martes, 3 de febrero de 2015

La descentralización peruana: ¿Avanzar o reestructurar?



Hace poco, en declaraciones a la prensa nacional, escuché decir al Ing. Cesar Acuña Peralta, flamante presidente de la Asamblea Nacional de Presidentes Regionales del Perú, que busca en esta etapa fortalecer el proceso de descentralización mediante la conformación de macroregiones, inclusive arguye, que Tumbes, Piura, Lambayeque, Cajamarca, Ancash. Amazonas y La Libertad podría ser uno de ellos.

Por otro lado, el Dr. Efraín Gonzales de Olarte, vicerrector de la Pontificia Universidad Católica del Perú en el Foro de Inversiones Amazonas para el Perú y el Mundo, realizado en Noviembre del 2014 en Lima, en conversaciones privadas dijo que se tiene que desarrollar un shock de relanzamiento de la descentralización. 1. Retomar la creación de macro-regiones. 2. Cambiar las reglas de la distribución del canon y establecer un cronograma de inversión en educación, salud e infraestructura básica por cada región. 3. Implementar el Plan Nacional de Descentralización, pero que el gran escollo es la clase política nacional para profundizar estas reformas.
En mi experiencia personal, por el mismo hecho de haber participado en este proceso como actor indirecto, puedo afirmar que además de lo que propone el vicerrector de La Católica, el proceso esta mal diseñado, por el mismo hecho que fue una imposición política desde el gobierno central, además de mentirosa, en el sentido que para cumplir con las trasferencias de competencias, se tuvo que inventar recursos humanos fantasmas. Cumplido este proceso, los recursos nunca llegaron para que las responsabilidades asumidas se cumplan a cabalidad, y lo peor, es que este acto de desprendimiento político del estado, permite hasta la fecha asumir roles en cosas sin sustancia, es decir, administramos el hueso y la carne sigue en manos del monopolio centralista del estado.

Un caso evidente de crisis administrativa, es que las regiones no tienen competencias ni autonomías para generar una legislación orientada a su supuesta autonomía administrativa y económica, Dos ejemplos. No puedo declarar patrimonio cultural a un recurso, si es que antes no es avalado por el Ministerio de Cultura. No puedo generar mi propia SUNAT Regional que me controle las salidas de mis productos regionales, salidas furtivas que no me permiten incrementar mi PBI departamental y quizá un tercero el Canon. Todo eso lo hace el centralismo para el bien público nacional.
Se cuestiona mucho a los gobiernos regionales por hacer obras elefantiásicas, como monumentos, parques, etc, pero nadie dice absolutamente nada, ni cuestiona la normatividad existente y que tiene como cuello de botella al Ministerio de Economía y Finanzas, quien sigue viendo al país desde el contexto físico antes que real.
El ejemplo tácito de generación de desarrollo, es lo que viene sucediendo actualmente en los países vecinos como Ecuador y Bolivia, que antes los mirábamos con desprecio o desdén y hoy por hoy su crecimiento económico tiene base y objetivos concretos. Y eso se debe a los lineamientos de política, a su visión como país, antes que a intereses subalternos e interesados, que so pretexto de rentabilidad social, muchos proyectos son congelados en el MEF. Ese MEF capitalista y condescendiente al Tío Sam, como argumentara los promotores de la derogación de la Ley pulpín.
Las macroregiones son una alternativa, pero no tanto como aspira el Ing. Acuña o Javier Pulgar Vidal. Tiene que hacer un análisis del contexto geopolítico, donde además se valore oportunidades de inversión y de crecimiento horizontal y no que se haga un proceso para beneficiar a uno, sacrificando las esperanzas de otros, como se hizo con la Región Nor Oriental del Marañón, donde Lambayeque hizo lo que se le dio la gana con Amazonas y Cajamarca.
En Europa, países como Francia y España, constantemente vienen afinando sus procesos de descentralización y nosotros seguimos en la misma ruta de la equivocación y de los intereses políticos. Creo, que este proceso tiene que partir desde la voluntad expresa de la gente y por la gente. Descentralización SI, pero con un nuevo orden jurídico y autonomías reales, desconcentración No, porque frustra las voluntades de los pueblos por alcanzar su desarrollo anhelado.

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