domingo, 4 de abril de 2010

UNA FLOR A PRUEBA DE BALAS


Cuando la conocí tenía diez años aproximadamente. Era muy querida en su tierra, luego de mi visita y una campaña se hizo famosa a nivel nacional- Hoy tiene dieciocho años, sigue siendo linda, juguetona, alegre. Flor de Liz Sánchez Gaslac, pese a no contar con sus extremidades completas tanto en los brazos como sus piernas, deja su lado sus penas y limitaciones y sigue adelante como ejemplo de perseverancia, tesón y sin rencores a nadie, mucho menos a Dios.


Flor de Liz, nació con estas limitaciones, en los primeros años de vida fue un mar de lagrimas para sus padres, quienes por su situación de pobreza no pudieron darle mejor calidad de vida, pero suplido con mucho amor y paciencia. Era diciembre de 1999, en una visita a Mariscal Benavidez me contaron de una niña extraordinaria sin extremidades, la visité, la hicimos un reportaje para la televisión y posteriormente fueron a la zona periodistas de América TV y la llevaron a Lima para su rehabilitación. Una fama de pocos días que hoy se prolongan más de diez años de anonimato para ella y su familia. Diez años después, la volví a ver. No es la misma, pero sigue contando con una sonrisa linda y pura. Una mirada marcada por la ternura y la seguridad de sus actos y de su personalidad.




La casa es más grande, luego de preguntar por ella, la vi salir de un cuarto pequeño cargando su mascota un añuje o chozca, pequeño roedor que cayó en las garras de su perro hace tres meses y hoy se pasea por la casa y se deja cariñar demostrando su afinidad con la dueña. No me recordaba, pero poco a poco en las conversaciones me dijo que esa navidad se había sentido la niña mas feliz del mundo, ya que recibió muchos regalos y en ese año viajo a Lima para que lo traten en el Hospital del Niño. Allí fue muy querida y lo pusieron sus prótesis tanto en las manos como en los pies, pero dice que nunca se acostumbro porque lo dolía la columna.

La pregunte si todavía pintaba y orgullosa me llevo a su habitación y en un caballete estaba diseñando su primer dibujo. Un paisaje verde lleno de esperanza. Me dice que lo gustaría aprender con un maestro a dibujar ya que lo gusta mucho. Me dice que su fuerte es el dibujo a lápiz y me muestra orgullosa el dibujo del Corazón de Jesús que esta pegado en la pared sobre su cama.


Flor de Liz me dice que su madrina que vive en España lo regalaron sus equipos para pintar, pero que ya se acaba. Me pide por mi intermedio su puedo lograr que alguien lo obsequie unos pinceles, chisguetes de pintura, tela entre otras cosas. Mientras me contaba su mascota la chozca o añuje se subía a mis piernas y cuando lo molestamos grita como un chanchito. Es un lindo animal encariñado con su dueña que inclusive duermen juntos y dice que lo gusta la guayaba y las frutas, pero es travieso y come todo lo que encuentra en la chacra.


Además de pintar, ella cursa en cuarto año de secundaria en su tierra natal, Mariscal Benavides. Es la chochera del salón. Mide ochenta  y cinco centímetros, pero tiene el corazón de una gigante- Camina protegida en unos zapatos especiales. Dice que no tiene dificultades para nada ni con nadie, pero que terminado en colegio le gustaría salir de su tierra y poder trabajar.



En medio de tanto calor y en compañía de mis hijos, nos despedimos de ella. Quiere abrazar a todo el mundo pero no puede, me dice que está agradecida por la visita y que siempre me estará esperando. Ojalá esa espera no sea para irme con las manos vacías y quizá algún amigo como tú, pueda atender su pedido para que lo obsequiemos sus materiales y siga pintando. Pintando a la vida, al futuro, a su tierra y a cada uno de sus sueños.
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