miércoles, 11 de febrero de 2015

Humanicemos al hombre



 Lo vi durmiendo en el suelo, estaba totalmente borracho. Le toque del hombro para que despierte, se levante y vaya a casa. La lluvia estaba por empezar. Me miró de reojo, déjame dormir c…..
Gabriel, amigo de la infancia, me dice, eso te ganaste por querer ayudar a los demás. La vida – me sigue diciendo – es una partida de naipes. Ganan los que deben ganar, los que saben jugar. El resto, será siempre un perdedor.

Callado, solo escuchaba.
He reflexionado mucho desde entonces y pienso que la modernidad y la comodidad hacen cada vez más egoísta al hombre. Ese, que dice que es el más sanguinario de todos los mortales de la tierra. Ese que depreda millones de bosques todos los años, con el afán de tener dinero. Ese que mata al prójimo por matar y para que no le delaten su delito. Ese que piensa que es el único llamado a dirigir. Ese…quizá seamos uno de ellos en esta aldea global.

Y se me ocurre esta propuesta. Existen miles de profesionales en el mundo que además de ética, dignidad y profesionalismo, siguen pensando quehacer por los demás. En ese sentido propongo:
  • Si eres profesor, enseña con amor y dale tiempo al alumno para que aprenda.
  • Si eres abogado, regálale una defensa al desposeído y caído en desgracia inocentemente.
  •  Si eres médico, además de curar la enfermedad, cúrale el alma del paciente.
  •  Si eres pintor, píntale a la esperanza.
  • Si eres periodista como yo, escribe historias que nos cambien la perspectiva de la vida en base a la verdad y no al espejismo.
  • Si eres político, se honesto con tus propuestas e ideas y no juegues con las ilusiones de tu pueblo.
  • Si eres rico, comparte lo que te sobra para que hayan menos hambrientos y pobres en el mundo.
  •  Si eres policía, protege la verdad y la justicia y al mismo tiempo la vida.
  • Si eres sacerdote, enseña la verdad y que tu palabra sea medio para fortalecer la fe.
  • Si eres hombre, piensa como hombre, sueña como hombre y vive como hombre.
  • Si eres padre o hijo, ama, solo ama lo que tienes a tu alrededor.
Y no sé si es bueno lo que pienso. Como pensar no cuesta nada, así como los sueños, seguiré soñando en aquel hombre (que somos todos) que vive su yo externo, aparentando valentía, cuando intimamente sigue siendo dueño de sus propios demonios interiores.

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