lunes, 15 de junio de 2009

LA POLITICA PERUANA = CIRCO

Ni se imaginan ustedes, la vergüenza que tengo de leer las declaraciones de Yehude Simon Munaro, hechas en nuestra selva central referente a la propuesta del ejecutivo para la derogatoria de los decretos que fueron motivo de una carnicería humana en la zona norte de Amazonas. Ni se imaginan ustedes la rabia de sentir indirectamente que los hijos de Amazonas somos “ciudadanos de segunda clase”, ya que no existe otra razón para que autoridades como el Premier negocie directamente ahora con los nativos del centro del Perú y no emisarios subalternos como los que estuvieron abocados a las negociaciones en Amazonas.

No se imaginan, la impotencia que tiene uno, que pese a contar con un arma (léase computadora, ideas y manos para escribir) no encuentro las palabras exactas para calificar este desatino político: Derogar leyes después que éstas fueron manchadas por la sangre de inocentes policías y nativos awajum.

Estos hechos, que se suman las mezquinas y pigmeas actitudes de nuestro congreso nacional, no hacen más que evidenciar que la política nacional es igual que el circo que presenta sus espectáculos en julio de todos los años.

Recuerdo que, una vez tuve la ocasión de entrevistar al ex presidente del Gobierno Regional de Lambayeque y fue tan tajante que trabajar con el APRA, era como dormir con el enemigo y que su posición humanista no le permitiría colaborar con un gobierno cuyo pasado está lleno de traiciones. Hoy no sé quien traiciona a quien. Quien de este binomio es el monstruo o caballo del apocalipsis que se adelanto al fin del mundo. Quien de estos dos (Apra – Humanismo) hacen que la política sea más rechazada, más vapuleada, más asqueada por un porcentaje superior al 60% de potenciales electores al 2011.

Política y circo van de la mano, ya que solo el golpe bajo, el chisme indirecto, el acrobatismo y los payasos son similares en ambos escenarios, la diferencia es que en el de la política se identifica a los comediantes porque visten saco, corbata y ropa indígena, chuyo y tanto disparate; en el segundo, se parcha con un disfraz y una nariz roja.

Política y circo son gemelos en esta parodia llamada país, donde nunca antes he visto desfilar por los medios de comunicación a una serie de iluminados, desde antropólogos, psicólogos, politicólogos, cojudólogos, etc que hablan tanta necedad y conceptos huecos con recetas para curar la muerte de la amazonía o periodistas destacados como Raúl Vargas de RPP, que con su voz ronca y ronquido quiere disfrazar las cosas minimizándolas a su antojo, so pretexto de la cobertura y credibilidad nacional.

No se imaginan, como duele ser admirador de Victor Raúl Haya de la Torre y ser abofeteado por las poses y posturas políticas de gobernantes que reaccionan en función a demandas y no actúan en relación a necesidades y carencias nacionales. Hoy mismo, se dice que existe 50 millones de soles para invertir en Condorcanqui. ¿Cuánto más destinará nuestro gobierno, para tapar las muertes en Amazonas?

No lo sé, pero si sé que la política y el circo se tienen que acabar en las elecciones que se vienen. Y eso pasa no solo por cambiar de payasos, ni de carpas. Pasa por la calidad de ciudadanos que se formen para evitar que, particularmente en Amazonas, nunca más escuchemos que somos ciudadanos del montón y de segunda.
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