viernes, 26 de abril de 2013

Ayes de nuestra tierra



Caminaba por la maraña de la selva. Era de madrugada, sus ojos miraban el camino, sus sentidos centrados en la vida que da vida.

Tunky gime, de la vegetación un ssssssssssssssssss, escuchó antes que su alarido. Tal como salió regresó a su mundo arrastrando su venganza, contra un hombre, contra un extraño, contra un hermano.


Piernas que corren, ayes que se extienden. Todas van a una parte. Parte de una farmacia natural, llamada naturaleza, que es vista con ojos que ven y encuentran lo necesario para romper ese tiempo fatal, que te deja en la tierra o te lleva al infinito mundo de lo desconocido.


Teolinda, soba y soba, frota y frota, muerde y muerde. Suda por poros de una piel manchada por los años, de su pelo grueso y negro salen gotas de sudor de una cabeza llena de sabiduría.
Muestra su obra. Eres sabia, le digo. Mira al cielo. Viku contesta. Sonrío, ella hace lo mismo, le doy la mano y me dice hasta luego.


La madre tierra, tiene de todo y para todos. NO CUESTA NADA, solo la sabiduría de nuestra gente. ¿ACASO, NO MECERE CUIDARLA?

Viku : Dios espiritual de los Awajum - Wampis
Historia imaginaria. Fotos reales tomadas en tribus nativas del Santiago - Condorcanqui - Amazonas
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