martes, 19 de enero de 2010

BAYLY: UNA CANDIDATURA, UN PAIS, UNA PICARDIA O POLITICA CHICHA


“Nadie sabe para quién trabaja”, reza un dicho demasiado común en nuestro país. Y todos parece que trabajan para que la candidatura informal del conductor de televisión Jaime Bayly, se haga realidad. Y tan real, que podríamos estar ante el outsider de la política nacional en este proceso electoral que se nos avecina.

Existen muchos factores que han permitido fermentar este atrevimiento personal, que de la broma tal parece que se haría realidad:
PRIMERO.- La escasa credibilidad con que cuenta la clase política nacional.
SEGUNDO.- La mediocridad generalizada en la actual parlamento nacional, que se afirma sería el peor de la historia republicana en el Perú.
TERCERO.- Los intereses que se manejan entre todos los políticos nacionales, que ante los medios se insultan, se rasgan las vestiduras y en secreto confabulan, arreglan normas y leyes para beneficio propio o de terceros.
CUARTO.- La corrupción generalizada, propia de un país bananero, donde los políticos y la clase dominante, mira a nuestro país como botín.
QUINTO.- La falta de renovación de líderes en los partidos políticos, ya que los mismos rostros se vienen observando desde hace más de 25 años de ejercicio democrático en el país.

Jaime Bayly, representa para muchos peruanos, esa oportunidad para devolver la “burla política” en que estamos sumidos todos los peruanos. Representa, el nuevo paradigma político que se hace de un nombre usando los medios de comunicación. Representa la chacota, lo pueril, lo fatuo, la espontaneidad, la intransigencia, la jovialidad, el sarcasmo y el cuchillo inteligente de la palabra para “destruir” a las personas.

Tal parece que ese es el deseo de los peruanos, que hoy apuestan por esta candidatura y no nos sorprenda que con el paso de los días y meses, ese 3% pase a 10 a 20 o 30 y quizá siga subiendo como la espuma de su personalidad. Una personalidad, que sabe capear inteligentemente su debilidad humana.

¡Jaime, Presidente! No lo sé, pero que este proceso electoral además de las propuestas, será motivo de hilaridad, comicidad y dardos astutos para todas, todos y…ellos.
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