viernes, 20 de noviembre de 2009

¿QUO VADIS, PETER LERCHE?




Era diciembre del 2006, cuando todos los demócratas nos preparábamos para desear una buena gestión edil, recibimos informaciones que nuestro alcalde y su concejo en pleno, iniciaban con el pie izquierdo las coordinaciones y los puestos claves para la futura gestión 2007 – 2010. Intereses subalternos de ambos lados en Unión por el Perú, comenzó a minar una relación que hoy a casi un año de dejar el cargo, sigue más distante y compleja.

Siete gerentes municipales, presupuestos participativos que no se respetan, diálogo de sordos y caprichos más que personales. Sillas que vuelan en protesta por la desidia, enfrentamientos públicos entre regidores, que se calificaron hasta de disparates, grabaciones telefónicas mismas Montesinos, ignorancia sobre la gestión pública. Es decir, un gobierno local enfrascado en líos pueriles y golpes bajos por todos lados, a los que se suma la desconfianza del alcalde provincial.

Hoy cercano a la culminación del año tres de la gestión, otros escándalos públicos se avizoran por la terquedad de la autoridad local, que a golpe de compromisos asumidos, quiere imponer la colocación de tres monumentos donados por el Ejército Peruano a la ciudad, de distinguidas personalidades que participaron en la Guerra del Pacífico; según se dice, en forma provisional, como si no supiéramos que en el Perú lo provisional es un vicio de gestión nacional que se convierte en permanente.




Nadie debe oponerse a estos hechos de ensalzar la valía de nuestros héroes; pero creo que esto también tiene que ir de la mano con las perspectivas del desarrollo local. Un desarrollo local, que es mucho más que una coyuntura electoral, máxime su aspiramos a convertir a Chachapoyas como un Patrimonio Cultural de la Humanidad. No es justo atomizar las potencialidades de la ciudad en un reducido espacio como la Plazuela de La Independencia, que dicho sea de paso, es uno de los pocos pulmones que tiene la ciudad, cuando se tiene que pensar en generar espacios o motivos para lograr la expansión urbana de forma horizontal.

Otro tema “caliente” es la recuperación del Jirón Amazonas, que se convertirá en vía peatonal con pisos de piedra, donde la ignorancia tanto del supervisor, del residente y los obreros han destruido más de 200 metros de un canal histórico que estaba enterrado por el cemento. Entendiendo que nuestro alcalde es historiador, ¿se puede comprender semejante aberración? ¿Se puede comprender también que se ejecute una obra sin un expediente técnico definitivo y solo se haga la obra al guerrazo, para decir que yo lo hice y otros no?

No es justo, que pese a contar con acuerdos de un plumazo se quiere cortar y desconocer todo. No es justo que contemos con gobernantes que no entiendan el sentido del proceso histórico de nuestros pueblos. No es justo permitir que se hagan las cosas por hacer y no medir las consecuencias del futuro. Y todo por ignorancia, por protagonismo, por miopía del gobernante local.



Los canales que se vienen descubriendo en la obra, datan de 1919, año en que se iniciaron las construcciones del canal central para trasladar el agua a pilones y de allí al hogar de las familias de la ciudad. En estos canales se han invertido 5 millares de piedras laja y cal y canto para su construcción que duró cinco años. Es decir, todo el trabajo de la ciudad. Ese tesonero trabajo de cientos de personas, representados en nuestros abuelos, hoy por negligencia se viene perdiendo en parte. Si bien es verdad, al final de la obra volverá ser enterrada, pero se hace necesario que se le de un mantenimiento o preservación y si es bueno, en partes colocar fibra de vidrio para que pueda ser observado por los ciudadanos del futuro los trabajos artesanales de nuestros viejos.

La gobernabilidad de los pueblos, está intrínsecamente involucrado a una gestión por resultados en base al diálogo, el consenso y la aceptación de las partes. Hechos que lindan con la dictadura, con la imposición o hacer creer que somos “los supremos”, se acabó con la segunda guerra mundial y con la democracia. Creemos que se hace necesario repensar o retroceder el camino andado y corregir los “herrores” que al final de cuentas, nos hacen pensar que hemos perdido cuatro años de una gestión que la pagaremos siempre.

Lamento, que muchos de los regidores del cual soy amigo, estén en la foto del recuerdo. Un recuerdo que en su momento se tendrá que borrar. La historia tendrá que juzgar el papel que los todo jugar: De la queja bizantina o la denuncia franca a un líder local que perdió la brújula y la oportunidad el primer día que asumió su función edil



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