lunes, 26 de enero de 2009

SE NECESITA EMPLEADA…


Es muy común ver por casi todas las casas de la ciudad, avisos hechos a mano o en computadora y sobre un papel bond, avisos como: “Se necesita chica para el hogar”, “Se requiere señorita para trabajar en casa”, “Se necesita persona para trabajos de casa con cama adentro” y, así por el estilo. Y estos avisos proliferan en estas fechas, ya que ante la proximidad de las clases, se necesita de alguien para el cuidado de los chicos, de la casa y para apoyarlas inclusive y puedan estudiar en las noches.

Por mi casa, han pasado un shunto de empleadas: Delgadas, gorditas, pequeñas unas, otras grandecitas. De todas ellas recuerdo a una muy especial: Tita, una niña de 14 que llegó a la casa y salió cerca de los 20 directo al matrimonio. Otra, que era la niñera de mis hijas y una tercera que sirvió de mucho en momentos de real necesidad en mi domicilio y; de las demás mejor no hablar.

Realmente es un dolor de cabeza, saber elegir a la chica que estará al mando del hogar. No sabemos si contratar a una chica para el hogar o a la reemplazante de la mamá (sin malas interpretaciones). Es difícil, porque desde muy temprano del día acordado para conversar sobre su trabajo, la chica, llega cargado de un listado de condiciones: ¿Para que quiere una chica? ¿Para lavar?, pero ¿Tiene lavadora? ¿Para planchar? ¿Y su plancha es eléctrica o con gallito en la cabeza? ¿Para barrer? ¿Y tiene lustradora de varios kilos para cargar la basura? ¡Ah! ¿El cuarto es con catre de madera, tiene televisor con pantalla plasma y anexo del teléfono para contestar las llamadas? ¡Siiiiiiiiiiiii!. Pasada esta encuesta tipo censo por parte de la candidata, se negocian el pago. Si tu casa es más o menos pintona y si trabajas en un lugar supuestamente aceptable, te chantan de frente ¡DOSCIENTOS SOLES!, pero con descanso los domingos y salidas a las discotecas los fines de semana; y si van a salir los patrones a alguna reunión, me avisan con tiempo para ver mi agenda.
Arreglas el precio y al tercer día, te salen con el cuento que no saben cocinar, que no saben planchar, que no comen mote y ni locro, ni frijol, que no saben cuidar al muchillo, que ¿Cómo se sancocha los huevos?, que ray ¿¡Cómo lo voy a lavar su ropa de la gente!? y hasta como se tiende la cama. De modo que la pobre esposa o dueña de la casa, se convierte en la maestra del hogar, pasada la dura semana del aprendizaje, a la primera y luego del descanso dominical, llegan a la casa y nos dicen, ya no quiero trabajar, porque mi mamita me llamó para que regrese a la casa porque se enfermó, etc y etc y, posteriormente lo ves cargando bolsas con otra patrona y pasa sacándote cachita.
Es que las empleadas de hoy ya no son como antes, también les llegó la moda y la oportunidad: Ya no caminan simples como antes, ahora cuando se encuentran con sus amigas, no les dicen que somos sus patrones, sino que están de vacaciones ayudando a la tía, ya dejaron las faldas y el llanque por los pantalones apretados, los tacones, las uñas bien pintadas, dejaron las chompas fosforescentes por la casaca de cuero, dejaron su pasado para proyectarse al futuro. Y eso es bueno. Es bueno superarse, es bueno cambiar; pero también es bueno, ser como somos, no aparentar ya que eso nos hace únicos.
Ahhhhhh, señito que lee este comentario, hágame caso, antes que le madruguen con la encuesta familiar, pida primero su currículum personal, y no vaya a tener dolores de cabeza y en cima salga denunciada por maltrato o por icumplimiento laboral

P.D: Este comentario lo hago con mucho respeto a todas las empleadas del hogar, que con su lealtad y trabajo, nos hacen más llevadero la vida familiar. ¡Gracias ¡

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