manantiales y ríos. Seré seco como el viento, triste como un sauce, muerto para siempre y por siempre.
¡Hombre, criatura superior!. Muéstrame tu nobleza, muéstrame tu grandeza, enséñame que eres bendecido por Dios!
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