lunes, 5 de febrero de 2024

¿Se debería discutir el futuro de Amazonas?

             





Escucho que la democracia, es gobernar en base a la licencia que les otorga el pueblo en procesos electorales. Es la representación para hacer más que algo para el beneficio de las masas. Aquí surge mi primera duda ¿en base a que se les atribuye a los políticos esa representación? ¿Sólo por los  resultados en los votos? ¿Y si esa representación es interesada en hacer lo que quieren? En fin.

            Como nunca antes, la democracia está en una crisis aguda y que afecta a todos los gobiernos de esta naturaleza, sobre todo en América Latina. Ejemplos hay varios, excepto, El Salvador. Chile, es complicado, Bolivia, es irracional, Ecuador, una lucha de poderes, Colombia, peligra, Venezuela, es todo menos democracia y Perú, es una marioneta, que se mueve por otros intereses más allá de las evidencias.

            Y será peor, si es que la democracia no se fortalece, con la participación de las masas. Esas masas, que estoy casi seguro, no quieren más fierro y cemento, que gritan en silencio por salir de la pobreza, que desea ser mejor ciudadano. En Amazonas, ¿hay temas por discutir y construir una agenda social que sea una alianza entre los gobernantes y los gobernados?

            Creo que sí. Se debería discutir el futuro de nuestras comunidades nativas, la agresiva deforestación, el incremento de la pobreza económica, los índices altos de desnutrición y anemia, los conflictos sociales permanentes por falta de negociación, la ruta que debemos seguir para ser mejores como región, las políticas públicas que deberíamos implementar para ser más competitivos como departamento, el valor agregado a cada una de nuestras potencialidades. Es decir, sí tenemos algo porque discutir. Discutir, no con el puño en alto o con ira, menos con bajas pasiones. Discutir con razones, fundamentos, acuerdos, deseos mutuos, pero sí, con el COMPROMISO de apostar por Amazonas y no por nuestros egoístas deseos.

            A 24 años del Siglo XXI, poco o nada, hasta hoy, se puede decir con convencimiento que sí sabemos a dónde queremos llegar y sin eso, todo se hace imposible. De nada sirven los discursos, las promesas, las intenciones.

            El 2032, el bicentenario de Amazonas, es un año clave a donde todos debemos mirar y aportar, para que eso suceda, necesita que alguien lo motive. No creo que eso esté en manos del pueblo.

1 comentario:

Cashmio dijo...

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