martes, 13 de abril de 2010

LAS MANCOMUNIDADES: LA OTRA CARA DEL DESARROLLO PERUANO

El proceso de descentralización que vive nuestro país, pese a que la constitución política del 78 así lo contempla y lo valida la del 2003, muy pocos avances se vienen logrando a favor del Perú provinciano. A favor de ese país real del cual solo lo conocemos los peruanos a pié y no los que planifican su desarrollo tras un escritorio.

El gobierno de Alan García, viene dando muestras de sus promesas políticas y antes que la fusión de las regiones para hacer efectiva la regionalización, creo a nivel de los gobiernos locales, una innovación descentralizadora y más cercana a la realidad nacional como son las mancomunidades. Esas mancomunidades desde el pasado diez de abril, ya cuenta con su reglamento. Un reglamento oportuno en un año electoral donde los municipios tendrán que liderar el proceso de desarrollo descentralizado del cual tanto comentamos en el país.

Este reglamento, tiene como principios: Integración, pluralismo, concertación, Desarrollo local, equidad, autonomía, eficiencia, solidaridad, subsidiaridad y sostenibilidad. Como fines: El desarrollo local, participación ciudadana y el mejoramiento de la calidad de vida de la población. Es decir, la forma de gobierno más representativa y alcance del pueblo.

Con esta ley, sin lugar a dudas, los gobernantes del futuro deben contar con cualidades determinantes que asuman el rol de gerentes antes que de políticos. Que tengan un sentido racional del desarrollo social y humano y que apueste por la mancomunidad, ya que ella, es la piedra angular para poder negociar el desarrollo local con igualdad de oportunidades.

Un hecho que muy bien podría ser tomado en cuenta en Amazonas es una mancomunidad provincial Bagua – Utcubamba, Chachapoyas y Luya o distrital al cual podríamos identificar unas siete cuencas tanto económicas como hidrográficas que podrían solucionar sus problemas comunes y con mayor presupuesto. Es sabido por todos que el futuro de Chachapoyas, como ejemplo, está en garantizar los servicios públicos de calidad de sus habitantes, pero para ello tiene que planificar su desarrollo urbano con extensión a Taquia. Huancas, inclusive a Luya y Lámud, para que estas dos localidades sean las ciudades dormitorio en el futuro, por dar una idea.

Una mancomunidad busca alcanzar la solución a problemas comunes y uno de ellos es la contaminación de nuestros ríos. De allí que urge una comunidad entre los pueblos del Alto Utcubamba y la cuenca del Sonche para definir territorios donde se puedan hacer grandes pozos de oxidación o zonas para reciclaje de basura, entre otras iniciativas.

Creo, a mi juicio, es una buena oportunidad para todos, a fin de que la mancomunidad no sea un experimento político más; sino la herramienta o la llave que nos permita abrir las puertas de nuestro futuro y desarrollo económico, social y cultural de nuestra región y sus provincias.
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