miércoles, 14 de diciembre de 2011

Conga: Reflejo de un país sin visión y expansión


Al escuchar esta palabra desconocida para millones de peruanos, lo asocié con una conocida tonada centroamericana “Conga, conga, conga”, ahora es sinónimo de punto de quiebre entre la gobernabilidad y el derecho a la insurgencia o sublevación popular. Hablar de Conga, es comentar los cambios de todo un gabinete y descubrir que la izquierda caviar estuvo tras el trono de Humala y hoy se impone la derecha asociada a la explotación extrema.

            El tema de fondo no se trata de ser de izquierda o de derecha. Es un reflejo de un país en crisis, que es existencialista, coyuntural e ingobernable por la escasa calidad de ciudadanía existente en nuestro entorno y de planificación gerencial en una inmensa fábrica donde laboran cerca de 30 millones y que se llama PERU.
             Vivimos en un país que refleja sus debilidades en la estructura del Estado o Nación. Vivimos en un país donde se planifica en base a las demandas, sin un horizonte, sin un plan. Si CEPLAN (Consejo Nacional de Planeamiento Estratégico) en su visión del Perú hacia el bicentenario, tendría dentro de sus políticas públicas el crecimiento interno en base a la transformación de nuestros recursos, otra cosa sería la música que escucharíamos. Si tendríamos un PLAN PERU, miles de Congas existirían y no protestarían. Protestan porque la riqueza es para unos cuantos y no para la mayoría. Los beneficios lucrativos engordan chanchos que no dan manteca. Y esa piara se llama transnacionales, que han visto en el Perú una manera fácil de hacer dinero a costa de unas regalías antojadizas y mezquinas.
            Conga se explotará como muchas similares en el Perú, incluido Amazonas, pero nada beneficiará al país en general si es que no comenzamos a crear un país transformador y dejar de ser primarios en las exportaciones. Si no comenzamos a dar valor agregado a nuestros recursos tradicionales, el día que se acabe la botella de aceite, nos daremos cuenta que de nada sirvió ser de izquierda o de derecha.
            La realidad de nuestro país físico, amerita un rediseño en las políticas ambientales y naturales del país y en el uso que se le de a estos espacios a futuro. Una cosa es cuadricular al país desde el escritorio, otra ser águilas que sobrevuelen nuestro territorio provinciano para identificar sus demandas y proponer soluciones y no apresuradas ni condicionadas como se quiere hacer hoy en Cajamarca. Si a eso se llama solución, entonces hagamos un paro general de 100 horas en Amazonas para que nos den un montón de dinero para justificar la ineficiencia de ese Estado que existe como tal, pero no entiende su rol de liderazgo, de planificador, de creador, de visionario y de impulsor de políticas que fortalezcan el crecimiento sostenido y transversal del país.
            Lo que paso en Conga, es la punta del iceberg de un año político que se avizora será el 2012. Por un lado los izquierdistas expurgados del entorno de Humala, querrán ganar la batalla de su exclusión, los líderes trasnochados defensores de lo indefendible y abanderados de la democracia, exigirán cambios en la ruta de la política nacional y regional; por otro los aferrados al poder que vive opacado su visión por las ganancias y las oportunidades. Ambos extremos no son buenos, ambos extremos incendiarán la pradera de la prudencia, el respeto y las exigencias mutuas.
            Y a todo esto ¿Qué sucederá en Amazonas? No soy profeta, ni quiero serlo; pero tenemos debilidades comunicaciones en el tema de las hidroeléctricas del Marañón, el impacto minero informal en Condorcanqui, los conflictos territoriales con San Martín, las migraciones permanentes y el silencio mediático ante nuestras demandas sub nacionales, que podrían acarrear marchas y contramarchas que nos pondrán en la noticia nacional.
             Un tema delicado en Amazonas es el agua. Si bien es verdad el oro y el agua deben ir de la mano, en el caso nuestro debemos comenzar a pensar seriamente en lo que pasará con este recurso en los próximos 20 años (eso si no se acaba el mundo el 2012). Debemos impulsar mesas de trabajo sobre este recurso. Contamos con 8 cuencas hidrográficas en la región, todas en conjunto superar los 3,500 mililitros por segundo ahora; pero todas contaminadas con relaves mineros o desperdicios humanos. Hay que evaluar nuestra situación geopolítica territorial en la parte nororiental del país, nuestra condición de bisagra entre la amazonia y la costa peruana. Hay que proponer normas legales que permitan a futuro demandar un canon al agua, pero al mismo tiempo evaluar si es que podríamos impulsar como en Costa Rica, el bono ambiental y comenzar a preservar, conservar y adorar a los  recursos naturales con que contamos. Hay tantas cosas por hacer…
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